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Ciudadanía activa: El nuevo paradigma

Ciudadanía activa: El nuevo paradigma

Nov 5, 2016

Atestiguamos una veloz evolución de nuestra sociedad, que ha generado cambios reales en los métodos y ha creado nuevos modelos de hacer política.

Nuevas coordenadas en las expectativas, anhelos y aspiraciones de la gente están redefiniendo las reglas del juego político.

Mientras que la migración de la civilización agrícola hacia la civilización industrial fue procesada a través del lento transcurso de al menos 3,000 años, la migración desde la civilización industrial hacia la civilización informática avanzó a pasos acelerados, impregnando en los últimos 40 años a la mayoría de nuestras actividades cotidianas, revolucionando la vida de las personas, construyendo megatendencias que impactan en la vida y organización social humana.

La reestructuración del espacio social ha ido eliminando las fronteras territoriales, diferenciando aunque acercando a las naciones, favoreciendo el intercambio de experiencias positivas, la comparación de valores y estilos de vida, así como la transculturización global de los pueblos, redimensionando las tradiciones, innovando, modernizando, permeando la acción local para convertirla en temas globales.

En la actualidad, en diversas naciones del mundo, de todos los continentes, de manera notoria, la actividad política es una práctica ajena y distante, que transita por una crisis profunda de descrédito y un rechazo creciente entre los ciudadanos, cada vez más en contra de las prácticas del abuso del poder y de los privilegios de la clase gobernante, situaciones a las que protesta y rechaza.

 

LA CRECIENTE PARTICIPACIÓN DE LOS JÓVENES

El creciente porcentaje de jóvenes que deciden involucrarse en temas públicos, en actividades políticas, de mejoramiento social, enmarcados dentro de la función social transformadora que dicha edad enarbola, están rompiendo y rebasando esquemas anteriores que en su momento funcionaron bien, pero ahora se han vuelto obsoletos ante los nuevos paradigmas.

Cambios en las variables como lo son la cantidad y la facilidad de acceso a la información pública, la influencia de las redes sociales, el desplazamiento de la población rural hacia las ciudades, la dificultad de censurar y ocultar incapacidad, errores, abusos, excesos e ilícitos provenientes desde el poder formal, los motiva a agruparse en torno a movimientos sociales legítimos, alternativos y emergentes, que buscan transformar la forma de obedecer/mandar, acotar al poder, transparentar la función pública y exhibir a los malos gobernantes.

La nueva ciudadanía está avanzando en su activismo entre la apatía y el enojo colectivo contra los partidos, gobiernos, políticos y candidatos.

Están mostrando intolerancia ante las imposiciones desde la autoridad tradicional, a la que se reta, satiriza, cuestiona y todavía se obedece, aunque cada vez más a regañadientes.

El andar hace camino, y dichas expresiones han logrado obtener interés, atención, suma de seguidores, así como ganar espacios de deliberación e influencia en la vida pública, corriendo por vías alternas a la política formal.

En su lucha por incorporarse a la toma de decisiones, se alejan de los partidos políticos, desaprueban sistemáticamente a los gobernantes, cuestionan la veracidad e intenciones de los medios de comunicación, aumentando sus simpatizantes al utilizar las banderas del hartazgo, la impaciencia, el deseo de cambiar para modernizar y mejorar. Las nuevas expresiones sociales están recurriendo a los ataques, a la crítica desmedida, a la falta de representación de la obsoleta clase política tradicional, apelando a la falta de credibilidad y a la decepción acumulada entre la gente, cansada de conflictos, discursos huecos, liderazgos partidistas anacrónicos.

Ellos, los gobernantes, navegan enfrentando la turbulencia, en un mar de reglas vencidas y obsoletas, sin facilidad para evolucionar por su defensa de los privilegios del status quo que procuran conservar, a pesar de ir contracorriente con la expectativa social.

La complejidad de la nueva política está caracterizada por emplear una lógica no lineal, por la necesidad de microdirigir la acción gubernamental a comunidades y causas específicas, bajo la premisa básica de «piensa global, actúa local».

También se identifica por no privilegiar soluciones individuales sino por tender redes de colaboración y vigilancia ciudadana sobre la burocracia.

El brexit, abreviatura de dos palabras en inglés, Britain (Gran Bretaña) y exit (salida), que significa la salida del Reino Unido de la Unión Europea, se convirtió en un claro ejemplo del choque generacional entre segmentos demográficos que persiguen sueños, métodos y aspiraciones polarizadamente opuestas.

Los maduros y de edad avanzada se impusieron por mayoría democrática a los jóvenes impetuosos que no lograron sumar la cantidad suficiente para determinar el destino de su país.

Aún prevalece la brecha aspiracional entre los habitantes del Reino Unido.La separación entre generaciones y la cada vez más marcada

megatendencia a rechazar al poder tradicional, podría representarse como la coexistencia en una manada de dos leones, el león viejo, astuto, fuerte, experimentado, vigente líder hasta que el león joven, ansioso, ágil aunque inexperto, decida enfrentarlo para en caso de derrotarlo, desplazarlo como jefe y acceder al control de la manada.

La ciudadanía como el león joven, se agrupa, se alista, se prepara, acecha, calcula el momento oportuno para intentar ganar la batalla.

En años recientes conocimos ya del derrocamiento de dictadores y tiranos apabullados por la revuelta social no armada.

El valor de la ciudadanía activa se está convirtiendo en el poder de la posibilidad. Es la nueva voz del ciudadano, harto de esperar a sus gobiernos a que actúen y lo hagan correctamente, impacientes de la velocidad burocrática, lenta e inoperante, comparada con la agilidad de los bloques jóvenes de nuestra sociedad. Ser espectadores ya no es opción para ellos.  Saben que tienen voz y son capaces de obligar a hacer cosas a quienes ocupan el poder formal.

Por Carlos Anguiano Zamudio
www.inteligenciapolitica.org
@carlosanguianoz en Twitter