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¿SOBREVIVIRÁ LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE GUADALAJARA?

¿SOBREVIVIRÁ LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE GUADALAJARA?

May 22, 2011

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Dicen que las obras quedan y la gente pasa. Don Antonio Leaño Álvarez del Castillo, junto con don Salvador López Chávez, don Raúl Urrea, don Antonio Hemuda, don Jorge Garibay Romanillos, José Garibi Rivera y otros grandes jaliscienses, fueron los constructores de la plataforma del Jalisco del siglo XX. Hoy todos y cada uno de ellos han desaparecido, pero han sido sus obras las que han dejado como legado.

La Universidad Autónoma de Guadalajara cumplió el pasado 3 de marzo 76 años de su fundación. Don Antonio Leaño Álvarez del Castillo murió el 3 de julio del 2010. Sin embargo a menos de un año, la familia Leaño Reyes está inmersa en una crisis y división producto de la decisión de Antonio Leaño Reyes de despedir a Gonzalo Leaño Reyes –su hermano– de la dirección general de Ocho Columnas por medio de desplegados en la prensa.

 

LA DESPEDIDA DE DON ANTONIO

En un evento luctuoso realizado el 3 de marzo del 2005 en el estadio que llevó el mismo nombre y que luego cambió a Galerías, con un auditorio repleto de egresados y amigos de la Universidad Autónoma de Guadalajara, la llamada comunidad teca, don Antonio Leaño Álvarez del Castillo, se despidió de la comunidad universitaria y ungió allí a su sucesor a su hijo mayor Antonio Leaño Reyes. Las palabras de Don Toño fueron las siguientes antes de concluir su discurso y despedirse de la comunidad universitaria: “Finalmente me permito hacerles saber, en esta magna conmemoración de los 70 años de la Universidad Autónoma de Guadalajara, y en mi honrosa capacidad de rector, que propondré al Consejo Universitario la candidatura del licenciado Antonio Leaño Reyes, actual vicerrector financiero, para que sea ya mi sucesor en el cargo de Rectoría. Esto lo respalda el mérito de sus 35 años de dedicación a nuestra causa y a sus comprobadas capacidades para asumir el cargo”.

“A ustedes mis hijos, nuestra generación de líderes universitarios les deposito la estafeta de los ideales de nuestra querida universidad por los que he luchado durante estos 70 años. Estoy seguro que ustedes velarán porque éstos sigan teniendo continuidad en las siguientes generaciones”. “Mi reconocimiento y cariño a mis 10 hijos que me han brindado su apoyo desde su existencia. Que Dios los bendiga. Mi agradecimiento a la amada compañera de mi vida, Doña Paz, por todo el apoyo incondicional que me ha brindado”.

 

LOS PRIMEROS NOMBRAMIENTOS

Después de asumir la Rectoría General de la UAG, Antonio Leaño Reyes, hizo dos nombramientos fundamentales, con lo que tomaba pleno control de la institución educativa, designa de vicerrector a su hijo Antonio Leaño del Castillo y a su hijo Juan Carlos “Cheto” Leaño de secretario de Finanzas, cuya mayor parte de su vida la ha dedicado al futbol como defensa del equipo futbol Tecos. Al mismo tiempo se apuntala la esposa del nuevo rector, Rosalía del Castillo, como eje fundamental en la promoción de la UAG hacia el exterior. Los Leaño del Castillo al poder, se comentó en la UAG. La familia Leaño Reyes, junto con Doña Paz Reyes Viuda de Leaño, le había pedido a Antonio Leaño Reyes, que designara a Gonzalo su hermano como vicerrector, pero el nuevo jefe de la UAG decidió por su hijo Antonio Leaño del Castillo.

 

LA SUCESIÓN DE DON ANTONIO

Don Antonio Leaño Álvarez del Castillo durante su larga vida, desde la colonización del Valle de Tecomán tuvo en su hermano Juan José a su gran apoyo. La diferencia de edades entre los dos hermanos era significativa. Y eso lo llevó a verlo más que como un hermano, como un hijo. Cuando don Antonio decide retirarse tomó la decisión de designar a Juan José como su sucesor, quien fungía como vicerrector de la UAG. Era únicamente subir un escalón.

