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VIVIR FELIZ, DEBE SER LA GRAN META DEL SER HUMANO

VIVIR FELIZ, DEBE SER LA GRAN META DEL SER HUMANO

Sep 5, 2015

Antes de llegar a su oficina en el Club Atlas Colomos saluda a todas las personas que se acercan a él, sonriente y con la amabilidad que lo caracteriza, don José Herminio Jasso Álvarez atiende sus últimos pendientes y comienza la entrevista. «Dicen mis amigos que por eso me dieron el premio, porque saludo a todos», bromea respecto al galardón que le fue otorgado un día antes.

El Gobierno del Estado y el DIF Jalisco lo reconocieron por su destacada labor social en el Instituto de Pensiones, y se sincera: «Yo no creo merecerlo, pero a lo mejor alguien me vio en lo que ando haciendo y se le ocurrió. Tal vez por mi labor con los jubilados, trato de apoyar a la gente con asesoría jurídica, con semblanzas y análisis político, pero principalmente el trato con ellos para ver qué les duele».

Y es que a don José Herminio no le duele nada, se le ve al andar y en el hablar, por ello su intención la considera buena pero con un toque de egoísmo pues «yo quiero, a través de ayudarlos, que cuando a mí me duela algo ya no haya problemas».

En el evento que se realizó en el Teatro Degollado, los jubilados lo acompañaron e incluso le entonaron algunas porras reconociendo su labor en la organización. Las felicitaciones no han parado, llamadas telefónicas y correos, incluso una carta la cual muestra orgulloso, pero lo tiene claro, no aflojará el paso y contrario a eso será motivo de otorgar el extra en su trabajo. «Lo tengo que ver con la calma y madurez de la edad, es muy bueno, es un buen pretexto para celebrar con todos los amigos y familiares y una gran responsabilidad de mantener siempre y ser constante, tener la misma actitud, tengo que seguir trabajando igual con la gente y para la gente».

Y agrega: «Estoy contento con el reconocimiento, sobre todo porque llegué a esta edad. Yo estoy superentretenido, no tengo tiempo de pensar nada malo, todos los días a las 8 ya estoy trabajando, a las 5 de la mañana ya estoy leyendo la computadora y mandando instrucciones».

 

De tener nada a tener casi todo…

«De haber salido de un pueblito, aquí estamos, como yo lo expresé algún día, de la nada a casi todo», refiere don José Herminio, quien es hijo de Ramón Jasso Elizondo y María de la Luz Álvarez quienes se conocieron en el poblado de Santa Cruz de Juventino Rosas, donde se casaron y procrearon a nueve hijos. Por el sueño de crecer su familia llega a Guadalajara con el apoyo de familiares que producían toalla en su natal Guanajuato, hace una remembranza: «Mi padre vino a vender, era de esos del comercio de la calle, a vender a San Juan de Dios, a trabajar. La primera casa que tuvimos en Guadalajara cuando yo tenía tres años era en una privada en Analco, vivíamos en condiciones paupérrimas, pero conforme mi padre comenzó a trabajar fue mejorando, luego se cambió cerca al Santuario, y de ahí para el real, crecimos, pudimos estudiar gracias al apoyo de nuestros padres y todos los hermanos tuvimos educación universitaria».

Esa experiencia le dejó como base el respeto, donde su filosofía de vida es servir a los demás, como lo hacía su padre como comerciante, quien tenía una particularidad «en su trato con los demás, con sus ventas en el comercio, entonces era imposible que hubiera crecido. Todo mundo dice que más que vender mercancía vendía amabilidad cuando convencía a la gente».

Como padre de dos varones y una mujer, ha inculcado esas enseñanzas a su familia. «Las nuevas generaciones deben caminar para avanzar; mi papá me puso en el camino y yo tenía obligación de avanzar y la historia dice que tengo qué avanzar más que lo que avanzó mi papá. Los hijos nacen en el camino de la vida, como los años, si voy a México y me detengo en Querétaro le digo a mi hijo que a partir de aquí él maneja, él va descansadito, si yo sigo manejando me da sueño, él va nuevecito y tiene que llegar a México, así es la vida. La idea debe ser superar, no por competencia, sino como obligación lo que tu padre hizo».

 

La política al servicio de la gente

«En el servicio público entregué cuentas en todos mis cargos sin haber tenido un solo problema de diferencia entre quienes colaboraron conmigo y aquellos que me tocó atender en el puesto específico», menciona al entrar al tema de la política.

