Portal informativo de análisis político y social

LA APUESTA FALLIDA DE PODEMOS EN ESPAÑA

LA APUESTA FALLIDA DE PODEMOS EN ESPAÑA

Jul 2, 2016

Tras la muerte de Francisco Franco en 1975, España ha sido gobernada por tres partidos. La Unión de Centro Democrático de Adolfo Suárez, una coalición partidista que gobernó los primeros cinco años de la transición española a partir de las primeras elecciones generales celebradas en 1977 y que después se disolvió; el Socialista Obrero Español (PSOE), de izquierda; y el Partido Popular (PP) de derecha: estos últimos se han alternado desde 1982 la gestión de gobierno.

La crisis financiera mundial de 2008, que en España se tradujo en muy elevados niveles de desempleo y recortes a programas sociales, aunado a reiteradas evidencias de corrupción por parte de sus dirigentes, alimentó el desencanto ciudadano con su clase política.

Expresiones espontáneas de protesta que crecieron gracias a la interactividad de las redes sociales virtuales, como el Movimiento de los Indignados de 2011, encontraron cauce institucional con la fundación en 2014 de Podemos, partido político que bajo la dirección de Pablo Iglesias ha venido ganando posiciones en el parlamento europeo y llegando a gobernar a través de distintas alianzas los ayuntamientos de Madrid, Barcelona, Valencia y Zaragoza.

Por otra parte, el reto independentista de Cataluña, que divide no solamente la opinión pública de España sino también la de los catalanes mismos, fue caldo de cultivo para que una opción política que desde el territorio catalán plantea la pertenencia a España, desbordara los límites regionales y se implantara en el país, como es el caso de Ciudadanos de Albert Rivera.

Así, el tradicional bipartidismo español quedó superado con el surgimiento de las nuevas formaciones partidarias. Los resultados de las elecciones generales del 20 de diciembre del año pasado lo confirmaron. Sin embargo, el nuevo esquema de competencia, que pasó de dos partidos a cuatro, impidió la conformación de gobierno, que para el caso de España requiere del respaldo de al menos la mitad más uno de los diputados electos (el gobierno español es parlamentario: el presidente es elegido por la mayoría del Congreso).

El PP ganó una mayoría simple, que sin embargo le fue insuficiente para repetir gobierno con Mariano Rajoy. El PSOE, segundo lugar en las elecciones de diciembre, y Ciudadanos, cuarto lugar, se aliaron para proponer al líder socialista, Pedro Sánchez, como presidente. Con la negativa de Podemos, tercer lugar, a sumarse a esa alianza, también esa alternativa de gobierno fracasó.

La estrategia de Podemos fue clara. Le apostó a que las elecciones se repitieran. Sabía que sus condiciones para apoyar el gobierno del PSOE serían inaceptables para Pedro Sánchez. No solamente se trataba de la exigencia de entregar la vicepresidencia con amplios poderes a Pablo Iglesias y hacer a un lado a Ciudadanos. Podemos reclamaba además el compromiso de celebrar un referéndum en Cataluña para decidir sobre la pertenencia de la comunidad autónoma a España. Cualquier concesión de Pedro Sánchez en el tema catalán hubiera sido aprovechada por sus adversarios internos para destituirle. Susana Díaz, presidente de Andalucía, estaba y sigue aún a la espera de un tropiezo suyo para quedarse con el liderazgo socialista.

La verdadera intención de Podemos no era evitar que Rajoy y el PP siguieran gobernando. La apuesta táctica de Podemos consistía en desplazar al PSOE: el sorpasso, palabra italiana que significa adelantamiento y que era empleada por Julio Anguita, exsecretario general del Partido Comunista de España y fundador de la federación de partidos Izquierda Unida (IU), en referencia a la intención de estos últimos de superar electoralmente al PSOE en los noventa. Anguita sostenía entonces la «tesis de las dos orillas», según la cual el PP y el PSOE eran una misma cosa, y solamente IU representaba una alternativa real.

Congruente con dicha tesis, Iglesias bloqueó la posibilidad de un gobierno de PSOE para obligar nuevas elecciones, con la meta de arrebatarles el segundo lugar a los socialistas. Convocados los comicios para el 26 de junio, Iglesias forzó la alianza de Podemos con Izquierda Unida, partido entre cuya agenda está la supresión de la monarquía en España. Se impuso con ello al criterio de su segundo de a bordo, Íñigo Errejón, de 32 años, para quien el partido tenía que mantenerse como una agrupación transversal, es decir, ajena a las categorías ideológicas de izquierda o derecha. «Hay quienes quieren aumentar la izquierda y otros queremos construir pueblo», sostenía Errejón, también politólogo como Iglesias, cuando se debatía la alianza con IU.

Los resultados de las nuevas elecciones generales tiraron por la borda las expectativas de Iglesias. Contra el pronóstico de las encuestas que le auguraban el anhelado segundo lugar, Unidos Podemos, nombre que se le dio a la alianza, perdió más de un millón de votos de los que por separado obtuvieron Podemos e IU en diciembre. En contrapartida, el PP y Mariano Rajoy lograron pasar de los 123 escaños conseguidos en 2015 a los 137 que les dejó la semana pasada, aumentando su porcentaje de votación del 28.7 al 33 por ciento.

A Pedro Sánchez tampoco le fue mal. Porcentualmente PSOE se mantuvo, aunque perdió cinco escaños. En febrero dio el paso al frente ante la negativa de Rajoy de aceptar la encomienda del Rey Felipe VI para someterse a una votación de investidura en las Cortes y resistió al asalto de Podemos en junio. Susana Díaz la tendrá más difícil para retar su liderazgo, aunque ciertamente lo intentará ante la evidencia de que pese a todo se trata del peor resultado histórico para el PSOE.

Ciudadanos, el otro partido emergente, pagó el costo de su alianza con el PSOE en la votación de investidura de febrero y perdió ocho escaños, aunque en términos de porcentaje se mantuvo.

Es probable que la pérdida de la transversalidad y el corrimiento de Podemos a la izquierda propiciara que muchos votantes que le hicieron gobierno en los ayuntamientos de las grandes ciudades votaran en cambio al PP. Un ejemplo es Madrid, donde los puntos porcentuales que perdió Podemos son los mismos que ganaron los populares (cinco). También pudo haber tenido un impacto en el ánimo de los electores los resultados del referéndum inglés respecto a la Unión Europea.

Al final, Iglesias le hizo el juego a Rajoy en su apuesta por aplastar al PSOE. Rajoy reitera su invitación a los socialistas para gobernar en coalición, como lo hizo en diciembre, pero ahora tiene además la posibilidad de alcanzar la mayoría necesaria con los votos de Ciudadanos y los partidos nacionalistas Vasco y de las Islas Canarias. España, todo parece indicarlo así, ha sorteado su crisis política.

Twitter: @luiscisnerosq