La noticia de que Juan José Leaño Álvarez del Castillo sería el nuevo Rector de la UAG no cayó nada bien en el ánimo de la familia Leaño Reyes. Toño, el hermano mayor, quien estaba de vicerrector financiero, con pesar recibió la noticia de su padre que su tío Juan José sería el sucesor. Así se lo hizo saber a Gonzalo. La reacción de éste fue explosiva: “Por ningún motivo debemos de tolerar que nuestro padre designe a Juan José mi tío de Rector de la Universidad (…) Lo primero que van a hacer ellos es corrernos de la universidad”, fue la frase que expresó Gonzalo a su hermano. Posteriormente se reunieron Antonio y Gonzalo con sus hermanos y hermanas para ponerse de acuerdo y hablare con su padre.

Fue Gonzalo quien encabezó aquella batalla definitoria sobre el futuro de la familia Leaño y de la Universidad Autónoma de Guadalajara. La lucha se concentraba entre las dos familias: La Leaño Reyes contra la Leaño Espinoza. Esos días fueron de gran tensión. Gonzalo, con ese estilo directo y firme de decir las cosas le externó a su padre que “se estaba equivocando el nombrar a su hermano (…) El Príncipe nombra su hijo como heredero, no a su hermano”, le reclamó.

Molesto don Antonio Leaño Álvarez del Castillo se hizo de palabras con Gonzalo, lo cual no era la primera ocasión que sucedía. Ellos fácilmente chocaban y se enfrascaban en agrias discusiones. Era el único que le hablaba así tan directo a su padre, contrario a Toño que era más comedido y que difícilmente discrepaba de los puntos de vista del jerarca. Las hijas de Don Antonio también le expresaron su preocupación por su futuro y el interés de que fuera Toño su sucesor en la Universidad Autónoma de Guadalajara. Para don Antonio aquello se convirtió en un fuerte dilema, conocido su profundo cariño a su hermano Juan José, a quien ya le había comunicado que sería el futuro rector de la UAG. El ánimo del ingeniero Juan José decayó. Se retiró prácticamente de la UAG, abandonando la Vicerrectoría, recluyéndose en su rancho de Tecomán.

 

LO DESPIDEN POR MEDIO DE DESPLEGADO

El sábado 14 de mayo pasado apareció un desplegado a media plana –inserción pagada– en los diarios de Guadalajara y en varios de la Ciudad de México que daba a conocer el anuncio de la Universidad Autónoma de Guadalajara de reestructuración del Diario Ocho Columnas. La noticia causó desconcierto entre amigos y gente de la misma Universidad Autónoma de Guadalajara, ajena a las decisiones de sus altos directivos, cuando por medio de un escrito publicado en la prensa se enteran que Gonzalo Leaño Reyes se separa del Ocho Columnas, conociendo el cariño que ha unido a los dos hermanos. El comunicado nadie lo firmó.

En el cuerpo de ese escrito la UAG, anunciaba la separación de Gonzalo Leaño de la Dirección General del Diario Ocho Columnas, producto de un proceso de restructuración administrativa que se aplicaba en este rotativo: “La UAG agradece de manera muy especial todo el esfuerzo y compromiso que durante tantos años mostró hacia la universidad y hacia el periódico el licenciado Gonzalo Leaño Reyes. Su liderazgo y su gran visión permitieron durante muchos años mantener al Ocho Columnas a la vanguardia periodística”.

“El licenciado Gonzalo Leaño ha manifestado su deseo de retirarse del periódico para dedicarse de tiempo completo a su cargo como presidente de la Asociación Mexicana de Editores”. Y al final de este comunicado, se le expresa al licenciado Gonzalo Leaño el deseo de los directivos de la UAG que tenga “muchos éxitos en esta nueva etapa profesional de su vida”. Y se puntualiza como colofón del desplegado: “La UAG estará informando de manera periódica sobre el proceso de transformación que se estará llevando en el Ocho Columnas”. A Gonzalo Leaño no se le comunicó esta decisión, ni se le pidió su anuencia de publicarlo. Previo a ese despido le enviaron a dos abogados para finiquitar la relación laboral de Gonzalo Leaño Reyes con la Universidad Autónoma de Guadalajara, entre ellos al controvertido Salvador Rocha Díaz, quien fuera diputado del PRI por el estado de Guanajuato.

