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Agenda Política: El primer presidente que nos enorgullece

Agenda Política: El primer presidente que nos enorgullece

Dic 6, 2018

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Por Alberto Tejeda //

Vivimos un momento histórico político y social, esto es porque en la era moderna no habíamos presenciado un fenómeno como lo es Andrés Manuel López Obrador, donde se ha vuelto el faro de luz en medio del oscuro océano de un país que perdió el rumbo hace décadas, consumido por la corrupción, la impunidad y la pobreza que afecta a la gran mayoría de la población, a todo esto hay que sumar la violencia que ha golpeado aún más fuerte y profundo a los mexicanos, esa que ha enlutado a miles de familias, desplazado a millones, desapareciendo a decenas de miles y asesinado una cifra similar a las de cualquier guerra.

La llegada de Andrés Manuel a la presidencia no fue fácil, es, quizás el más vivo ejemplo de perseverancia, inteligencia política, resistiendo los embates, descalificativos y persecución de sus oponentes, siempre sin perder la congruencia. Todo esto lo fortaleció en ideales para seguir adelante. En 2005 fue desaforado por una mayoría abrumadora en el Congreso de la Unión integrada por el PRI y el PAN con Fox como presidente, la estrategia era clara; evitar a toda costa que buscara competir en la elección presidencial de 2006.

En 2018, Andrés Manuel regresó al mismo recinto, el Congreso de la Unión, donde antes en una maniobra cobarde por la mayoría abrumadora, se pretendió desaforarlo. Hoy día las cosas son muy distintas de aquel distante 2005, fue recibido entre aplausos y ovaciones a rendir protesta como presidente de México ante una abrumadora mayoría de Morena, partido que fundó y se convirtió en primera fuerza política en menos de 6 años, pero además arropado por intelectuales, líderes sociales y líderes de países de todo el mundo.

A diferencia de sus antecesores Andrés Manuel arribó en un coche común, sin dispositivo de seguridad ni camionetas de lujo, en el trayecto la gente se acercaba a él para felicitarlo y pedirle que no les fallara, muy distinto al ambiente de protesta y linchamiento que vivió Enrique Peña Nieto en 2012.

El camino fue largo, supo hacer alianzas, negociar, construir partido, recorrer el país de punta a punta, no desde un avión o helicóptero, sino por tierra, poblado por poblado sin dispositivos de seguridad, mitin tras mitin, así por varios años, generó empatía con la gente que lo reconocía como suyo y lo cuidaba, le daban la bendición, se identificaban con él, una raza distinta de político alejado de la parafernalia del poder del político común, un personaje fuera de serie, como ya no se ven hoy en día.

Además de abanderar las causas de los más pobres, Andrés Manuel a pesar del sinfín de ataques y descalificaciones su discurso fue siempre el mismo, la transformación a través de la vía pacífica, no confrontar al pueblo de México provocando un estallido social en un contexto de descontento con el gobierno, apostando siempre por la reconciliación del pueblo de México, un cambio profundo y de raíz donde los valores sean la base. A todo esto lo llamo la “Cuarta Transformación de la República”, una sacudida necesaria al país como lo fueron las tres transformaciones previas: La

Independencia, La Reforma y La Revolución.

 El cambio va en serio, como primeras acciones de su gobierno giró indicaciones para desaparecer el Estado Mayor Presidencial, la creación de la Guardia Nacional que tendrá como objetivo la seguridad pero además la pacificación del país, eliminación de privilegios para funcionarios, con esto la desaparición de la burocracia dorada, también en otro hecho inédito abrió la Residencia Oficial de Los Pinos al público, se acabaron los pases VIP, será centro cultural, tan solo el primer día asistieron 30,000 personas, un espacio antes reservado para presidentes y sus familias rodeados del lujo.

Estamos frente a un fenómeno político y social, quizá el más importante de México en los últimos 70 años, no se había visto un presidente con el nivel de aceptación y apoyo de la gente en la época moderna, una figura que sorprende e inspira a millones, no solo recibió la banda presidencial, sino también el Bastón de Mando de los Pueblos Indígenas, algo inédito, lo vimos arrodillarse ya como presidente frente a un indígena que lloraba de la emoción, la esperanza se hace presente, donde para la reconstrucción de un país en ruinas se necesitara de todos, nos toca dar lo mejor de nosotros para que así sea. Por lo pronto, tenemos un presidente que sí nos hace sentir orgullosos, sentimos el triunfo nuestro, no nos lo impusieron. Por primera vez sentimos la esperanza y orgullo de un mejor futuro.

¡Presidente, no estás solo!


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