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Asesinatos de periodistas: Criticar, puede causar la muerte: Remberto Hernández

Asesinatos de periodistas: Criticar, puede causar la muerte: Remberto Hernández

Abr 7, 2017

Por Mario Ávila //

Después de una docena de libros que ha escrito el periodista Remberto Hernández, el libro número 13 se refiere a la actividad que le apasiona, a los crímenes en contra de los periodistas en México y concluye que sus investigaciones dicen que en nuestro país han muerto asesinados 351 periodistas, 8 de ellos en Jalisco.

De esta cantidad, 25 son mujeres y bien podría decirse que más de la mitad de los comunicadores asesinados, han muerto a causa de la actividad periodística que desempeñan, algunos incluso por abuso en la libertad de expresión, cayendo incluso en la difamación y otros murieron después de haber sido retados a duelo cuando su información agravió a alguien en particular.

La investigación de Remberto Hernández, un periodista nacido en San Juan de los Lagos, habla de cómo se dispararon los asesinatos de periodistas desde el gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado y señala a la clase dorada del poder político, como los mayores asesinos de periodistas en la recta final del siglo pasado, mientras que en lo que va del presente siglo ha sido el narcotráfico el causante mayor de los crímenes contra los comunicadores.

Los críticos del poder”, es su libro que está justamente a punto de entrar a la etapa de impresión, sin embargo Remberto Hernández adelantó para los lectores de Conciencia Pública parte de su interesante contenido, un compendio de información desde el siglo antepasado, que se basa también en otra de las grandes pasiones del autor, las matemáticas, la estadística y el calendarismo, por ello alerta que el día que mayormente matan a los periodistas varones, es en viernes 13 y a las periodistas mujeres, en 6 de los 25 casos, los asesinos eligieron el día lunes para acabar con si vida. 

UNA ACTIVIDAD DE ALTO RIESGO

Hoy día corremos riesgos cada que ejercemos nuestro derecho a la crítica”, dijo Remberto Hernández, presidente honorario del Colegio de Periodistas de Jalisco, quien detalla que la preocupación del gremio motivó que le diera seguimiento a los asesinatos de periodistas en México, un problema que se agudizó en el presente siglo y que sirvió hace una década, para la publicación de un primer libro sobre el tema.

Lamenta que no ha habido preocupación por parte del gobierno, de dar atención al tema de los periodistas asesinados y por ello se abocó a escribir otro libro que acaba de terminar y que está en vísperas de publicar, que se llama “Los críticos del poder”, en donde se advierte que en la actualidad son 351 los periodistas asesinados en México, de los que hay referencia plena, nombre y en qué medio laboraba cuando lo asesinaron. De ellos 25 son mujeres.

La estructura del libro empieza dando referencias uno a uno de los periodistas que han sido asesinados, hay también un capítulo en el que las estadísticas juegan un papel importante en esta recopilación de crímenes cometidos en contra de los voceros del pueblo. En esta información se advierte el año, el mes e incluso el día en el que se cometieron los crímenes, así como contiene también una subdivisión estado por estado. Una acuciosa referencia estadística.

Un capítulo adicional habla de los periodistas exiliados, y asesinados en el exilio, aquí se habla de ocho comunicadores que salieron del país, pero fueron asesinados en el extranjero, es decir a los que el brazo largo de los criminales los alcanzó.

Los periodistas que han logrado obtener asilo político en otro país, tienen un capítulo especial, y ahí se advierte que siete fueron aceptados por Estados Unidos y uno por Francia.

También habla de que muchos periodistas han dejado sus medios y se han ido a trabajar a otras partes del país o al extranjero, particularmente en el último sexenio de Javier Duarte de Ochoa, ex gobernador de Veracruz y que hoy se encuentra en calidad de prófugo de la justicia, es decir ocho periodistas han ido a otros estados y uno al extranjero, concretamente a Estados Unidos.

