Portal informativo de análisis político y social

LA DELINCUENCIA PERDIÓ EL RESPETO A LAS AUTORIDADES

LA DELINCUENCIA PERDIÓ EL RESPETO A LAS AUTORIDADES

Mar 5, 2016

Las cifras del homicidio desatadas en los últimos días en Guadalajara puede calificarse como atípica, puede servir para medir a las nuevas autoridades o puede servir para demostrar que el crimen organizado ya le perdió el respeto a las autoridades y no le importa romper el status quo de llevar la fiesta en paz para llamar la atención lo menos posible.

Es el punto de vista del investigador de la Universidad de Guadalajara, Francisco Jiménez Reynoso, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, quien asegura que un factor importante es que ha fallado inteligencia e información:

«se tienen desconfianza entre las propias corporaciones» y así no podemos enfrentarla.

De entrada, asegura que

«la inseguridad no es cosa ya exclusiva de la zona metropolitana, o conurbada, «esto es prácticamente el tema que estamos padeciendo los jaliscienses en toda nuestra entidad, es preocupante» y no existe una sola línea. Hay desde lo que se denominó como casos aislados, una sistematización de ataques a elementos policiacos, como en Tlaquepaque, y contra autoridades, como en Ahualulco de Mercado.

Para el fiscal general, Eduardo Almaguer,

«hay una autoridad que está actuando y hay una delincuencia que está reaccionando y que obviamente en ese proceso nosotros estamos ciertos que junto con la sociedad, vamos a salir adelante».

Almaguer presenta sus números en un comparativo del 1 de enero al 16 de febrero del 2016 contra las mismas fechas del 2015, en los que

«de ocho delitos de alto impacto, han disminuido cinco delitos; lo que en la respuesta nuestra es primero informar con mucha claridad y segundo intensificar nuestra actividad para que este cáncer, estos tumores, sean extraídos, sean detenidos y sean castigados, pero las cifras ahí están, no hay ningún tipo de rebasamiento. Donde la gente denuncia, actuamos, donde las investigaciones nos dan, actuamos».

Pero las cifras del homicidio en los últimos días están disparadas y entraron al ajuste de cuentas municipios como Lagos de Moreno, Tlaquepaque, Ahualulco de Mercado o Guadalajara, lo mismo en Providencia que Oblatos, Miravalle o la colonia Atlas.

A decir de Jiménez Reynoso, se desataron

«desde lo que sucede en Lagos de Moreno donde hay un ataque a un funcionario de la Universidad de Guadalajara, Roberto Castelán Rueda, quien fue agredido por un narcomenudista que se introdujo a vender droga alegremente a la preparatoria y otro de los temas más relevantes es el de Tlaquepaque y Ahualulco, con el ataque que se acaba de vivir, entonces pareciera ser que pulula ya la inseguridad en nuestro estado».

En su análisis,

«me atrevo a decir que hay diferentes líneas, desde lo que los políticos llaman desde hace algún par de décadas, hechos aislados, como pudieran calificar los asesinatos que se dan en restaurantes, hasta una especie de sistematización de ataques a autoridades, lo que sucede en Tlaquepaque, con los 3 elementos de la corporación policiaca, y en Ahualulco, con el ataque al presidente municipal».

«Entonces, como que algo delicado está sucediendo, grave, no es común que esto se dé, es atípico, incluso, me atrevo a decir, para el mismo crimen organizado, porque tenemos la delincuencia común y el crimen organizado».

—¿Por qué es atípica?

—Es atípico porque dentro de los estudios y análisis que hemos hecho del operar y del actuar del crimen organizado, lo que menos les gusta que suceda en su mercado, en su nicho de mercado, es el escándalo, sucesos que ahuyenten el turismo. Vamos a un caso emblemático y para no salirnos de nuestro estado, Puerto Vallarta, a los capos no les gusta que haya escándalos, no les gusta que haya muertos, no les gusta que haya violencia, salvo necesidades extremas ¿Por qué? Porque espantan a la clientela.

Agrega que

«a ellos les conviene un status quo de paz, de una felicidad relativa, donde los turistas vengan, desembarquen, que se emborrachen, que entren a las discotecas, que dejen dinero, en términos generales al crimen verdaderamente organizado no le conviene que se dé ruido, salvo cuestiones extremas, lo pueden hacer con contrincantes de bandas criminales o para ablandar autoridades también, atacándolas de forma directísima, como está sucediendo.

—¿Es el caso ahora?

—Ahualulco, Tlaquepaque, yo pienso que sí, yo pienso que algo está sucediendo en esos términos, que quizá hay la entrada de un grupo criminal diferente que está tratando de poner sus reglas.

—¿Por qué se rompe ese status quo?

—Se rompe el status quo, sin duda alguna, porque hay algún grupo quizá que está tratando de introducirse al estado y si no le están abriendo la puerta, entonces lo hacen de forma extrema, utilizando la violencia para ablandar a las autoridades, eso es lo que sucede comúnmente, esa es una de las hipótesis que tengo.

—¿Debemos de preocuparnos?

