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¿Qué le falta a la reforma?

En días pasados se aprobó en la Cámara de Senadores la Reforma Política y fue turnada a su vez, al Congreso de la Unión. Aquí es donde se vislumbra una pugna más cerrada, para debatir, complementar y aprobar esta importante transformación que en algo ayuda a los ciudadanos. Pero ya el debate público comenzó, por ver qué le falta y qué le sobra a esta Reforma.

Hay quienes se muestran escépticos ante tal innovación y cuestionan la intención de la misma, argumentando que dar más poder a los ciudadanos no cambiará la forma de hacer política, no generará cuadros administrativos, no producirá mejores gobiernos. Pero son más los que se muestran a favor de una reforma, sea pequeña o sea de fondo, porque abre la puerta para hacer cosas diferentes en el escenario político nacional y local.

¿Qué es lo que se aprobó en el Senado? Ahí se aprobó una reforma para que se permitan las candidaturas independientes locales y federales a partir del 2012; la iniciativa ciudadana y la iniciativa preferente; la consulta popular; reelección de senadores y diputados; esto es pues, lo más relevante y que privilegia el empoderamiento del ciudadano común.

¿Qué le falta a esta reforma? Definitivamente queda abierta la posibilidad para que se pueda aprobar la reelección de alcaldes, síndicos y regidores. En el plano federal, vemos que le hace falta la reducción de diputados y senadores; aumentar el porcentaje de votación del 2 por ciento al 4 por ciento para que un partido político conserve su registro; reducir los financiamientos a partidos políticos y a Institutos Electorales; la revocación de mandato; el referéndum y quizás estudiar la segunda vuelta electoral en las presidenciales. Esta sería la evolución que necesita el país, esperemos que se acerque lo más posible a lo deseable.

Aunque a la reforma le faltan los temas antes mencionados, es importante que se apruebe antes de octubre, fecha en que inician oficialmente las precampañas. Es probable que en esta semana que se publica esta columna, se haya aprobado ya algo en el Congreso, de no ser así, sería hasta junio cuando se vuelva a retomar la citada metamorfosis en la Cámara Baja.

Definitivamente los diputados federales tienen en sus manos una decisión importante y trascendente para la vida política del país. Digamos que la última reforma trascendental fue la que creó el Instituto Federal Electoral y a la fecha, no ha habido cambios sustantivos para seguir otorgándole mecanismos de defensa, de democracia y de empoderamiento al ciudadano. Es hora ya de que los diputados sean nuestros verdaderos representantes, no nuestros opresores y dictadores.

En el país se está acumulando una fuerte tensión, por todo el hartazgo que ha producido el actual sistema político mexicano. Si no le dan una correcta interpretación a lo que queremos los ciudadanos, esta tensión terminará por explotar más temprano que tarde, pero si dejan de lado los intereses personales y de partido, tienen el poder de relajar esa tensión y explorar nuevas formas de hacer política en México.

 

* Es activista social y ciudadano más común que corriente


E-mail: tapatio58@hotmail.com