Tiene un capítulo especial sobre periodistas desaparecidos y se concluye que en el 92% de los casos, estos periodistas finalmente han sido asesinados.

Un capítulo importante del libro habla también de los ataques a las instalaciones de los medios de comunicación, en particular se refiere al ataque que sufrió el edificio del periódico Excélsior en tiempos del presidente Luis Echeverría Álvarez; los ataques con explosivos a los edificios del Grupo Reforma como El Norte de Monterrey y Mural en Guadalajara; también se refiere a los ataques sufridos por el periódico El Mañana y el Diario de Ciudad Juárez; ataques a las televisores como Televisa y TV Azteca; agresiones a varias estaciones de radio del país que han sido atacadas y ametralladas con periodistas laborado en su interior.

También se habla de amenazas, agresiones y denuncias, en contra de los voceros del pueblo que es en una cantidad increíble, a juicio del autor del libro, el periodista Remberto Hernández.

Hay un renglón en el que se alude a los gobernadores que han sido señalados como asesinos, los gobernadores militares que eran generales y sobre este tema el autor explica: “Este es un capítulo muy lastimoso, por ejemplo habla del ex gobernador de Morelos en el período 1992-1998 el general Jorge Carrillo Olea, al que el pueblo lo separó del cargo por corrupto y luego de que fue acusado por el asesinato de tres periodistas, y por desgracia hoy escribe para el periódico La Jornada y para la revista Siempre; es decir un ex mandatario que mata periodistas y hoy es periodista”.

Hay también en las páginas de este libro, una referencia de una chica que le mataron a su padre que era periodista, lo mató un diputado y en vista de que en las autoridades no había ningún antecedente de que persiguieran al criminal, la niña de 14 años fue pistola en mano y mató al asesino de su padre.

Una parte del libro se la dedica Remberto Hernández a las conmemoraciones del gremio periodístico y a los derechos de los periodistas y da una referencia específica en el caso, con varias citas y anécdotas de asesinatos por causas diversas, como por ejemplo por fanatismo religioso o anti religioso como fue el caso de Anacleto González Flores; se asesina un periodista por equivocación; la divulgación de noticias de que un periodista estaba muerto, cuando estaba vivo; un periodista que fue muerto por ofensas periodísticas a finales del siglo XIX donde una persona que se sintió dolido por el contenido de una nota, fue y retó a duelo al comunicador, de esta naturaleza hay registradas cuatro muertes por retos a duelo porque les faltaron al honor de las personas.

Al inicio de su documento, Remberto Hernández explica que por presión de la sociedad, el gobierno se vio obligado a crear una Fiscalía para dar seguimiento al tema de los periodistas asesinados, en la recta final del siglo pasado, pero cuando se determinó que 32 de un grupo de 40 casos analizados, se determinó que habían sido asesinados por la burocracia dorada, es decir personas del alto poder político, en represalia cerraron esta área de la Secretaría de Gobernación.

En la década de los 90’s se revitalizó el crimen de periodistas y hoy de 20 años para acá la mayoría de los asesinatos han sido por el narcotráfico, “incluso algún colega me hizo un comentario de que a los narcos principales les importa un comino que se hable de ellos, los peligrosos son los que comienzan, los narquitos porque no quieren que los toquen ni con el pétalo de una rosa; en síntesis hay una perversa asociación, entre la sociedad gubernamental y el narcotráfico”. 

EL MÉTODO DE INVESTIGACIÓN

Para la realización de este trabajo, Remberto abrió su radar, estuvo buscando, rastreando, indagando, investigando y leyendo obras para documentarse, por ejemplo un libro escrito en 1992 Carlos Moncada y el libro “Oficio de muerte”, así como el libro “Narcoperiodismo” que escribió en Jalisco el periodista Javier Valdez Cárdenas; se documentó además en varios periódicos, particularmente de la localidad en donde el periodista laboraba.