—Estamos preocupados, definitivamente, en algunos lugares más que en otros, hay municipios donde prácticamente en la noche se ve muy poco movimiento por el temor que siente la ciudadanía en el tema de la inseguridad. El ciudadano común, bueno, pues se ve vulnerado porque puede estar presente en algún lugar público donde irrumpan por motivos de violencia, lo que sucedió ayer (miércoles) en un restaurante, etcétera, cualquier lugar puede ser un escenario del crimen, en un momento dado, y que ahí estemos.

No es común pero sí se tienen que tomar medidas de qué hacer, cómo hacer, cómo reaccionar, en un momento dado que se dé un fuego cruzado, en las calles, en algún lugar, la gente debe estar informada por la situación que está privando en nuestra entidad, por los motivos de inseguridad.

—Faltaría revisar los delitos de alta incidencia.

—Claro, la delincuencia común que también, en mi opinión, es un tema delicado, el robo a transeúntes, el robo en los camiones o minibuses, el robo a casas-habitación, robo a vehículos, robo a partes, todo esto en su conjunto, pues, son actividades criminales que están tratando de controlar, digámoslo así.

Desconfianza

FRANCISCO JIMÉNEZ REYNOSO1

—¿Qué es lo que está fallando? ¿Quién no está haciendo su tarea?

—Definitivamente yo considero que nuestras autoridades dejan mucho qué desear, definitivamente, esto trae, en mi opinión, como consecuencia, considero que debe haber un replanteamiento en el futuro, lo más inmediato posible, de nuestras autoridades, y es que creo, Chema, que hemos perdido los jaliscienses la capacidad de asombro, creemos que las cosas son así porque así han funcionado por décadas.

—¿Qué es lo que está fallando?

—En la práctica falta, definitivamente, aplicar los conceptos de inteligencia y contrainteligencia. ¿Cómo podemos dar a entender a la ciudadanía estos conceptos? Para que los conozcan, que son muy importantes: la inteligencia debe estar funcionando sistemáticamente siempre en las instituciones de seguridad, siempre, viendo cómo reacciona el enemigo del estado, el crimen organizado, la delincuencia común, cómo se mueve, dónde está, eso debe de estar siempre vigente, y estar acumulando la información.

Precisa que

«la madre de la inteligencia es la información, digo, lo más importante, lo sustantivo es la información y la contrainteligencia nos sirve para varias cuestiones, una de ellas es para evitar que en un momento dado suceda un ataque directo al estado o a la sociedad en su conjunto».

Hay que decirlo, hay infiltrados y todas estas cuestiones y por lo tanto hay desconfianza, hay una gran desconfianza entre las mismas corporaciones policiacas, lo que trae como consecuencia que la poca inteligencia que se tiene esté aislada, no está sistematizada, cuando la base de la inteligencia y de la contrainteligencia se da con base en la confianza que se tenga interinstitucionalmente para combatir a la delincuencia organizada.

—¿Han fallado las pruebas de control y confianza?

—Sí, definitivamente, está acreditado, hay bastantes policías que han reprobado estos dichosos exámenes y han acudido conmigo algunos de ellos, con sus expedientes limpios, limpios, se han entrevistado conmigo. Y se ha acreditado también que otros elementos que pasan los exámenes de control, al mes, andan asaltando o extorsionando ciudadanos.

—¿Cuánto tiempo más puede durar esto?

—Tanto como quiera el estado y los municipios tienen que hacer inteligencia, en mi opinión, es lo que falla, y la inteligencia tiene que ser orquestada por los presidentes municipales de forma anónima, si queremos manejarlo así para que la ciudadanía no corra riesgos, pero tiene que estar alimentando con información para que la inteligencia y la contrainteligencia se vaya haciendo una base de datos unificada para que la autoridad dé golpes de precisión, no salga a las calles a ver qué pasa y a ver qué tiene, no, no, no.

Lamenta los ataques que sufren las autoridades porque es menester preguntarse ¿Qué futuro les espera a los jóvenes con lo que estamos viviendo? ¿Quién va a querer ser el día de mañana presidente municipal? Y, de hecho, hay una teoría que se llama «la teoría de la desesperanza» donde la depresión está entrando de forma fuerte porque los ciudadanos comienzan a sentir que nada se puede hacer.

«Y no, yo creo que sí, sí podemos hacer muchas cosas, sí podemos luchar por un mejor Jalisco, sí podemos luchar por un mejor México, para dejarles una mejor nación a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos».

—Están ligados los hechos de Lagos de Moreno, Ahualulco, Tlaquepaque?

—Es difícil precisarlo, lo que sí es un sistema de ataques, yo no puedo declarar que tengan una liga directa, una relación, yo más bien pienso que hay una descomposición social y que pueden ser hechos, lo que llamarían algunos, que ya está muy trillado, hechos aislados, pero lo que sí, quizá, los ataques a la autoridad sí pueden estar ligados, los ataques pueden ser mensajes de algún grupo criminal contra las autoridades en turno para ablandarlos, esos yo pienso que sí pueden estar ligados, los demás yo creo que es parte de la descomposición social y que un sector de la ciudadanía también se ha transformado y es altamente violento.