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ALFARO, EL TSUNAMI NARANJA QUE ROMPIÓ AL BIPARTIDISMO

ALFARO, EL TSUNAMI NARANJA QUE ROMPIÓ AL BIPARTIDISMO

Jun 13, 2015

¡…AY DE LOS VENCIDOS…!.- Con la ancestral sentencia romana: «Alea iacta est», que se le adjudica al emperador Julio César y que significa: ¡La suerte está echada!, inició Gabriel Ibarra la nota previa al proceso electoral 2015 que se celebró el pasado domingo 7 de julio; sin embargo, igual de contundente es el complemento de esta belicosa frase: “Vae victis”, una expresión en latín que fue pronunciada por el jefe galo Breno luego de que había sitiado y vencido a la ciudad de Roma 390 a.C. y que significa: «¡Ay de los vencidos!»

La frase sobrevive hasta nuestros días, usándose para hacer notar la impotencia del vencido ante el vencedor, sobre todo en las negociaciones entre ambos. Y la frase cobra vigencia cuando vemos al gobernador, Jorge Aristóteles Sandoval, totalmente dispuesto a la negociación, incluso de los nombres de los integrantes del gabinete del Poder Ejecutivo, con el ánimo de mejorar en la segunda mitad del sexenio.

El revés electoral para el Partido Revolucionario Institucional fue una fuerte sacudida, una dura llamada de atención, pero al mismo tiempo fue una oportunidad para enmendar el rumbo que por soberbia y hasta por petulancia se había perdido en perjuicio de los jaliscienses.

Sin embargo, un segundo gran perdedor resultó el PAN, quien cayó estrepitosamente en las preferencias electorales y se hundió en un infame 9% de la votación, después de haber sido gobierno en Guadalajara por cinco administraciones consecutivas desde 1995 hasta el 2009.

 

La derrota del grupo universidad

Rectoría de la UdeG

Rectoría de la UdeG

En tanto que el tercero de los vencidos fue sin duda el PRD, el ala política del Grupo Universidad dentro de la izquierda, que de ubicarse durante muchos años como la tercera fuerza política, hoy cayó en el caso de Guadalajara en la votación individual, por debajo del PT, el PVEM, Nueva Alianza, Morena y Encuentro Social.

El pasado 7 de junio, fiel a una elección intermedia, los jaliscienses salieron a las urnas con discreción y hasta con cierta apatía, al grado de que en la Zona Metropolitana los índices de participación se mantuvieron por debajo del 50% del Listado Nominal, cifra que contrastó con la que se registró en los municipios pequeños, en donde los votantes acudieron hasta en el 75% de los electores, en casos como el de Cuautitlán, Manzanilla de la Paz, San Marcos, San Sebastián del Oeste, Talpa de Allende y Tonila, entre otros.

Sin embargo, esa cifra porcentual en el caso de Guadalajara fue suficiente para que el Partido Movimiento Ciudadano, con su candidato Enrique Alfaro como el motor de la maquinaria electoral estatal, haya arrasado con las preferencias al adjudicarse el 51% de los votos, contra el 27% que obtuvo la alianza PRI-PVEM con Ricardo Villanueva Lomelí como candidato y el escaso 9% que alcanzó el PAN con Alfonso Petersen Farah como cabeza de la planilla albiazul.

Nadie del resto de los partidos llegó al 3.5% de los sufragios, cifra con la que tendría posibilidades de participar el reparto de las posiciones plurinominales en el Cabildo tapatío.

Y si se puede hablar del PRI como el principal perjudicado con los resultados; el PAN como segundo gran perdedor; también se podría hablar del PRD como el tercer gran damnificado de este proceso electoral, ya que en Guadalajara apenas alcanzó con su candidata Celia Fausto Lizaola, la ominosa votación del 1.06% de los sufragios, con sólo 6 mil 203 votantes por el partido del sol azteca, quien de ser la tercera fuerza política en el estado, en el caso de Guadalajara quedó en el lugar 9 de 11 participantes, sólo por arriba del Partido Humanista 1.04% (6,089 votos) y del candidato independiente «Lagrimita» que obtuvo 0.73% de la votación con 4 mil 264 sufragios.