La tarde del viernes 13 de mayo, por órdenes de las autoridades de la UAG se le cortó la luz al diario Ocho Columnas, cuyo edificio y talleres están contiguos a las instalaciones de la universidad por avenida Patria. La intención de esta acción era que la edición de Ocho Columnas ya no se editara, conforme al anuncio de reestructuración anunciado en el desplegado de referencia.

Sin embargo, el rotativo se imprimió y circuló toda la semana, al ser impreso en una de las rotativas alimentada por la planta de luz que está en los talleres del diario. Previo a esta acción, de parte de las autoridades de la Universidad Autónoma de Guadalajara se les mandó un comunicado a los empleados y trabajadores de Ocho Columnas que no se presentaran a trabajar y que no se preocuparan por sus honorarios, la UAG se los cubriría. Sin embargo, ese objetivo no se logró. El viernes, Gonzalo Leaño se reunió con la gente de Ocho Columnas a quienes les explicó la problemática que se enfrenta, pidiéndoles su apoyo y comprensión, expresándoles además su compromiso y firme decisión de luchar porque el diario siga adelante. Son cerca de 350 empleados los que laboran en el Ocho Columnas.

El jueves 19 de mayo se publicó en el rotativo que “Ocho Columnas sigue vivo”. Los trabajadores, empleados y directivos del Diario Ocho Columnas manifestaron su respaldo y solidaridad incondicional a su presidente y director general Gonzalo Leaño Reyes. “En un emotivo y sentido homenaje, Gonzalo Leaño Reyes, agradeció el sincero y voluntario evento, convocado por los empleados para cerrar filas en torno a la situación actual que se vive en esta casa editorial y en apoyo y solidaridad a su persona”, se señala. A las decenas de empleados presentes les dijo: “Seguiré al frente de Ocho Columnas, defendiéndolos a ustedes, defendiendo su puesto de trabajo, buscándoles dar la mayor representatividad, la mayor voz y, en su momento, como lo he repetido mil veces, buscar retribuirlos en justicia por su esfuerzo, su trabajo, su abnegación y por su dedicación”.

 

LA RESPUESTA DE GONZALO

Ese mismo sábado 14 de mayo en primera plana de Ocho Columnas –algo desusado– se publica la columna Reflexiones de Gonzalo Leaño Reyes, titulada: “Seguiremos luchando por la libertad”. Y de entrada el director general y presidente del Consejo de Administración de este diario remarca que “Ocho Columnas, fiel guardián de las libertades básicas por las que hemos luchado los verdaderos defensores de las libertades básicas de esta institución, que debe su vida y su existencia por las heroicas gestas de 1933 y 1935 en que la juventud y la sociedad de Jalisco se levantó como un solo ente en defensa de la libertad de cátedra y que dio vida y existencia a la Universidad Autónoma de Guadalajara, primera universidad libre y autónoma de México y del Continente Americano y que fue nombrada por el ilustre maestro José Vasconcelos como “el milagro cultural de América”.

Recuerda Gonzalo que Ocho Columnas fue fundado para defender las libertades básicas esenciales del hombre moderno, “libertad de cátedra, libertad de expresión, libertad y equidad de oportunidades y justicia social”. Y recuerda los principios y fundamentos ideológicos y morales con lo que los heroicos y valientes fundadores de la Universidad Autónoma de Guadalajara crearon, la misma con el riesgo de su libertad y hasta de sus propias vidas.

