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ALBERTO CÁRDENAS: A REESCRIBIR LA HISTORIA

ALBERTO CÁRDENAS: A REESCRIBIR LA HISTORIA

Feb 19, 2012

¿Crees que va a ganar Alberto Cárdenas? –Me preguntó el domingo por la mañana una amiga, a propósito de la elección de candidato a presidente municipal de Guadalajara–. “Los panistas son muy raros”, le respondí. Lo notorio de este proceso exclusivo de panistas es que entre los candidatos a la presidencia municipal de Guadalajara, destacaba el nombre de Alberto Cárdenas Jiménez, el político jalisciense más consistente y más exitoso durante los últimos 20 años en Jalisco. Alcalde de su natal Ciudad Guzmán, primer gobernador de Jalisco y dos veces secretario de Estado (Semarnat y Sagarpa), además de senador de la República.

El hecho que el popular “Bebeto” haya sido postulado a la presidencia municipal de la capital de Jalisco, muestra las contradicciones que existen en el panismo jalisciense y la incapacidad para generar nuevos cuadros. El guzmanense ha demostrado ser el político jalisciense más carismático. Es el que mayor número de votos ha sacado en una elección.

En el 2006 participó para el senado de la República y logró superar a Felipe Calderón y a Emilio González Márquez. Alberto es un hombre de retos y siempre echado para adelante. Le gusta subirse al ring. Es la otra cara del priísta. Fue la frescura que le vino a inyectar a la política jalisciense la que provocó que la gente lo adoptara para cambiar la historia de esta entidad que ha sido espacio de confrontación entre conservadores y liberales.

La guerra cristera del siglo pasado muestra la polarización ideológica de los jaliscienses y que han protagonizado figuras históricas como Anacleto González Flores, el gran líder de los derechos civiles, junto con el arzobispo Francisco Orozco y Jiménez.

El cardenal José Garibi Rivera dejaría también su huella en Jalisco, pero desde una posición más conciliadora entre la Iglesia y el Estado Liberal. Durante la primera década del siglo XXI se le ha hecho justicia a los mártires cristeros, cuando El Vaticano los declara santos, pero eso no quita aquella página negra y dolorosa de México, que muestra el daño que puede ocasionar cuando los fanatismos totalitaristas –como el callismo– cuando se hacen del poder con la persecución religiosa que desató desde el Gobierno.

La última gran figura del catolicismo mexicano sin duda la constituye don Juan Sandoval Íñiguez, hoy ya cardenal emérito de Guadalajara, quien influyó en la transición política que ha vivido el Estado durante las últimas dos décadas con el corazón muy cercano a los gobiernos de Acción Nacional.

LA SEGUNDA VUELTA
Son 18 años de gobiernos panistas en Jalisco. Tengo la percepción que el mejor gobierno fue el encabezado por el de Ciudad Guzmán. Pero el último se ha visto inmerso en escándalos y pleitos con sus críticos, cuando la frivolidad se convierte en el sino, con una pérdida de rumbo del desarrollo estratégico del estado.

Podríamos hacer un símil entre Las Chivas de Jorge Vergara y el PAN en los tiempos de Emilio González Márquez. ¿A quién hay que apostarle? Cárdenas resultó el favorecido de la militancia panista, quien lo arropa con un mensaje muy claro: tiene la enorme responsabilidad de rescatar al panismo. Pero tiene que realizar una profunda autocrítica que no sólo debe estar en el partido, sino también en las desviaciones que se han incurrido desde el gobierno mismo, en la que están tirios y troyanos, porque hay quienes crecieron a su sombra y no han sido distintos a los que han criticado, utilizando los puestos públicos y las posiciones para hacer negocios sexenales.

Alberto brinca un obstáculo al ganar el proceso interno de Acción Nacional, pero ahora viene la competencia más importante, haciendo mancuerna con su ex secretario de Gobierno, Fernando Guzmán, que por cierto es la mejor noticia que éste estaba esperando. Le tiene que dar los votos que hace dos años en la elección municipal del 2009 se le negaron al PAN. Indudablemente que Acción Nacional manda a su mejor hombre a Guadalajara. Un cuarto bate liga mayorista, como dicen en el argot beisbolero.

El Alberto Cárdenas del 2012 es distinto al de 1995. La experiencia le sobra, con una visión distinta al soñador de aquellos tiempos, consciente de que los cambios se dan por generaciones y donde el factor humano no es muy distinto de un partido a otro. El Jalisco de 1995 al Jalisco del 2012 es distinto. El electorado ya conoció a la gente de Acción Nacional gobernando y podría volver la alternancia en Casa Jalisco, pero hay esperanza en el panismo de que Alberto sea el salvador. ¿Pero podrá hacer milagros y convencer a los tapatíos de que merecen una última oportunidad?