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Peso político la medida previa a la elección

Peso político la medida previa a la elección

Oct 15, 2016

La elección de 2018 se vive intensamente desde ahora. A poco más de 600 días del día «D», los principales partidos políticos están intensificando sus actividades, actualizando dirigencias, reforzando estructuras de apoyo, creando bases territoriales y formando cuadros y activistas para enfrentar un proceso teñido con nuevos colores, candidaturas ciudadanas como alternativa y un adelgazamiento singular del voto duro, que pasa a ser una simple especulación estadística, pero en realidad, ningún partido puede atenerse ni celebrar la seguridad anticipada de una cantidad de votación predefinida.

La alternancia en el poder, el tránsito hacia un modelo electoral democrático más confiable y certero, el peso implacable de la opinión pública, la necesidad inevitable de abaratar el vergonzoso costo de las campañas políticas y otros factores, obliga a partidos, lideres, actores y personajes políticos a reflexionar y a considerar factores objetivos en la medición de sus posibilidades reales en contienda, contrastándose con correligionarios y contendientes de otras fuerzas políticas, pretendiendo predecir quienes son los que como candidatos pueden tener mayor posibilidad de ganar una elección, garantizando continuidad u obtención del poder público.

De manera coloquial, el argot de la política maneja desde hace décadas el concepto de “peso político”, expresión que pretende cuantificar capacidad, talento, tamaño, fuerza, posibilidad y hándicaps de los integrantes de la clase política. Se trata de comparar, de asignar a cada pieza visible una unidad de medida, en analogía al valor numérico que se le da a cada una de las piezas en el tablero de un ajedrez, acorde a su importancia, utilidad y estrategia para intentar ganar el juego.

La política, siendo arte pero también ciencia social, con las reservas que provienen por que el factor humano es impredecible con certeza absoluta, ha creado fórmulas y algoritmos, matrices y cálculos matemáticos que logran graficar los alcances y las probabilidades de cada participante en el gran juego del poder. El peso político de cada quien corresponde a la suma de sus activos positivos, la proyección del comportamiento de sus zonas neutras y la resta de sus pasivos negativos, dando como resultado un dato revelador que puede o no parecer justo, pero que en los hechos ha dado muestras de ser una forma efectiva de calcular para planificar, raíz de la estrategia personal, grupal, partidista y colectiva, factor indispensable para la toma de decisiones y fundamental para la selección de candidatos, procurando contender con lo mejor que se tiene y acercar los lanzamientos con el clamor popular para obtener los resultados previstos en las elecciones.

Siendo así, cada personaje en medición de su peso político, deberá ser observado y asignársele valores cuantitativos en torno a sus niveles de conocimiento, desconocimiento, recordación, asociación positiva o negativa; a su capacidad de penetración territorial en una demarcación electoral cierta, combinado con la tendencia electoral histórica de la zona de influencia del personaje en medición; a su calificación y observaciones en su caso, a su desempeño como representante popular, funcionario y/o servidor público; a su posición y nivel de influencia dentro del grupo político al que pertenece; a su formación académica, trayectoria laboral, trayectoria política, situación patrimonial, capacidad de convocatoria, tamaño de sus estructuras de apoyo, traducida en capacidad de convocatoria y movilización que se le reconoce; presencia, aceptación y desenvolvimiento en medios de comunicación masiva y redes sociales.Todo ello, sin duda alguna, revela datos importantes acerca de cada personaje político. Las combinaciones entre sus puntos flacos y sus rubros fuertes, generan indicadores que al ser graficados y vistos «en blanco y negro», dan elementos de análisis y juicio objetivo para conocer su dimensión, alcances probables, calidad del personaje, aristas agudas a proteger o resolver, siendo útil y práctico en el tablero de control del juego político.Aunado a ello, el conocimiento crítico de la matriz FODA (fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas) de cada actor político, permitirá hacer cruces y proyectar escenarios de competición virtual entre varias alternativas, pronosticar efectos de alianzas electorales, declinación de candidatos, valor de las alianzas y mapeo de riesgos, así como hacer que quien tenga el poder de decidir en la selección de personajes, lo haga con un margen de error mínimo, orientado a la victoria electoral.

Numerosos aspirantes empiezan a moverse en el tablero. El juego de obtener o retener el poder está ya nuevamente en marcha. Mejorar los indicadores e incrementar el peso político es cuestión de capacidad, talento, destreza, oficio, respaldo tecnológico, asesoría profesional, trabajo y resultados medibles en la actuación pública. Para ser, hay que hacer, y no sólo parecer.

Por Carlos Anguiano
@carlosanguianoz en Twitter
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