Señala a los fundadores de la UAG, entre ellos a Don Antonio Leaño Álvarez del Castillo, “hombre virtuoso, generoso y desinteresado que nos dio siempre un ejemplo de integridad, de valor y de hombría que nunca olvidaremos y que nos dejó marcada en nuestra alma y en nuestro espíritu las virtudes y ejemplos de una vida excepcional dedicada a la educación y a la lucha por la libertad”. Otro personaje que trae a colación Gonzalo Leaño es el nombre de Carlos Cuesta Gallardo, al que llama “hombre visionario de gran corazón, valiente, hasta el extremo y luchador incansable por la libertad”.

“Del doctor Luis Garibay Gutiérrez recibimos por muchos años su gran sabiduría y erudición y con su ejemplo, su humanidad y bonhomía nos marcó un camino por seguir en esta vida”.

Gonzalo Leaño Reyes subraya que: “Ocho Columnas, sus dirigentes y directivos seguiremos adelante con esta misión que está marcada en nuestras vidas con el ejemplo de tantos hombres y mujeres que han entregado su vida a esta extraordinaria obra, la Universidad Autónoma de Guadalajara y el periódico Ocho Columnas, su más importante y valioso órgano de enseñanza y de defensa de la libertad de expresión”.

 

LA FAMILIA LEAÑO REYES APOYA A GONZALO

Las hermanas y hermanos de Gonzalo, junto con su señora madre Doña Paz se reunieron con Gonzalo para mostrarle su solidaridad y expresar su desacuerdo por la decisión tomada por Toño su hermano de despedirlo por medio de un desplegado, expresando que éste está mal aconsejado. Teresa, Maricela, Patricia, Juan Domingo, Roxana, Mónica y Carlos se reunieron con Gonzalo para hacerle sentir su apoyo.

 

“ES UNA PESADILLA”: GONZALO LEAÑO

“Me encuentro muy triste”, me dice Gonzalo Leaño Reyes, cuando me reencuentro con él después de cerca de tres años de no tener comunicación. Gonzalo Leaño me dice que está esperanzado a que su hermano Toño reflexione sobre la decisión que ha tomado al mandarles dos abogados para el cierre de Ocho Columnas, a quienes les precisa que por ningún motivo hablará con ellos. Los problemas de Ocho Columnas y la reestructuración que está en proceso, los abordará únicamente con su hermano y con nadie más, quien por cierto en momento alguno le avisó sobre esta decisión, la que lo tomó por sorpresa.

Y más cuando ve el desplegado publicado como inserción pagada en los diarios de Guadalajara y de la Ciudad de México. “No tengo problema alguno con Toño, mi entrañable hermano… estoy totalmente sorprendido (…) Estamos en un proceso de reestructuración de Ocho Columnas, así lo habíamos acordado, pero de repente cambia y sin que se me informe quiere cerrar Ocho Columnas. Eso no se hace. Así no…”, me comenta Gonzalo. Le digo que es la guerra. Hay mucha rudeza en esa acción. Sereno me responde que esperará a que Toño analice todo esto con calma y encontrarle una salida, en la que ganen todos y la familia no se fracture. “Esa será mi lucha. Así siempre lo hizo mi padre”, me dice.

Me comparte que parece estar viviendo una pesadilla. Recuerda luego un discurso que pronunció con motivo del 75 aniversario de la UAG, en el que improvisó y trajo a colación las palabras de su padre Don Antonio a propósito de sueños y pesadillas. “Hace algunos años mi padre me manifestó que hay sueños que suelen transformarse en esplendorosa realidad y hay sueños que suelen transformarse en pesadillas”. “Ese sueño de la Universidad Autónoma de Guadalajara, es una esplendorosa realidad, gracias a la hombría y generosidad, al buen juicio, y sobre todo gracias a Dios Nuestro Señor, aliado de este gran hombre y a todos los líderes de esta institución, que les ha dado sabiduría, justicia y equidad.

“Sin embargo, pareciera que estamos viviendo hoy día una horrible pesadilla, pero le pedimos a Dios que se resuelva y se convierta en una esplendorosa realidad para el bienestar de nuestro Estado de Derecho, para salvaguardar la libertad de expresión y los principios básicos que siempre ha enarbolado la Universidad Autónoma de Guadalajara y que han sido los postulados fundacionales de nuestro diario Ocho Columnas al servicio de la comunidad jalisciense y de nuestro querido México”.