Detalla Remberto Hernández que por motivo del ejercicio de la profesión, de los 351 periodistas asesinados, cayeron más de la mitad; en concreto en el caso de Jalisco, ha habido 8 periodistas asesinados de los cuales 4 fueron a causa del ejercicio de su profesión, Anacleto González Flores, Alberto Calderón Silva del periódico el Chile, que fue asesinado por el jefe de la Policía de Guadalajara porque llegó a la auténtica difamación pública, Alberto Ruvalcaba Torres, un modesto periodista que murió en Zapopan y un periodista estadounidense John Clay Walker, que también estaba al servicio de la DEA y murió cuando la muerte de Camarena, se escudaba en la credencial de la DEA pero realmente estaba haciendo investigaciones periodísticas.

Hay otros cuatro, Margarito Morales Ramírez, José Reyes Brambila, José Galindo Robles, que quedó plenamente acreditado que murieron por asuntos ajenos a la labor periodística, así como. Ezequiel  Huerta Acosta, director del semanario “Avances” de Saltillo, asesinado en Magdalena pero por un pleito callejero.

Destaca en el libro, la referencia que se hace al destacado periodista tapatío Francisco Rangel, director del periódico bisemanario Verbo Libre, que en 1928 fue asesinado a la altura de Pénjamo, Guanajuato, cuando era llevado a la ciudad de México, como represalia  por una publicación en la refería: “En Guadalajara no lo quieren, don Álvaro… Aquí estamos resentidos con su imprevisión y sus ímpetus de “soldadón rabioso”… Lo creemos intolerante y, además intransigente”. Por esa publicación el periodista selló su sentencia de muerte. Desde luego que el periodista se refería al presidente de la República, Álvaro Obregón.

 DESDE LA INTERVENCION FRANCESA Y EL PORFIRISMO

Los datos en el libro han sido muy bien cuidados, la estadística habla año por año, en dónde murieron, en qué estado nacieron, cuántos en la capital de cada estado, cuáles en municipios pequeños, en qué gobiernos, quiénes en la intervención francesa, quiénes en el porfirismo, sin embargo se advierte que fue con la llegada al gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado, cuando se dispara el índice de periodistas asesinados y se llega a 32 periodistas, cuando en el sexenio de José López Portillo se había cerrado con 11; y de ahí se dispararon las cifras en forma increíble, 33 con salinas de Gortari, 21 en el gobierno de Ernesto Zedillo, 34 con Vicente Fox, 94 con Felipe del Niño Jesús Calderón Hinojosa y 54 en lo que va de Enrique Peña Nieto, 4 de los cuales murieron solo en lo que va del año.

Hay instituciones como la encargada de protección de delitos contra los periodistas habla de 298 periodistas asesinados en México, cifra que contrasta con la que ha investigado nuestro entrevistado, él ha detectado con nombre y apellido 351 casos en una investigación y un estudio muy acucioso.

Admite que algunas muertes han sido por exceso o abuso de la libertad de expresión, periódicos como El Chisme, El Chile, El Colmillo, La jeringa, fueron periódicos auténticamente de difamación, y a los directores de esos cuatro medios los mataron.

Aunque no llegó a ser parte de las estadísticas criminales, Remberto Hernández recuerda en Jalisco el caso de Jaime Gutiérrez Alvarez, del periódico El Observador, que aseguró que la esposa de Angel Romero Llamas, alcalde de Zapopan, tenía un prostíbulo, que se trataba de “La casa de muñecas”, cuando en verdad solo se trataba de un homónimo, pero no lo constató, no confirmó la información, lo demandaron y se fue a la cárcel.

Remberto Hernández tiene 52 años en el gremio periodístico, recibió un reconocimiento del Club Primera plana por su trayectoria en el ejercicio periodístico. Ha escrito en El Occidental y en Ocho Columnas, pero su trinchera fue siempre su revista “Égida”.