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Recibe el padre Chayo la medalla Alfredo R. Placencia: Lo reconocen por sus méritos como historiador y escritor

Recibe el padre Chayo la medalla Alfredo R. Placencia: Lo reconocen por sus méritos como historiador y escritor

Ago 12, 2018

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Por Diego Morales //

Por su trayectoria, sus méritos como historiador, escritor y aportaciones al desarrollo cultural de la región, en evento solemne el Seminario de Cultura Mexicana corresponsalía Guadalajara le entregó la medalla “Alfredo R. Placencia 2018” al Presbítero José Rosario Ramírez Mercado.

Emocionado, el Padre Chayo agradeció el reconocimiento a su persona y más de una medalla de un personaje cercano, el cual marcó parte de su vida como lo fue Alfredo R. Placencia.

Presento mi gratitud porque no lo esperaba y mi sorpresa, porque sus méritos propios me han traído aquí, me conceden el privilegio de estar en esta posición. Me alegra poder compartir uno de los afectos muy hondos que es mi acercamiento a la letra, muy temprano llegó a mis oídos el poeta Alfredo R. Placencia, muy temprano en la escuela escuché los poemas Ciego Dios y Lucha Divina. Esa y muchas otras poesías eran el pan de cada día, porque estábamos orgullosos de nuestro poeta, porque era el obligado en todas las escuelas y en todas las ocasiones que había que declamar estos poemas”.

EL ANDAR DEL POETA

En su discurso, el Padre Chayo mencionó que su vida empezó a los 12 años, al salir al seminario de Lagos de Moreno. La edad fue coincidencia con Alfredo R. Placencia, quien comenzó su andar como poeta.

A los 12 años salí al seminario de Lagos de Moreno. Mucha gente ni se imagina, cuando llegó Obregón a Guadalajara, salieron todos dispersos los alumnos del seminario, después la persecución los obligó a irse a sus pueblos, cuando pasó el tiempo un sacerdote bondadoso empezó a juntar a los alumnos en el templo de Mexicaltzingo, ahí iban a clases, comían donde les daban y dormir donde los recogían por caridad. Así fue el seminario, desde 1912 hasta 1930. Y así le tocó al padre Alfredo R. Placencia, el joven, que por haber muerto su padre Ramón le agregó a su nombre la R de Ramón, por eso lo conocemos como Alfredo R Placencia”.

El presbítero recordó que ordenado como sacerdote, le dijo a sus compañeros que se vieran por última vez porque difícilmente lo volverían a hacer. Sus compañeros, se rieron, sin embargo, así fue, el sacerdote se tiene que dispersar, y cuenta.

Así pasó con Placencia, tuvo un signo muy especial. Su primer destino fue Nochistlán, Zacatecas; después San Pedro Apulco, que seguro no saben dónde queda pero yo sí; luego, pasó a Bolaños, lugar que conozco, es un cañón por donde corre el Río Bolaños, llegó a ser hasta el quinto mineral en el mundo por producción, pero los minerales llegaban a tener hasta 15 mil habitantes cuando las minas estaban en producción, cuando se acaba la producción se quedaban unas cuantas familias”.

Agrega: “Después el Padre Placencia hizo dos o tres poemas de Bolaños, porque estuvo agusto. Después pasó a San Gaspar, que está cerca de Jalostititlán, hace mucho calor, dicen que es el pueblo más caliente de Jalisco, pero tampoco aguantó. Vino a dar a Amatitán, que fue su alegría, duró 5 años, porque se encontró una gran comprensión y calidad, porque al poeta el cura de Tequila le hizo tanta atención que el padre Placencia le dedicó un libro con 37 poemas de agradecimiento. Ahí se aficionó a tocar y dirigir la música, tenían una gran orquesta, tocaba el saxofón”.

En el camino, Alfredo R. Placencia siguió su andar, hasta llegar a Estados Unidos, donde consiguió el dinero para realizar sus primeros tres libros. A lo que el Padre Chayo reflexionó.

Luego de estos 5 años, fue a dar a Tequila; después en Ocotlán, no le gustó nada y quiso salir de ahí. Después a Temaca, el pueblo en riesgo por el Río Verde y quieren hacer la famosa presa, ahí escribió mucho. Fue a dar a Portezuelo, luego los Potritos, Jamay, El Salto, Acatic, Tonalá, Atoyac, donde hay una anécdota, el señor arzobispo andaba huyendo porque el gobierno lo perseguía, tuvo que salir disfrazado porque según él lo querían linchar. Todo esto lo seguí de cerca. En San Juan de los Lagos lo nombraron penitenciario de la catedral, de San Juan lo nombraron cura del Valle de Guadalupe, donde llegó una noticia, piden de Estados Unidos sacerdotes que vayan a trabajar y se fue Los Ángeles. Las malas lenguas decían que desterrado, no, auto desterrado. No solo le fue bien, con sus dólares hizo sus tres primeros libros”.

Al volver, recuerda el Padre Chayo, el poeta decidió volver a salir. Hasta 1930 donde volvió a su casa en San Pedro Tlaquepaque, para posteriormente morir en la ciudad de Guadalajara.

Se vino de vuelta, pero cuando se vino ya estaba el conflicto religioso aquí. Entonces otra vez partió de aquí, se fue a la República de El Salvador, tampoco desterrado, se fue por su cuenta, tenía miedo que aquí lo fusilaran, allá vivió 2 años. Volvió en 1930, viejo, no tanto, pero más que nada con el cansancio de la vida. En esos días se estableció su domicilio en San Pedro Tlaquepaque, la casa que conocí, estaba bello su construir. Celebraba la misa en el templo de San Juan de Dios. A su muerte, murió en Guadalajara”.

Con el humor que le caracteriza, el Padre Chayo expresó a los presentes en el Museo de la Ciudad de Guadalajara que le dijeron que podía hablar poco tiempo, y para cerrar con su discurso, aseguró que Alfredo R. Placencia se puede considerar uno de los grandes poetas del siglo 20.

Como dijeron que poco tiempo (risas) lo bueno hubiera sido hacer un análisis crítico de la presea de Placencia, lo hice en un prólogo. Era un romántico, no, aunque muchos de sus temas brota sentimentalismo. La letra de México, a nivel nacional, está a la par de Alfredo R. Placencia, se le puede considerar uno de los grandes poetas del siglo 20”, puntualizó.

ENTREGA IN MEMORIAM

En el evento, también se entregó por primera vez la entrega de la medalla Alfredo R. Placencia In Memoriam a la Maestra Helia García Pérez, acaecida en abril de 2017, por su destacada participación en el Seminario de Cultura Mexicana Corresponsalía Guadalajara y sus aportes al fomento de la cultura. El premio, fue recibido por sus familiares.


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