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IGNORANCIA SUPINA

IGNORANCIA SUPINA

Oct 23, 2011

En su afán por evitar entregarle el poder a un priísta, Emilio González Márquez se olvida de gobernar y se mantiene en campaña a pesar de que le queda poco más de un año en el cargo y tiene ya un pie en el estribo. Y no habría mayor consecuencia en el ejercicio de Gobierno, porque cada quien elige cómo quiere visto, pero el problema viene cuando las consecuencias las padece el ciudadano, como está ocurriendo con los damnificados de la costa sur de Jalisco.

En lugar de ayudar a los damnificados de manera inmediata, como se esperaría en un gobierno sensato, Emilio González Márquez prefirió utilizar el tema como plataforma electoral para su partido y recurrió a un viejo esquema muy conocido por él: pelearse con el congreso, aprovechando la mala imagen con la que acarrea el Poder Legislativo. Su esquema, también conocido por tan usado, mostró en esta ocasión las costuras. Emilio González Márquez le anunció al Congreso que pediría un préstamo por 885 millones de pesos, para lo cual requería su autorización, pero nunca realizó el trámite de solicitarlo, sólo lo anunció. Acto seguido culpó a los diputados de que no se lo aprobarían.

Se trata de una estrategia que en esta ocasión no cuidó, seguramente, por estar ocupado en tomarle fotos a Mario Vázquez Raña haciéndole “caracolitos”, como se publicó en varios medios impresos. Descuidado en el procedimiento, al gobernador de Jalisco le descubrieron que había pagado un seguro millonario para contingencias, precisamente como la ocurrida por el huracán Jova. Con los dedos en la puerta, Emilio González Márquez cambió el discurso y justificó que se trataba de un crédito “puente” porque las aseguradoras tardan mucho en pagar los dineros, pero los afectados siguieron en el olvido.

En el ínterin, la respuesta gubernamental fue enviar al secretario de Desarrollo Humano para tomarse fotos con los damnificados al momento de entregarles cheques, pero mantuvo su discurso de que los diputados se opondrían a su intención de aprobar el crédito y siguió sin mandarlo por escrito. Fue hasta el jueves por la noche que llegó la solicitud de crédito con un pilón de100 millones de pesos más que evidencian, otra vez, el desaseo en el manejo de las finanzas del Estado porque todo lo quiere resolver con préstamos sin explicar en qué se gasta los dineros que los jaliscienses pagamos como impuestos.

Y como colofón, Emilio González Márquez se ganó el adjetivo de ignorante supino, lanzado por el coordinador de los perredista en el Congreso de Jalisco, Raúl Vargas López, porque la Ley de Deuda Pública le permite contraer un crédito sin pedir la autorización del Congreso al tratarse de una necesidad urgente. El artículo 6 de la mencionada ley dice que no se considera como deuda pública estatal o municipal “las obligaciones directas a corto plazo que se contraigan para solventar necesidades urgentes, producto de circunstancias extraordinarias e imprevisibles”.

Bastaría con informar el congreso, porque se trata de un monto menor al cinco por ciento del presupuesto que maneja el Gobierno del Estado, pero Emilio González Márquez prefirió echarle la culpa al Poder Legislativo, en lugar de hacer su trabajo y mientras los damnificados seguían esperando la ayuda. Siendo prudentes, puede decirse que siguió el camino de otras ocasiones en busca de la foto denostando al de enfrente sin tomar en cuenta esos detalles que nadie le advirtió: tiene un fondo de contingencias por 300 millones de pesos, tiene un seguro para desastres y puede contratar un crédito directamente. Le ganó en esta ocasión su afán por mantenerse en campaña, olvidando que el ejercicio del poder desgasta, dispuesto a quemar sus naves con tal de no entregar el poder a un partido político distinto. O sigue emocionado con la fiesta de América, sin medir las consecuencias de la cruda.