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AGENDA POLÍTICA | No se metan con nuestras vidas

AGENDA POLÍTICA | No se metan con nuestras vidas

Sep 10, 2016

La discriminación es uno de los problemas más graves que tenemos en nuestro país, discriminación por clase social, afinidad política y hasta por gustos en el futbol, el punto es que somos un país que discrimina y fácilmente se divide por el radicalismo que nos lleva a crear bandos, los buenos y los malos, los de la razón y los que no la tienen, pero aun peor los que quieren imponer formas de vida a los que prefieren las libertades, esa es la realidad que vivimos y se hace notoria cuando temas como «la familia» salen a relucir.

Lo evidente es que por un lado están quienes quieren obligar a todos los demás a vivir según su punto de vista, según sus costumbres y su visión, los conservadores y tradicionalistas que uno de los principales argumentos es lo religioso, lo subjetivo, utilizando como último recurso a los niños. Por otro lado, están los libertarios, los que apoyan a la familia diversa, los que por cuestiones de la vida o decisión propia han decidido la vida que llevan sin perjudicar a nadie, donde lo único que se pide es respeto e igualdad de condiciones, donde los argumentos no son subjetivos sino objetivos, sustentados en lo legal.

La realidad es que existen familias «tradicionales» donde el padre ha abandonado a la familia, en otros casos el padre golpea a la madre y los hijos, donde la madre abandona a los hijos para irse con alguien que no la golpee, donde el esposo tiene una amante en silencio, donde los hijos al ver todo esto se refugian en vicios, o donde los hijos son abusados por algún familiar o amigo cercano, en otros casos los hijos terminan por abandonar el hogar a temprana edad, algunos otros asesinan a los padres. Todos son casos que han ocurrido en nuestra sociedad de familia «tradicional».

El Frente Nacional por las Familias se otorga el derecho de ser la autoridad máxima moral para definir lo que es y lo que no es una familia, lo cual es un error y parte del enojo con el que se conducen en los argumentos muchas veces vacios es debido a eso mismo, a que creen tener el derecho máximo otorgado por una deidad religiosa para decirle a las personas cómo vivir, qué hacer y qué no hacer, con quién relacionarse y con quién no, olvidándose no solo del respeto a los derechos de cada persona a vivir su vida sino también de discriminar a quienes no coinciden con su forma de vida.

Siempre me ha resultado bajo y vil el utilizar a los niños como argumento para cualquier tipo de manifestación, en este caso para expresar una fobia contra las familias diversas, estos grupos siempre ponen por delante a los niños con frases como «no te metas con mis hijos», «a mis hijos los educo yo», etcétera. Y no solo eso, también en la práctica vemos a niños en las manifestaciones, es cierto, que cada persona tiene derecho a manifestarse en este país de forma pacífica, pero ese no es punto sino que se utiliza a los niños como pretexto ante la falta de argumentos sólidos para defender a la «familia tradicional» ante lo que consideran «antinatural».

Lo que nos deja dudas es quién o quiénes están detrás de estos grupos y se teme que sean grupos aún más radicales como el «Yunque» que tuvo su mayor apogeo en el sexenio de Emilio González Márquez que declaró que los homosexuales le daban «asquito», pero lo que tampoco ha quedado claro es de donde sale el dinero para financiar la operación de estos grupos, para pagar los espectaculares que promocionan sus acciones y los mensajes de texto a celulares que muchos recibimos días previos a la «marcha por la familia».

La familia se debe entender que se conforma por quienes decidan hacerlo, con quien sean felices y eso no debe de molestar o incomodar absolutamente a nadie, deben tener los mismos derechos que las demás personas y familias lo que hoy no es una realidad y dejar los argumentos subjetivos y absurdos de lado, aquí sí, ver por el bien de los niños y dejar de lado fobias y fanatismo religioso.

El que quiere respeto da respeto, por eso es importante que tanto el «frente por la familia» entienda que no son una autoridad moral, que deben antes solucionar problemas propios y exigir justicia por las violaciones a cientos de niños por parte de padres pederastas, respetar a los demás y no agredir a lo distinto a ellos, dejar de manipular con argumentos «divinos» carentes de sustento legal.

Respeten el derecho de cada persona a que haga su vida como mejor le plazca siempre y cuando no perjudique a un tercero, comiencen por poner orden en casa donde se han visto abusos y violaciones dentro de lo que llaman «familia tradicional«, vivan y dejen vivir.

Consultor y Analista Político
Facebook: Alberto Tejeda
Twitter: @AlbertoTejedaRT