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LA VIOLENCIA SIN FIN

LA VIOLENCIA SIN FIN

Nov 26, 2011

Las sorpresas no terminan en Jalisco. Cuando pensamos que todo está en paz, que lo peor había pasado, se aparece el México real, el México violento y bárbaro –parafraseando a Joaquín López Dóriga– ese que genera escalofríos. Allá por 1992, sufrimos aquí las explosiones del 22 de abril. Las explosiones provocadas por el combustible derramado en el trayecto del colector del Sector Reforma dejaron una estela de cientos de muertos y más de mil heridos.

 

Un año después, sería victimado el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, producto de un enfrentamiento entre bandas de criminales que se disputaban la plaza de Jalisco: Los Hermanos Arellano Félix Vs. El Chapo Guzmán. Eso ya es parte de la historia y creíamos un tema superado, un espejismo en el tiempo.

 

Pasaron cerca de dos décadas de aquellos sucesos sangrientos y que dejaron las heridas abiertas para que Guadalajara y Jalisco fueran generadores de buenas noticias para México y el mundo, en tiempos en que lo que más trasciende de este país es la nota roja, la información policiaca, los crímenes y los asesinatos, como lo fue Colombia en esos 20 años anteriores, las décadas de los 80’s y 90’s.

 

JUEVES SANGRIENTO 

La capital de Jalisco se convirtió en sede de los Juegos Panamericanos durante el mes de octubre. Todo había salido muy bien. La ceremonia de inauguración resultó majestuosa y los Juegos se desarrollaron en sana paz. La labor realizada por los organismos de seguridad, bajo el mando de la Policía Federal y su Secretaría de Seguridad, permitieron que el evento deportivo continental no tuviera contratiempos y no diera nota negativa.

 

Esa imagen de una ciudad y un Estado en paz le dio la vuelta al mundo. Se destacó que esa era la mejor publicidad que se le podía brindar al país. Esa era además la imagen que se llevaban los miles deportistas que participaron en los Juegos Panamericanos, junto con sus familiares a su regreso a los 42 países que participaron con sus delegaciones en esta justa deportiva.

 

Creíamos que Jalisco estaba blindado contra la violencia, que Jalisco se cocía aparte, muy distinto a esas entidades violentas como Sinaloa, Tamaulipas, Chihuahua, Nuevo León, Michoacán, Guerrero, Baja California, pero de pronto, irrumpen grupos criminales al dejar en la vía pública 26 cuerpos sin vida un lado de Los Arcos del Milenio.

 

Un mes anterior, en el Puerto de Veracruz se había inaugurado una forma de irrupción de grupos criminales que se disputan el predominio de la plaza. Allá, en Boca del Río, en una de sus principales plazas comerciales arrojarían cuerpos sin vida de decenas de personas. En dos o tres días fueron cerca de 70 los victimados.

 

Un día anterior, el 23 de noviembre, Sinaloa había sido la entidad donde esa misma forma de operación violenta se había puesto en práctica con 23 cuerpos inertes, 16 de estos quemados. La noticia se llevó los espacios estelares de los medios de comunicación y le dio vuelta al mundo.

 

Seguiría Jalisco, el Estado de los Juegos Panamericanos y el suceso pavoroso sería dos días antes de que diera inicio la Feria Internacional del Libro, la segunda feria mundial más importante.

 

La psicosis, el miedo, de la población, dejó esa forma de expresión de barbarie que se manifiesta en la era de la defensa de los derechos humanos, de la cultura de la tolerancia y el respeto a la diversidad, de lo que han denominado democracia, pero que es también la era de la violencia y del retroceso como seres humanos y de lo que llamamos civilidad.

 

El cardenal de Guadalajara, don Juan Sandoval Íñiguez dio a conocer que presintió esta masacre del 24 de noviembre y que fue precio a los Juegos Panamericanos. “Cuando se organizaron los Panamericanos a mí se me vino el mal pensamiento, estamos muy cuidados y cuando se acaben qué va a pasar, y mira lo que pasó. Como que intuí que cuando pasaran los Panamericanos habría algo grave y lo hubo ya”, recordó.

 

Para el jerarca purpurado la violencia en México ha llegado a niveles alarmantes. “Es un crimen que no tiene calificativo, quiere decir que algún sector de nuestra sociedad ha llegado a un nivel infrahumano, de crueldad de barbarie que no tiene calificativo”.

 

El Presidente Felipe Calderón declaró que ante esta ola de violencia, no cederá y su decisión de combatir a estos grupos criminales será hasta el final de su gobierno.

 

¿Hacia dónde vamos? ¿Qué sigue? ¿Jalisco se convierte en plaza de guerra entre los dos principales grupos de la criminalidad del país? El 22 de abril de 1992, el 24 de mayo de 1993 y el 24 de noviembre del 2011 son fechas fatídicas para los jaliscienses. Esa es una realidad.