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LA MUJER Y EL CELULAR, LOS CAMBIOS DE UN SIGLO

LA MUJER Y EL CELULAR, LOS CAMBIOS DE UN SIGLO

Ago 8, 2015

Las transformaciones que a lo largo de un siglo han sucedido sobre entes distintos hacen conveniente identificar cuáles han sido los ejes más importantes sobre los que giramos, cambios evidentemente al yugo de la economía, enfatizó Eugenio Ruiz Orozco, invitado por el club del libro, «Atlas, 100 años en la vida de Guadalajara», donde hizo una remembranza del contexto local, nacional e internacional desde 1916.

En este año nació el club Atlas, y extrajo imágenes de dónde venimos, dónde estamos, hacia dónde vamos, qué queremos, qué nos mueve y cuáles han sido los ejes del cambio. Subrayó que el cambio tecnológico más significativo se ha dado con la rueda, el lenguaje, la escritura, la imprenta, el telégrafo, el teléfono, los ferrocarriles, el automóvil, el avión, la tele, el fax, el internet, las redes sociales y el nuevo dios de la humanidad: el Smartphone y sus profetas: Mac, HP, Toshiba, Apple, Samsung, LG, Panasonic e IBM, entre otros.

El evento celebrado en Club Atlas Colomos, agregó que este aparato no distinguen edad, credo, condición social, raza, preferencia de género y es adictivo, individualista, excluyente. Es tal su dominio que ha creado nuevas formas de comunicación escrita con su propia ortografía y sintaxis.

Hoy los jóvenes chatean con signos, mutilaciones, por ejemplo: decir te quiero, es muy bonito, ahora dicen TQ. «Ante el altar del mercado, todos somos fieles consumidores, los ciudadanos nos transformamos en clientes ansiosos, siempre insatisfechos, luchando por la última moda o el último avance para esclavizarnos más por más tiempo y sujetos a dueños distantes, insensibles, crueles, a los que rendimos con nuestros centavos, pocos o muchos, reverencia y lealtad».

La intromisión del celular, dijo, ha roto la intimidad y la privacidad, haciendo pública y exponiendo y exhibiendo la vida de personas, familias y organizaciones. El celular es un gran optimizador del tiempo y el más terrible de los intrusos, es un incomprensible, omnipresente, omniimprescindible, el nuevo dios y todos le rendimos reverencia.

El otro es el rol de la mujer, se está convirtiendo en la protagonista de la sociedad contemporánea, es la parte activa, en la vida de la humanidad. Cuando fuimos a la Universidad, había un reducido grupo de compañeras, hoy las universidades están llenas de mujeres, la mujer ha desarrollado inteligencia y es altamente competitiva.

Es verdaderamente impresionante, en torno a la mujer hay paradigmas impresionantes, la definición de los roles internos de la familia, la vieja formación de padre proveedor, madre formadora, hijo sumiso y obediente, entró en crisis.

La mujer se volvió proveedora, formadora, generadora de capital e inteligencia, es sumamente eficiente, la sociedad se está feminizando por un lado y en ese ejercicio de reflexión, los hombres también, las mujeres se están masculinizando, no es un tema de género sexual, sino que los roles de la mujer son de liderazgo.

Los valores como la honestidad, perseverancia, desempeño, constancia, lealtad y respeto cedieron su espacio a la inmediatez, la prisa y la ostentación de la riqueza, representados como «el que no transa no avanza», «el que es gandalla no batalla», la moralidad de una sociedad, esas dos citas son verdaderamente espeluznantes, porque significa que el becerro de oro es el nuevo ídolo, el Smartphone.

«En un mundo donde se ha acentuado la desigualdad, la injusticia, la simulación, la impunidad, la impudicia y el fast track, instituciones como el Atlas son fundamentales porque crean tejido social, favorecen la convivencia, desarrollan identidad y fortalecen el sentido de pertenencia, eso es lo que está en riesgo en la sociedad del futuro».

«No podemos convertirnos en autómatas ni podemos crear robots que acaben gobernándonos, eso puede estar en el camino y se requiere de institución con sentido humano para no perder nuestra condición, ser del Atlas, no es creer en algo abstracto, la afición no es una curva de enajenados, nuestra membresía está integrada, que con su trabajo diario, se ganan el derecho a ganar nuestras instalaciones».

 

Atlas nace por jóvenes tapatíos

Atlas

Guadalajara y Atlas son conceptos complementarios, en cambio, decir 1916, la inteligencia se nubla; Guadalajara se fundó con 63 familias en el reino de la Nueva Galicia el 14 de febrero de 1542. El Atlas nació el 15 de agosto de 1916 a iniciativa de un grupo de jóvenes tapatíos que habían estudiado en Inglaterra y Alemania que habían practicado este deporte y lo importaron a su regreso.

La extensión territorial era de 800 manzanas, ahora ocupa 814 kilómetros cuadrados. Los límites al norte Las Barranquitas, donde estaba la calle Jesús García; al sur, el parque del Agua Azul; al oriente, el barrio de Oblatos y al poniente el barrio de Mezquitán.

Guadalajara estaba poblada por 119 mil 414 habitantes, ahora se alberga a casi cinco millones de ciudadanos de todas las edades; circulaban 320 vehículos de motor; ahora todos los días se incorporan 275 vehículos al parque, en un día casi igualamos a los que había en 1916.

Sólo Farmacias Guadalajara inaugura tres por semana a nivel nacional. La diversión de los tapatíos era en la Plaza de Toros. El palo encebado, el jaripeo, serpientes y escaleras, tablero, bebeleche, trompo, balero, yoyo, papalote, atado un hilo a un mayate verde, eran juegos que propiciaban la integración familiar y la tolerancia, ahora los niños y jóvenes juegan Play Station, Xbox, con otros niños a miles de kilómetros de distancia y no socializan con los vecinos, cerca de los lejanos y ausente de los próximos (…)

En 1916, los conflictos se resolvían en el campo de batalla, México y Europa se bañaron en sangre, en los años veinte México estaba en medio de una guerra civil que costó un millón de vidas. Generó una transformación de la sociedad nacional de 1910 a 1917 con la Revolución, pero en el escenario internacional se revolvían transitoriamente en la Primera Guerra Mundial, desaparecieron imperios y surgieron nuevos países, el mapa se modificó sustantivamente.

Y en 1916 nace el Atlas. Le apostaron a lo mejor de la condición humana, es realmente admirable, que se haya sumado talento, voluntad y esfuerzo para hacer realidad un club que bajo el lema: «Familia, cultura y deporte», haya integrado a los tapatíos casi un siglo.

El Atlas, el Teatro Degollado y El Informador son edificados en medio de guerras fratricidas, 1916, 1919 y 1917 respectivamente.

La fidelidad es uno de nuestros valores, la tolerancia una de nuestras virtudes, somos y creemos en un mundo mejor. Nos hemos mutilado, hemos pagado altos costos, básicamente económicos para seguir siendo, pero aquí estamos llenos de ilusiones, porque habrá, sin duda, Atlas para los próximos 100 años, concluyó el presidente del Atlas.