Gonzalo se dice esperanzado que esa pesadilla se convertirá con el apoyo y la ayuda de Dios, es una continuidad de esta obra educativa, cultural y filantrópica que es la UAG y su obra más importante para la formación de periodistas comprometidos con la verdad, con la justicia y la libertad de expresión, nuestro querido Ocho Columnas.

Finalmente, expresó su deseo de que este problema momentáneo se resuelva.


EL CONCEPTO DE DON ANTONIO LEAÑO DE LA FAMILIA

Palabras de Gonzalo Leaño Reyes en el homenaje a su padre, Don Antonio Leaño Álvarez del Castillo, fundador de la Universidad Autónoma de Guadalajara, en el evento del 75 aniversario

de su fundación: “Estamos sembrando patria, dijo el regio rector don Luis Garibay Gutiérrez al inicio de las obras de construcción de esta hermosa Ciudad Universitaria, a finales de los años 70, cuando gracias a Dios y a la labor del licenciado Antonio Leaño Álvarez del Castillo, del doctor Luis Garibay Gutiérrez, del licenciado Carlos Pérez Vizcaíno, del ingeniero Juan José Leaño y de los entonces dirigentes de esta gloriosa Universidad Autónoma de Guadalajara, se iniciaban las actividades para construir la ciudad universitaria, hoy esplendorosa realidad.

En una ocasión nuestro padre, Antonio Leaño Alvarez del Castillo, pronunciando un discurso en un homenaje que se le hacía en la ciudad de Tecomán, Colima, con motivo de la labor realizada por él y su familia, mis queridos tíos Juan José y Vicente Leaño Álvarez del Castillo y aquellos pioneros a quien mi padre llevó a desarrollar el hermosísimo Valle de Tecomán, dijo: “Estamos creando el Tennessee de México”. Aquel hermoso valle de Tennessee de los Estados Unidos, que fue una aventura importante para la creación de una revolución agrícola-industrial que produjo cantidades de ingentes de alimento a esa gran nación americana, cuando don Antonio Leaño Álvarez del Castillo y un grupo de amigos que decidieron dedicar su vida a la agricultura en aquel momento, creando el Tennessee de México, en el hermoso valle de Tecomán.

“Hay sueños que suelen convertirse en realidad y sueños que suelen convertirse en horribles pesadillas”, dijo también mi padre, cuando puso la primera piedra de la construcción del hotel Grand Bay en Isla de Navidad, aquella obra extraordinaria que un día él decidió –junto con mi tío Juan José y todos los miembros de esta familia– iniciar ese extraordinario complejo urbano-turístico, como él la llamaba, de Isla de Navidad, sueño extraordinario que hoy en día se está convirtiendo en esplendorosa realidad y no en horrible pesadilla, como en una ocasión le sucedió también a un gran querido amigo de mi padre, el doctor Salvador Madrigal Moreno, quien iniciara aquel extraordinario desarrollo y que por azares de la vida no lo pudo culminar, entrando nuestro padre al relevo, produciendo y construyendo unos de los desarrollos urbanísticos más hermosos de nuestro México.

 

Finalmente, en una ocasión también nuestro padre, don Antonio Leaño Álvarez del Castillo, dijo que la familia es el núcleo básico de la sociedad. Sin la familia y con su destrucción, se acaba la sociedad, la civilización y la cultura. Él le dedicó tanto esfuerzo a la construcción de esta extraordinaria familia a la que pertenezco con mucho orgullo, de donde han surgido líderes y hombres como mi querido, admirado y apreciado hermano don Antonio Leaño Reyes, aquí presente, quien junto con su querida familia, han tenido la oportunidad que Dios les ha dado, de continuar esta grandiosa obra de la Universidad Autónoma de Guadalajara, junto con todos los líderes y dirigentes que actualmente nos acompañan y todas las generaciones que han dedicado su vida a la gloriosa obra de la Universidad Autónoma de Guadalajara.