 

Desdeñaron la experiencia

PRI FB

Ingeniero, 50 años de edad, canoso, con más de 30 años de militancia partidista comprobada dentro de las filas del PRI, es el perfil de un modesto funcionario público que se acercó a su partido en Guadalajara y le preguntó a uno de los ex presidentes del Comité Directivo Municipal del tricolor, en qué podía apoyar.

Recién habían terminado las precampañas y faltaba un mes para el arranque oficial de las campañas proselitistas en las que el PRI buscaba con Ricardo Villanueva ligar su tercera administración en la capital jalisciense.

No hubo respuesta inmediata, el expresidente del CDM del PRI también replicó la duda ante sus superiores jerárquicos, concretamente ante Miguel Castro y los dos coordinadores de las campañas metropolitanas que fueron colocados incluso por arriba del nivel de Castro Reynoso.

Pasó el tiempo y el desdén se mantuvo, lo que hizo evidente la respuesta. No se necesitaba ya de apoyos, el equipo estaba armado, la estructura estaba decidida y nuevos rostros dentro del tricolor tomaban el timón de la principal campaña en la elección 2015, la del candidato a la presidencia municipal de Guadalajara.

Esto puso en evidencia que en el PRI nunca se contempló siquiera consultar, ya no se diga invitar a los expresidentes del partido en Guadalajara, a los exalcaldes del PRI en Guadalajara, a los militantes de la vieja guardia que mucho podían aportar de sus experiencias no sólo en los triunfos, sino también en las derrotas.

Pero su disponibilidad nunca fue tomada en cuenta, las decenas de jóvenes universitarios, de vestimenta moderna, con una actitud de desbordante optimismo, con seguridad en el hablar y con una cercanía plena con «el candidato», fueron los grandes estrategas de la fatídica campaña.

En el PRI no ocurrió que en comunidades, países y culturas, en donde la experiencia de los mayores es vital en la toma de decisiones, aquí se les desdeñó, se les relegó, se les ignoró. Se trabajó con el sistema de las empresas de multinivel, un «líder» invita a 10, y esos 10 a otros 10 cada uno, y así sucesivamente hasta creer que se tenían más de 200 mil votos asegurados.

Esto lo recordó el modesto ingeniero, apenas 48 horas después de concluido el proceso con el histórico revés para el Revolucionario Institucional, y su voz se entrecortaba, incluso casi se ahogó cuando recordó que una semana antes del día de la elección le informaron que sí habían encontrado una actividad para él.

Que tendría que acudir el domingo 7 de junio a las 7 de la mañana a una casa de enlace, en un distrito del oriente de Guadalajara, para cerciorarse de que todo estaba en orden, que habían acudido los representantes de partido, los responsables de la movilización.

Y finalmente le anunciaron su principal encomienda: Hacerles llegar la comida a los activistas del PRI. Labor que por cierto cumplió a cabalidad.

Y ya a sabiendas del resultado, el ingeniero sigue lamentando principalmente, no que se quedará sin empleo a partir del 30 de septiembre, no que el PRI tardará largos tres años en tener de nueva cuenta la oportunidad de regresar al poder… su principal dolor radica en el hecho de que en varias de las casillas del oriente no había un solo voto para el PRI, lo que significa en su opinión que incluso representantes del tricolor, o no votaron o lo hicieron por otra opción política.

 

La cara del triunfo

Festejo Minerva FB

La serenidad puede ser la mejor palabra para describir la manera en la que actuaron los líderes del Partido Movimiento Ciudadano en Jalisco, y en particular en el caso de Guadalajara. A pesar de la aplastante victoria, no hubo júbilo desbordado, incluso se podría decir que se dejaron ver hasta magnánimos en la victoria.

