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Homenaje a Arnulfo Villaseñor Saavedra: El gran visionario de la transformación de Guadalajara

Homenaje a Arnulfo Villaseñor Saavedra: El gran visionario de la transformación de Guadalajara

Oct 2, 2018

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Por Diego Morales //

Hay gobernantes que han pasado por la administración pública que con sus obras y actos han dejado un gran legado a la ciudad.

Es el caso de Arnulfo Villaseñor Saavedra, “el gran visionario de la transformación de la ciudad”, resaltó Enrique Ibarra Pedroza al rendir el Ayuntamiento de Guadalajara un homenaje al colocar una escultura con su imagen en una de las vías más representativas de la ciudad en el corazón de su obra cumbre, la Avenida Lázaro Cárdenas justo enfrente del Puente Jorge “Matute” Remus.

El alcalde de Guadalajara que cubrió cerca de un año de interinato tras solicitar licencia Enrique Alfaro, en un acto de justicia le hizo reconocimiento a político tapatío que fue un alcalde de excepción.

Con recursos propios, sin pedir créditos ni partidas federales y estatales, Arnulfo Villaseñor Saavedra compró hectáreas para realizar obras trascendentes para la vida pública en Guadalajara, tal como fue el Zoológico, el Planetario, el Parque Deán y su obra cumbre, la Calzada Lázaro Cárdenas”.

La obra cumbre de Arnulfo Villaseñor (la Calzada Lázaro Cárdenas), que ha trascendido y trascenderá, esta puerta de entrada y salida a todas las regiones por las que Jalisco tiene la natural convivencia”.

Hay que decirlo, esta obra la hizo sin un solo centavo de crédito, si un centavo del gobierno federal, sin un peso de ayuda del gobierno estatal, fue fruto de la eficacia y de la austeridad. Por eso nos complace y nos da emoción este acto, porque Arnulfo también fue un político que practicó la ética”.

Encabezando el evento, el alcalde tapatío, Enrique Ibarra Pedroza, resaltó la figura de Don Arnulfo Villaseñor Saavedra, un humanista que vivió ajustado a la moral, la cual practicó en el ejercicio de su profesión y en la congruencia de su vida.

Esta efigie que estará en el cruce de las dos vialidades más intensas y más importantes de la ciudad en López Mateos y Lázaro Cárdenas, es fruto del consenso y acuerdo que prevaleció en el ayuntamiento durante 3 años”.

La mayor parte de las decisiones se tomaron por unanimidad y estamos frente a una de ellas, perpetuar la memoria de un tapatío impar, un servidor público multifacético como Arnulfo Villaseñor Saavedra, quien desde estudiante abrazó el camino de la carrera de leyes y tuvo una práctica eficaz para ascender en la carrera política. Fue siempre, toda su vida, un extraordinario orador, poseía la cultura, el conocimiento y la sensibilidad en lo que exponía, así fue campeón estatal y nacional de oratoria”.

A la vez, Ibarra Pedroza subrayó la relevancia que tuvo Arnulfo Villaseñor Saavedra como servidor público, a lo cual le dedicó tiempo completo, con honestidad, transparencia y resultados trascendentes que aún están a los ojos de los tapatíos.

Fue un político. Se dedicó de tiempo completo sin importar adversidades ni desencantos, cambió lo que debe ser el verdadero político, la pasión, la serenidad y la mesura, para sentir como propias las causas ajenas, para luchar por ellas, para meter ánimos de lograr objetivos y acuerdos”.

En esa dilatada carrera política, Arnulfo como pocos jaliscienses fue legislador local, representante en la cámara federal en dos ocasiones y desempeñó el cargo de senador de la república. No solo ello, fue presidente de las cámaras. Un espacio especial, el que nos congrega a todos, el municipio, fue un servidor público por muchos años, en una etapa en la que también colaboró con un espléndido gobernador como Agustín Yáñez”.

Agregó: “En sus años mozos fue oficial mayor, posteriormente secretario general del ayuntamiento con otro tapatío de gran trascendencia con Jorge Matute Remus y miren la coincidencia compartiendo espacio dos hombres que tanto aportaron a la ciudad”.

Arnulfo, como todo ser humano, fue un hombre de virtudes y defectos, en su caso más valiosas las primeras que los segundos, entre ellas, la rectitud, la honestidad y la gran visión de transformar la ciudad, con austeridad que caracterizó a Arnulfo. Desempeñó además por el cuidado escrupuloso del dinero público, como sagrado, por eso tuvo varios cargos más allá del perfil político, fue director de Pensiones, del SIAPA y tesorero general del estado. Cuando gobernó Guadalajara, en 1980-1982 lo hizo con visión, consolidó y apoyó para que la ciudad siguiera desarrollándose”.

Con dinero propio del erario municipal, compró 100 hectáreas en la zona de Huentitán, desde la Calzada Independencia hasta la ceja de la barranca, que es donde actualmente está el Zoológico que ha sido de las grandes obras, el Parque Mirador, el Parque Huentitán, e hizo una obra con una gran visión el Planetario con tecnología de punta, que varios gobiernos por la injuria y negligencia lo dejaron en el colapso”.