Excelencia académica ha sido una meta, es meta que fue perseguida con mucho ahínco por nuestros queridos líderes educativos y culturales, es lo que Toño, mi querido hermano, junto con

sus colaboradores, su hijo Toñito y todos los aquí presentes, líderes educativos, están hoy en día en esta relevación educativa fundamental que está haciendo en la universidad, creando nuevos planes de estudio, buscando, a través de reintegración de los planes académicos, que los jóvenes salgan al terminar su carrera, ya con maestría y al tiempo buscar continuar con altos estudios de especialización, con doctorados y otro tipo de especialidades dentro de una gran gama que esta universidad está ofreciendo, convirtiéndose no sólo en la universidad privada más antigua de México, sino en la mejor universidad.

Más de 100 mil egresados de esta enorme Casa de Estudios, enorme en su belleza espiritual, no grande en lo económico, porque también como todas las obras humanas, tiene sus problemas y dificultades, que tendrán que ser apoyadas por todos ustedes y por la comunidad para resolver problemas de todo tipo, para darles a nuestro empleados, profesores y funcionarios un nivel de vida más digno, poder resolver problemas muy serios que la globalización y la crisis económica nos han planteado, retos que han sabido y están sabiendo responder con inteligencia, con hombría y gallardía los actuales dirigentes de nuestra querida Universidad Autónoma de Guadalajara.

Dios a cada uno de nosotros, nos ha puesto un papel que vamos a cumplir con seriedad, con responsabilidad y con un profundo amor a México, a nuestra familia y a nuestra universidad. A mí me tocó la oportunidad de dirigir el área de Comunicación de esta universidad: los periódicos, las revistas y colaborar activamente con la Escuela de Periodismo y Comunicación Colectiva para formar periodistas honestos, sanos y comprometidos con México y lo seguiremos haciendo con entusiasmo, con voluntad y poniendo siempre la meta principal que es nuestro México, pero fundamentalmente pensando que en nuestra vida finita tenemos siempre un ciclo de vida, de crecimiento, de desarrollo porque nuestro Creador así lo pensó. Tenemos un límite biológico en nuestras vidas y todos los aquí presentes la única realidad que tenemos es que al final de nuestras vidas Dios nos llamará a cuentas, como lo dijo Toño, mi sobrino, hace unos minutos. Él será quien juzgue nuestras obras y nuestros actos.

 

Sabemos perfecta y claramente que en un momento determinado nuestras limitaciones humanas, cada uno de nosotros no las podemos ver. Los hombres no somos perfectos, somos perfectibles y es por ello que un admirado filósofo y educador de los años 60 y 70, gran amigo de nuestro admirado doctor Luis Garibay Gutiérrez, John Garner, quien fuera secretario de Educación de los Estados Unidos, escribió una valiosa obra que se llamó “Renovación organizacional”, en la que se refería que tanto las plantas, los animales y los seres humanos tenemos un ciclo biológico: nacimiento, crecimiento, desarrollo, maduración y muerte.

Definitivamente los seres vivientes lo tenemos, pero no así las organizaciones humanas, quienes se pueden renovar y transformarse de manera permanente y de permanecer con una eterna juventud, crecer, desarrollarse y dar frutos perennes. Esa es la obra de la Universidad Autónoma de Guadalajara, imbuida por un espíritu de lucha, de sacrificio y crecimiento, que es nuestra misión y nuestra responsabilidad.

Estimados dirigentes de nuestra universidad, autoridades que nos acompañan, egresados, autoridades universitarias, directores de escuela: Felicitemos a don Antonio Leaño Álvarez del Castillo, a su familia, a mis hermanos y hermanas aquí presentes, por haber mantenido por más de 75 años vivo este ideal, que como lo dijo también mi querido sobrino Toñito, esperemos, si Dios nos permite vida, poder ver el centenario de esta obra y poder vivir con mucha alegría, con mucho amor a México y a nuestras familias el resto de la vida que Dios nuestro Señor nos dé.

Que Dios bendiga a todos ustedes y enhorabuena por este 75 aniversario de la Universidad Autónoma de Guadalajara.


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