Cinco días antes de celebrarse el proceso electoral, el presidente del Consejo Estatal del PMC y candidato a regidor suplente de Enrique Alfaro en la planilla de Guadalajara, Juan Enrique Ibarra Pedroza, hablaba con mucha seguridad, con parsimonia, pero a la vez con contundencia.

Aseguraba que su partido ganaría en la Zona Metropolitana las elecciones de Guadalajara, Zapopan, Tlajomulco, Juanacatlán y que estarían en la competencia en Tlaquepaque y en Tonalá; en tanto que en el caso del interior del estado vaticinaba los triunfos naranja en Zapotlán el Grande, Puerto Vallarta y muchas otras ciudades hasta llegar a la cifra de 30.

En honor  a la verdad, debemos de reconocer que sus equívocos fueron mínimos, es más, hasta asusta tanta certeza haciendo vaticinios previo a una elección que pintaba muy competida, ya que de manera contundente también afirmaba que en un hecho histórico, el Partido Acción Nacional no obtendría el triunfo en ninguno en la elección de diputados por el principio de mayoría.

La misma serenidad que mostró Ibarra Pedroza la contagió al líder estatal del otrora Partido Convergencia, Hugo Luna Vázquez y fue también la misma serenidad con la que se manejó en los últimos días de la campaña el candidato líder del movimiento Enrique Alfaro Ramírez.

La jornada arrancó la mañana del domingo 7 de junio con freno de mano, aperturas tardías, quejas menores, si acaso el taxi con papelería en Tonalá, los activistas naranjas detenidos y una que otra intentona de marrullería en El Salto, causaban un cierto sobresalto.

Y en el bünker naranja de avenida La Paz, ni se inmutaban…. al mediodía la votación no era abundante, antes bien caía a cuentagotas en las urnas, pero la serenidad no se perdía.

Llegó la hora del cierre, el conteo, cayó la noche y a sabiendas de que habían conquistado un triunfo aplastante, nunca cantaron victoria, sabían que habían ganado, pero les causaba mucha expectación haberlo hecho de manera tan determinante.

Incluso en un gesto hasta de magnanimidad, antes de convocar al festejo, antes de abrirle paso a la euforia, esperaron a que fueran sus adversarios del PRI quienes anunciaran oficialmente que el resultado les fue adverso.

Hasta entonces, Alfaro habló junto con los candidatos metropolitanos, el mensaje fue maduro y preciso. Le tendió la mano al gobernador y al PRI, pero lanzó la advertencia de que no sería cómplice por omisión de las anomalías que se llegaran a encontrar en Guadalajara en el manejo de recursos públicos en las últimas dos administraciones.

Hasta entonces, sólo hasta entonces, lanzó el esperado grito: ¡«Vamos a la Minerva…!».

 LOS FUTUROS REGIDORES DE GUADALAJARA

 

PMC

  1. Enrique Alfaro Ramírez
  2. Marco Valerio Pérez Gollaz
  3. Miriam Berenice Rivera Rodríguez
  4. José Manuel Romo Parra
  5. Anna Bárbara Casillas García
  6. Marcelino Felipe Rosas Hernández
  7. María Leticia Chávez Pérez
  8. Juan Francisco Ramírez Salcido
  9. María Eugenia Arias Bocanegra
  10. Rosalío Arredondo Chávez
  11. María Guadalupe Morfín Otero
  12. Enrique Israel Medina Torres
  13. María Teresa Corona Marseille

 

PRI

  1. Ricardo Villanueva Lomelí
  2. Bernardo Macklis Petrini
  3. María de los Ángeles Arredondo Torres
  4. Salvador de la Cruz Rodríguez Reyes
  5. Jeanette Velázquez Sedano
  6. Sergio Javier Otal Lobo

 

PAN

  1. Alfonso Petersen Farah
  2. Juan Carlos Márquez Rosa