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¿DÓNDE Y CUÁNDO SE EXTRAVIÓ EL PAN?

¿DÓNDE Y CUÁNDO SE EXTRAVIÓ EL PAN?

Jul 9, 2011

Padeciendo sus derrotas acumuladas, sin rumbo institucional y con el fardo del Gobierno a cuestas, antes de establecer las reglas y de limpiar la casa, el PAN ya está metido en la espiral del 2012, aunque en forma atropellada y sin el soporte de una propuesta que oriente, al menos, el discurso de quienes se disputan la candidatura presidencial desde campañas abiertas y encubiertas en el ejercicio de un cargo público. La anarquía aflora en todo el andamiaje estructural, hoy desvencijado y con riesgo de colapso, del partido en la responsabilidad de gobierno nacional.

 

Abandono de una mística de perseverancia

 

Las derrotas acumuladas del PAN desde 2008, no hay que justificarlas a la luz de los resultados, de las cifras, de la estadística electoral adversa. Millones de boletas marcadas a favor de otros partidos representan personas que antes sufragaron por Acción Nacional y que, decepcionadas, mudaron su voluntad ciudadana en busca de congruencia y honestidad, de eficacia y de transparencia gubernamental. Lo que siempre prometimos los panistas.

La explicación a la estrepitosa caída del PAN, primero de la confianza social y después de los espacios de poder ganados con el esfuerzo de décadas, debe buscarse en la acción reciente de un partido que antes se reconoció de exigencias máximas. Debe buscarse la causa del desprestigio en el abandono de una mística de perseverancia leal y de un pensamiento de contornos claros, inspirado en los principios del humanismo político; en el alejamiento de una doctrina con dimensión ética y en el desvío de una vocación de servicio que condicionaba la voluntad política de los panistas a un desempeño cotidiano subordinado al bien común.

Ahí están las respuestas para quienes se preguntan ¿dónde y desde cuándo se perdió el PAN?, ahí comenzó el extravió que llevó a la pérdida de cuanto se había ganado para arribar a la simulación, a la incongruencia y a la prepotencia que encubrimos por falsa prudencia. Ahí comenzaron los malabarismos ideológicos y la promiscuidad partidista que difuminó al partido en el escenario político.

 

Impostergable volver a empezar

 

Es necesario detener la marcha desenfrenada hacia el desplome del PAN y volver a empezar, pero no de la nada, sino a partir de reconocer que hay una experiencia exitosa que comenzó en 1939 y que es enseñanza digna de ser rescatada porque honra la política. Y otra que avergüenza porque denigra la trayectoria democrática y honorable del PAN, que comenzó en 2006, después de alcanzar sus más grandes victorias electorales. Volver a empezar implica reencontrarnos con nuestros valores originarios, reinstalar la primacía de la persona como principio rector de nuestra acción y anteponer el interés de la sociedad por encima de nuestros legítimos afanes personales. Implica también devolverle autonomía al partido frente al gobierno, asumir que ambas entidades forman parte de un mismo programa político, pero con funciones distintas y en ámbitos diferentes.

Ese es el camino a seguir para reconstruir la credibilidad de Acción Nacional y para reinstalarlo como referente de honestidad en la vida pública de México. Podemos comenzar por hacer un silencio interior y escuchar nuestra propia conciencia.

 

Congruencia por responsabilidad

 

No será fácil caminar hacia nuestros puntos de referencia histórica, como nunca lo fue cuando transitamos por caminos inhóspitos asediados por un sistema político autoritario y corrupto, pero estamos obligados a corregir y asumir el costo de regreso a nuestra identidad. Emprender el retorno a nuestra esencia no es asunto de sobrevivencia política sino de responsabilidad. Es para cumplir un deber ineludible, un compromiso inherente a nuestra vocación en el destino de México.

Para lograrlo se requiere entereza, esa que brota de la humildad y permite abrirnos a la realidad para disponer el alma a la corrección fraterna entre quienes, con nuestros errores, le hemos fallado a México. Se necesita unidad, esa que no hace distinciones ofensivas y que pese a las naturales diferencias hace coincidir las voluntades dispersas en sublimes propósitos; esa que suma la fuerza de nuestros ideales y permite remover las capas de agravios y resentimientos con que hemos sepultado nuestros valores.

Si para dejar de perder posiciones de gobierno es condición pedir perdón por los yerros cometidos y erradicar sin consideración alguna las prácticas que nos desprestigian, hay que hacerlo ya. No esperemos a perderlo todo y seguir pagando la sanción social en las urnas por las traiciones de unos cuantos oportunistas. Una enmienda sincera implica un replanteamiento con visión de causa y no de proyecto, con actitud de evaluación para dar prospectiva a los nuevos retos de Acción Nacional desde la rectitud de intención. Volver a empezar exige un renovado espíritu de servicio para ordenar la patria, para darle una vida digna a los mexicanos desde la generosidad política.

Sólo así volveremos a ser faro luminoso en el derrotero nacional. Sólo así nos haremos merecedores de la confianza ciudadana, de otra oportunidad para levantarnos. Sólo si nos levantamos, estando de pie otra vez, soportados en nuestros principios, habrá valido la pena caer en lo que hemos caído para colocarnos en el punto de partida, como hace 72 años, y prepararnos para refrendar nuestras victorias históricas en el 2012. Se está haciendo tarde, pero estamos a tiempo.

 

http://www.twitter.com/ManuelEspino

E-mail: manuespino@hotmail.com