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¿Quién es Panamericano?

Hacia el año de 1986, en que se celebraba en nuestro país, el Mundial de Fútbol, todos los niños se sentían orgullosos de portar su camiseta con el dibujo de un chile jalapeño, color verde, que traía un gran sombrero y que se llamaba “Pique”, mismo que aparecía en gorras, llaveros, posters y cualquier otro tipo de recuerdo. O qué decir del previo Mundial de 1970, con tan sólo ver el balón simulando la figura de la red de una portería. Aún 40 años después, al ver ese logotipo nos remonta al triunfo brasileño en el Estadio Jalisco.

 

Hoy quiero referirme, con toda proporción guardada por supuesto a tales acontecimientos y al que nos espera en breve, sobre la falta de identidad que tenemos los jaliscienses con respecto a los Juegos Panamericanos, a pesar de que somos sede y que están a poco más de seis meses de iniciar.

 

Ciertamente, una buena cantidad de pequeños jaliscienses tienen un superhéroe: es un hiperactivo deportista que los invita a consumir “dulces sanos”, refiriéndose a frutas y vegetales; es islandés y viste de azul; además lo adoran. Y no tiene nada que ver con las regordetas mascotas panamericanas que apenas se pueden mover, quizás por eso llegan tarde a algunos eventos. Al parecer un reflejo de los organizadores porque muchos –salvo Carlos Andrade– están muy lejos de lucir cuerpos atléticos.

 

Cualquier publicista con un centímetro de inteligencia conoce que un producto entra a los hogares por la puerta grande a través de los niños. Se han gastado millones de pesos en publicidad sobre los Panamericanos, pero los pequeños que son el termómetro fundamental, ni siquiera se sienten identificados con las mascotas. Vaya, tampoco se trata de que sea tan generalizado el impacto como en un Mundial de Fútbol, pero lo menos que se espera es que sean proporcionalmente motivados con respecto a la “Gran Fiesta de América”, que nos han cacaraqueado.

 

Claro está, mucho menos los adultos están identificados con las “invisibles” mascotas, ya que a lo mucho han visto el slogan “Soy Panamericano” en calcomanías del coche al que le sonaron el claxon porque se les atravesó.

 

El retraso o descuido se percibe inmediatamente desde la página Web que promociona a las Mascotas Panamericanas y que es tan sólo una muestra del por qué la falta de identidad entre la población con respecto al evento deportivo: http://www.rumboal2011.org.mx/mascota. En el sitio de Internet aparecen las mascotas y sus nombres, y el vídeo principal que despliega como enlace a YouTube tiene que ver con ¡ponle nombre a las mascotas! Lo que es imperdonable cuando tenemos a una niñez que nos da clases a los adultos sobre navegar en el ciberespacio.

 

Del centenar de personas con las que platiqué, en distintas colonias y escuelas de la ciudad, NINGUNA me supo decir los nombres de las tres mascotas –a pesar de que supuestamente hubo un concurso para elegir los nombres–, que poco o nada tienen que ver con la niñez o juventud tapatía: Gavo, Leo y Huichi. (¿?) Ya los Juegos Panamericanos están a la vuelta de la esquina y ni siquiera hay alguna canción, un personaje con el que haya identificación generalizada. Y además estamos a punto de que comience el bombardeo publicitario. Usted observará logos en restaurantes, en 10 mil carros de sitio y cualquier otro tipo publicidad exterior, prácticamente aparecerán los Panamericanos hasta en la sopa.

 

Al parecer hoteleros, restauranteros y conductores de taxis comenzaron sus cursos de anfitrionía y de sedes panamericanas. Sobre los resultados ya hablarán los visitantes que estarán siguiendo las competencias en Guadalajara, Ciudad Guzmán, Puerto Vallarta, Lagos de Moreno y Tapalpa. La grilla deportiva, el jaloneo político, el despilfarro presupuestal, entre otras cosas, se está viendo reflejado en nuestro desempeño. Tenemos construcciones panamericanas hechas a la carrera, villas al vapor, deportistas lastimados por la grilla interna y su lucha por más apoyos, pero que al momento de demostrar su calidad, consiguen los triunfos y medallas.

 

Guadalajara y el resto de lugares sede, ya pueden contar entre las ganancias que nos dejan los Panamericanos, la infraestructura deportiva, y por lo menos, en algunos meses las autoridades se concentrarán en lucir una ciudad atractiva y segura.

Ya después de los Juegos, seguramente volverá la incompetencia a la que nos tienen acostumbrados.

 

* Es periodista multimedia

 

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