Y es que a don José Herminio Jasso siempre le gustó estar en el servicio público donde desempeñó varias funciones en las tres instancias de gobierno, sin embargo nunca buscó ser candidato.

«Considero que una rama muy importante para hacer el bien a los demás es estar en donde la gente te pide agua y le puedes dar agua, en el Congreso del Estado lo que le puedes dar a la gente es una opción cuando apruebas una ley, pero eso no le da agua a la persona, a mí me gustó estar cerquita donde sí se le pueda dar agua, donde veas la cara de alegría de las personas cuando te piden un favor o servicio y se los das. Además, la honestidad, hay que atender al pueblo sin cobrarle ni menguarle en nada su economía, sin que nunca diga alguien en la calle que te dio un centavo de más».

Cuenta que algún día, después que el PRI perdiera las elecciones por todos lados, comió con su entrañable amigo Eugenio Ruiz Orozco y se extendió la plática. Entre las incógnitas de los destacados personajes, resaltó el hecho que su último cargo a nivel federal terminó y que tenían varias opciones: encerrarse en sus casas, litigar a esas alturas de la vida o regresar a las aulas a dar clases. Es así como crearon el Instituto Cultural Arnulfo Villaseñor.

«Con algunos recursos que conseguimos de amigos acordamos crear un instituto que sirviera a los jóvenes. Nos dimos cuenta la falta que hace que una cabeza con madurez te diga que vas bien. Hay muchachos que llegan al partido, se registran, les dan la credencial y ya quieren saber de qué distrito será candidato. En aquellas épocas nos enseñaron a hacer méritos, hacer talacha antes que querer una candidatura, no había Kumamotos que sienten se van a comer el mundo a mordidas, nos enseñaban como en la escuela, si entro a primaria no digo que soy mejor que los de sexto, la escuela te enseña que vas grado a grado y posteriormente pasas a secundaria, por etapas para llegar al siguiente nivel».

Es el granito de arena que deja en el ámbito político, pero también en el cultural y social, pues la vida es por etapas, hasta en el noviazgo…

«Esa es la idea del Instituto, darle tranquilidad a los muchachos, que quieren ser escuchados. Buscamos la forma que sepan y descubran adónde quieren ir, lo orientamos y le acercamos soluciones con gentes que ya han sido, hemos convocado a que escuchen conferencias del cardenal Juan Sandoval, Guillermo García Oropeza, Enrique Alfaro, Miguel Castro, para que pregunten».

 

«Atlas representa ir cada 15 días al estadio»

Escudo del Atlas

Rojinegro desde chiquillo, así se describe el Director General de Clubes del Atlas. La mayor satisfacción que tiene de su equipo de futbol es verlo cada quince días en el estadio, desde cuando los zorros jugaban en el extinto estadio Felipe Martínez Sandoval.

«Desde chiquillo tengo el gusto de ir al estadio. En mis épocas, los camiones eran gratis para los niños, en el Estadio Martínez Sandoval la entrada costaba 25 centavos, era lo que me daban de domingo, entonces me iba de la casa al estadio, pagaba mi boleto, me metía al estadio, no tenía lana para nada, pero entrábamos, se terminaba el juego y volvíamos a casa, era un domingo feliz». Y remata: «Hasta ahorita sigo yendo cada que juega el Atlas… y así seguiré».

En tiempos donde se ven brotes de violencia en las gradas, don José hace un llamado a la cordura e ir al estadio a disfrutar un espectáculo.

«Hay que verlo así, es un consejo que he dado, no hay que apasionarse, hay que disfrutar del futbol con la familia y los amigos, es muy bonito convivir, tomarse una cerveza, una botana y disfrutar el juego. Yo veo que quien va a ver el futbol y se pelea, se lo llevan a la cárcel, la intención es divertirse y no terminar en la cárcel».

 

Una vida feliz

Dice que muchas personas le han preguntado qué le falta en su vida, piensa algunos segundos y responde: «Morirme»… Ejemplo de las generaciones que vienen, don José Herminio dice que la gente le pide a Dios que no les duela nada y les extienda la vida, entonces les pide que lleven una vida correcta, sin excesos, con ejercicios, dormir las ocho horas diarias, para que así Dios pueda contestarles con el dicho ayúdate que yo te ayudaré.

La gran meta del humano debe ser vivir feliz y dejar el camino pavimentado para que las nuevas generaciones sigan avanzando, situación que don José Herminio Jasso Álvarez cumplió con creces. «Yo pido que Dios me alargue la vida para seguir yendo al cine», finaliza con una sonrisa en el rostro.