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“EL FIN DEL PODER”, DE MOISÉS NAÍM: LAS 3 REVOLUCIONES DEL CAMBIO:

“EL FIN DEL PODER”, DE MOISÉS NAÍM: LAS 3 REVOLUCIONES DEL CAMBIO:

Nov 30, 2013

Por Belisario Bourjac —-

“El poder se ha hecho más fácil de obtener, más difícil de usar y más fácil de perder”, plantea Moisés Naím en su libro titulado “El Fin del Poder” y se refiere a tres revoluciones que lo ha provocado: La revolución del mas, la de la movilidad y la de la mentalidad.

En este libro de quien fuera secretario de Industria del gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez, en Venezuela, se analiza cómo impacta la nueva realidad a la política y la economía del mundo, y considera que el déficit más peligroso es la brecha entre la necesidad de que los países actúen colectivamente y su incapacidad para hacerlo.

Las dinámicas del poder cambian en el mundo. Si bien, siguen existiendo instituciones muy poderosas en el mundo, el ejercicio del poder obedece ahora a nuevas dinámicas cuando vivimos una transición que se manifiesta del pueblo en las calles y en las plazas públicas, ya que los escudos tradicionales que protegían a los poderosos están disminuyendo, plantea el director del programa Efecto Naím de NTN24.

En el 2006 el periodista, escritor y politólogo venezolano nos presentó el libro “Ilícito”, una brillante investigación que nos mostró el mapa del mundo del comercio ilegal y del tráfico de armas, de personas, órganos, drogas, un documento que describió el peligro que corre la economía internacional y las mafias globales que lo operan.

El estudioso de los fenómenos socio-político mundiales nos explica que el poder como lo conocíamos ha llegado a su fin y vive un proceso de transformación. “El poder concentrado en unos pocos, los que mandaban, ya no está con nosotros”, subraya. Sin embargo, aclara, que eso no quiere decir que han dejado el escenario actores poderosos e instituciones poderosas. Por supuesto que las hay como El Pentágono, El Vaticano, las grandes empresas y los grandes ejércitos que son muy poderos y siguen siendo muy poderosos.

“Lo que cambia es que lo que pueden hacer hoy con el poder es cada vez menos, están más restringidos, hay cada vez más protagonistas, más competidores que limitan lo que los poderosos pueden hacer con el poder que tienen”, considera quien durante 14 años fuera también director de la Revista Foreign Policy.

Entrevistado por el programa “La Tarde” de Colombia, Moisés Naím habla sobre su libro que anda promocionando estos días en los países de América Latina.

El poder ha llegado a su fin tal como lo conocíamos, el poder de antes, el poder concentrado en unos pocos, que eran los mismos, los que mandaban, ya no está con nosotros. Eso no quiere decir que ya no hay actores muy poderosos, que ya no hay instituciones con enorme poder que todavía concentran poder, El Pentágono, El Vaticano, los grandes bancos, las grandes empresas y los grandes ejércitos, etcétera, son muy poderosos y siguen siendo muy poderosos. Lo que pueden hacer con el poder es cada vez más restringido, hay cada vez más protagonistas, más competidores que limitan lo que los poderosos pueden hacer con el poder que tienen.

¿Cómo ha cambiado el poder?

Moisés Naím. Todos tenemos intuiciones de cómo está cambiando el poder, basta leer los periódicos, leer las noticias, todos sabemos lo que está pasando, desde Europa, Estados Unidos a Asia, estamos viendo cómo grandes compañías están siendo retadas, a veces con éxito por pequeñas empresas pero muy ágiles que de repente aparecen y les quitan mercado.

Hemos visto cómo el poder está pasando de los palacios de Gobierno y de los presidentes a las plazas públicas y calles, pero no sólo eso, sino que el poder se está desperdigando por el mundo, sino que se ha vuelto más fácil de obtener, mucho más difícil de usar y más fácil de perder. El poder hoy en día es más efímero.

El hecho de que el poder se transforme, se reparta por tantos lugares… ¿significa de alguna forma que ha llegado a su fin?

Moisés Naím. El poder ha llegado a su fin tal como lo conocíamos, el poder de antes, el poder concentrado en unos pocos, que eran los mismos, los que mandaban, ya no está con nosotros. Eso no quiere decir que ya no hay actores muy poderosos, que ya no hay instituciones con enorme poder que todavía concentran poder, El Pentágono, El Vaticano, los grandes bancos, las grandes empresas y los grandes ejércitos, etcétera, son muy poderosos y siguen siendo muy poderosos. Lo que pueden hacer con el poder es cada vez más restringido, hay cada vez más protagonistas, más competidores que limitan lo que los poderosos pueden hacer con el poder que tienen.

Usted habla en su libro de tres revoluciones. La del más, la de la movilidad y la de la mentalidad…

Moisés Naím. La razón por la que el poder se está transformando de esta manera es porque los escudos que protegían a los poderosos están dejando de ser tan eficaces como eran antes. Las barreras a entrar a competir inclusive a desplazar a los poderosos, están disminuyendo por una gran variedad de factores que en el libro agrupo en tres categorías que llamo revoluciones:

  1. La revolución del más: Que hay más de todo, hay más países, hay más gente, hay más tecnología, más partidos políticos, más productos, más empresas, más organizaciones no gubernamentales, más terroristas, más filántropos, más de todo (…) Eso abruma al poder y es uno de los factores que disminuye las barreras.

  2. La otra es la revolución de la movilidad: Hoy la gente se mueve más, es más difícil de controlar.

  3. La revolución del más y de la movilidad genera una profunda transformación en la mentalidad: Cambios en valores, en expectativas, en aspiraciones que cambian la valoración de la gente con el poder.

Un tema que trata en el libro son los problemas que en este momento se afrontan en el mundo y la incapacidad de los países de buscar soluciones colectivas… ¿por qué es imposible hacerlo?

Moisés Naím. Ese es uno de los grandes problemas, la incapacidad del mundo de actuar en forma colectiva, aumentan a muchísima velocidad los problemas que nos afectan a todos y que no pueden ser solucionados por ningún país actuando a solas ni siquiera los países más poderosos y más grandes del mundo como Estados Unidos, Rusia, China, Europa, no pueden actuando solos, por ejemplo, enfrentar el problema del cambio climático o enfrentar los temas de terrorismo, o la crisis financiera.

Tienen que trabajar juntos y les está costando mucho trabajo hacerlo juntos porque implica sentarse en una mesa y llegar a compromisos, hacer concesiones, llegar a negociaciones donde uno entrega ciertas cosas, y los gobiernos que se sientan en esa mesa son cada vez más débiles en sus casas, cada vez más débiles en sus países que representan. Entonces saben que si se sientan a la mesa, cuando regresen a su país, la gente y el sistema político no les va a permitir hacer esas concesiones, hacer esos compromisos.