También, con dinero propio, compró los terrenos aledaños al vaso del Deán, pero las 25 hectáreas colindantes que es el conocido Parque del Deán también fue una obra y visión de largo alcance, porque argumentaba a los regidores que esa zona carecía de espacios verdes y esparcimiento. También compró el Museo López Portillo y al Gobierno del Estado le compró los terrenos de lo que era la Penal de Oblatos, para lo que hoy es un espacio deportivo y el Parque 18 de marzo”.

RECUPERAR LOS VALORES EN POLÍTICA

Con el honor de compartir el evento y haber promocionado la instalación de la efigie de Don Arnulfo Villaseñor Saavedra, Ximena Ruíz Uribe, Regidora de Guadalajara, resaltó la enorme trascendencia política y social que tuvo el ex alcalde tapatío, que por sus valores en la práctica del ejercicio público debe ser ejemplo para las nuevas generaciones.

Fue un administrador excepcional, honesto, eficiente, discreto, responsable. Incrementó las finanzas municipales, creó un sistema para garantizar el manejo eficaz y transparente de los recursos públicos, fue un guardián de la aplicación de los recursos públicos”.

Algunos malintencionados le quisieron crear fama de tacaño, nada más alejado de la realidad. Fue un hombre generoso, maestro, su verdadera vocación, le abrió la puerta de oportunidades a muchos jóvenes, algunos aquí se encuentran. Nunca negó un consejo, jamás escatimó un favor lícito, en su corazón jamás albergó prejuicios en contra de nadie, siempre por fue por encima de la envidia y el rencor, nunca renunció a su compromiso con la ciudad”.

Don Arnulfo creía en la cultura, era un orador excepcional, creía que nuestros valores e identidad se nutren del conocimiento de las historias universales, nacionales y regionales, por eso invirtió en ello, como en el mejor planetario del país”.

Agregó: “Lo mismo edificó mercados, parques, oficinas públicas, como la dirección de obras públicas municipales. Iluminó las calles e hizo una obra fundamental para la comunidad y su zona metropolitana como lo es la Calzada Lázaro Cárdenas, en la que quedará ubicada su escultura”.

Don Arnulfo fue junto y por encima de lo anterior, un político comprometido con sus valores, con su tiempo y con el futuro, fue un patriota. Demócrata liberal, entendía al pueblo como parte fundamental de la política”.

Dicho lo anterior, Ximena Ruíz Uribe apeló al recuerdo de Arnulfo Villaseñor Saavedra para recuperar la buena política, alejado de caudillismos y con respeto a las instituciones.

Si el mundo no es como lo queremos cambiémoslo, recuperemos la buena política, del entendimiento transparente, no por abajito de la mesa, la de la justicia social, la de distribución equitativa del ingreso, la solidaridad con quienes tienen menos, la que nos permite vernos a los ojos y tomarnos de la mano, llenos de confianza hacia el porvenir”.

Esta escultura representa más que la imagen de un hombre, son los valores de la sociedad, por ello el ayuntamiento lo puso aquí, como gratitud a un funcionario excepcional”, puntualizó.

RECUADRO

LA VIDA DE ARNULFO VILLASEÑOR SAAVEDRA

Nació en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, el día 19 de julio de 1928; estudió Derecho y se graduó en la Universidad de Guadalajara y complementó sus estudios en Economía.

En 1952 fue nombrado Director del Departamento de Extensión Universitaria, en donde participó, entre otras cosas, en la edición del Boletín de la Universidad de Guadalajara. Entre los años 1950 y 1953 se desempeñó como Procurador de la Defensa del Trabajo y posteriormente como presidente del Grupo Auxiliar No. 5 y No. 1 en la junta de Conciliación Arbitraje del Estado de Jalisco. Para el año 1953 fue nombrado Oficial Mayor del Ayuntamiento de Guadalajara y tan solo un año después fue promovido a Secretario de dicho cuerpo edilicio. Don Arnulfo fue diputado de la XLIV Legislatura del Congreso Local.

En 1976 fue Senador de la República por Jalisco, ocupando el cargo de Presidente durante el primer periodo ordinario. Entre 1978 y 1979, fue designado como representante del Senado ante la Comisión Federal Electoral y ese mismo año presidió la comisión que entregó la Presea Belisario Domínguez al Licenciado Fidel Velázquez.

En 1979 fue electo presidente municipal de Guadalajara para el trienio 1980-1983. Ahí emprendió numerosas obras como la construcción de la Avenida Lázaro Cárdenas y el edificio que actualmente alberga el Archivo Histórico del Municipio de Guadalajara. Paralelamente a sus actividades políticas, se desempeñó como catedrático en diversas instituciones educativas, siendo profesor de Literatura Universal y Española en la Escuela Vocacional de Jalisco. También colaboró en distintos periódicos y revistas con artículos, ensayos históricos y críticas literarias. Participó en la realización del folleto “Evolución Guadalajara”, en memoria del Gobierno del Estado intitulada “Nueva Imagen de Jalisco” y como coordinador en la serie de publicaciones “Temas Jaliscienses”.


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