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El PAN en Jalisco; pensar a futuro: Se busca candidato de sacrificio

El PAN en Jalisco; pensar a futuro: Se busca candidato de sacrificio

Dic 17, 2017

José Reyes Burgos //

Si acaso al PAN se le ocurriera presentar para la candidatura a gobernador un perfil joven, fresco y audaz; o simplemente carismático y fuera de las figuras tradicionales que le quedan, lograría muy probablemente comenzar un proceso de reintegración y fortalecimiento, aunque no ganara.

Fue Alberto Cárdenas quien en 1995 hizo historia en Jalisco al ser uno de los primeros gobernadores panistas en México, y sumó tres sexenios en los que el albiazul se postró como el partido dominante del estado ganando alcaldías y manteniéndose como líder en el Poder Legislativo y ocupante del Ejecutivo.

Hoy el Partido Acción Nacional en Jalisco se ve en una de las fases más penosas de su historia. Se perfilaba para apoyar la candidatura a la gubernatura de Enrique Alfaro si se consolidaba bajo el formato del Frente Ciudadano (hoy coalición Por México al Frente) propuesta por el ex líder del CEN Ricardo Anaya, de forma vergonzosa pues en la realidad casi todo el panismo del estado se había consolidado como una oposición de golpeteo al alcalde de Guadalajara.

Pero aún bajo la insistencia de Ricardo Anaya, Enrique Alfaro rechazó finalmente consolidar su proyecto rumbo a la gubernatura de la mano del panismo, como tampoco del PRD, dejando con nuevas expectativas a los militantes en el estado, quienes quedaron con la responsabilidad de buscar un perfil para que el partido presente de forma propia con miras a ocupar el Poder Ejecutivo.

Y eso es algo que le da una oportunidad al PAN de reposicionarse. Hoy es una tercera fuerza de menor impacto en el Congreso y con nula presencia en las alcaldías de la Zona Metropolitana de Guadalajara, el PAN necesita levantar en unidad a su militancia, pero también ganarse nuevamente al electorado para recuperar posiciones si desea volver a jugar en las grandes ligas de los gobiernos en el estado.

Si acaso al PAN se le ocurriera presentar para la candidatura a gobernador un perfil joven, fresco y audaz; o simplemente carismático y fuera de las figuras tradicionales que le quedan, lograría muy probablemente comenzar un proceso de reintegración y fortalecimiento, aunque no ganara.

Y más que ser una candidatura de ornato, como algunos dicen (pues rumoran un acuerdo entre Alfaro y Anaya, condicionando el primero sus votos al Frente con que Jalisco no tenga a un panista candidato que realmente se le oponga), podría ser una señal de verdadera convicción por levantar de la diatriba y la dispersión al partido.

Es verdad que Enrique Alfaro parece una máquina imparable; pero en su caso se trata de una figura en particular en torno a la cual se construye un movimiento. Fuera de él, son de hecho anfitriones locales quienes han logrado triunfos en las alcaldías y diputaciones arrastrados por su imagen. Movimiento Ciudadano está lejos de representar un partido invencible; el PAN, como el PRI ya lo hace, podría trabajar para intentar recuperar espacios importantes como la alcaldía de Guadalajara y la gubernatura, si no en 2018, sí en los procesos electorales del 2021 y 2024.

Hay algunos actores trabajando ya en proyectos más personales que de unidad para ganar las alcaldías, pero la realidad es que al PAN aún le falta demostrar vida política en el escenario electoral de Jalisco y salir del duelo de haber perdido a gran parte de sus actores cuando estos migraron a MC.

Y es que el silencio de los panistas es a veces preocupante, pues en la última semana previa para que comenzaran las precampañas para gobernador aún no tenían a nadie levantando la mano. Ante todo, llevan el timing político en su contra. Si se limitan en 2018 a sólo respaldar una candidatura presidencial, la de Anaya en el Frente, estarán cometiendo un gravísimo error, dejándole a MC, el PRI y quizá a Morena, todo el escenario.

Para los panistas de Jalisco no hay tiempo que perder, aunque las próximas elecciones tengan todas las de perder. Si desean recuperar al electorado e iniciar el camino a la reintegración, 2018 es el momento de presentar cuadros completos. El problema es que probablemente nadie quiera asumir el papel de ser un candidato de intención disfrazada: no ganar, pero sí redirigir al partido.

Ya veremos. En tanto los morenistas si hicieron lo propio, pues Carlos Lomelí Bolaños se encuentra unificando por mandado ‘de arriba’ la estructura de la izquierda en Jalisco para arropar a López Obrador y fortificar al partido. Junto al PT, y ¡cuidado!, Encuentro Social, que no tiene registro pero podría robarle al PAN parte de su electorado derechista y conservador, seguramente se va a consolidar con fuerza rumbo al 2021.

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