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Alberto Uribe: Traición o dignidad personal

Alberto  Uribe: Traición o dignidad personal

Feb 12, 2018

Por Mónica Ortiz //

Cuando se rompen las relaciones políticas, electorales y amistosas, evidentemente las fracturas internas causan lesiones y molestia, en casos como la ruptura de Alberto Uribe y Enrique Alfaro, la situación la agrava el tiempo en el que se dio, en época oficial de precampaña y a días de la veda oficial, pero sobre todo en una elección como la que se espera en Julio 2018, con claroscuros de evaluación del gobierno municipal de marca Movimiento Ciudadano.

Los partidos políticos, en tiempos electorales viven del discurso aparentemente ideológico y cuando llegan al poder viven de las acciones de gobierno y la políticas públicas implementadas que le generen al ciudadano involucrado, un estado se satisfacción y bienestar; sin embargo al interior de los partidos existen cierto tipo de relaciones tan o igual de complicadas que las interpersonales, relacionadas con la suma o resta de los intereses de todo tipo, lo que hace compleja la unión y la estabilidad partidista o de grupo, así como la coherencia de sus acciones y decisiones de lo particular a lo general.

Sin embargo, en tiempos donde las ideologías que marca la teoría de las ciencias políticas van quedando en la riqueza sólo de la cátedra de academia y desapareciendo de los templetes para el discurso o de las mesas de acuerdos políticos, en este momento sólo estamos viviendo la simulación discursiva y los interés de grupo para solventar los personales; los políticos y la política están dejando de ser compatibles, para convertirse en instrumentos de otros dirigidos a conseguir un objetivo con nombre claro y definición insaciable “poder”.

En este contexto, las relaciones políticas y electorales de la misma manera que las interpersonales, llevan límite y dignidad, la traición solo se puede objetar a la luz de la evidencia de dolo y no de la razón ni el valor personal, por este motivo y en mi opinión el comentado asunto de la salida del actual alcalde de Tlajomulco de la mesa redonda del partido Movimiento Ciudadano en Jalisco, es un asunto que no tiene relación con una traición política, sino con un sentimiento que al parecer ya es común dentro de las filas de MC en Jalisco, llamado contradicción.

Si bien es cierto el municipio de Tlajomulco de Zúñiga es para MC, el ejemplo de todo su proyecto, el tesoro de su trabajo gubernamental, el hecho de que el alcalde de dicho municipio, quien además es considerado el único de los alcaldes de MC, alejado de la mediaticidad y la simulación del discurso político electorero y durante su gestión demostró la congruencia de la gobernabilidad municipal y las acciones concernientes a esta actividad que los ciudadanos le confiaron, algunos por la marca del partido y otros por la esperanza, al final no existe forma lógica de montar un escenario de confrontación en un tema de dignidad política y electoral.

En este sentido, se vale dejar de pertenecer a lo que ya no es compatible con las formas de llevar, hacer y vivir la política, para Mc y su líder Enrique Alfaro, debería ser un momento reflexivo derivado de posible inestabilidad al interior de la agrupación. ¿Cuántos existen, actualmente incómodos en MC? ¿Cuántos desde el interior, anhelaron tener dignidad?

En la política y en elecciones, al igual que en la guerra y en el amor, no hay tregua ni veda, solo intereses, condiciones y acuerdos, para conseguir dibujarse o desdibujarse del cartel principal; pero para el ciudadano común cada acto de cordura grupal o individual, debe quedar anotado, para la última decisión en las urnas, porque con la pena pero podrán tener todo planchado, las canicas necesarias, la infraestructura de operación y las estructuras listas para el día final, pero por un voto se gana y ese lo tiene la sociedad de forma exclusiva.

En conclusión de la presente opinión política, tenemos que observar el ejemplo de la salida de Alberto Uribe de la gerencia política de MC, pues al final es lo mismo que debemos hacer al tiempo de analizar las próximas propuestas que nos van a obsequiaran en campaña todos los contendientes, buscar la dignidad social y darle portazo a la simulación pragmática, renunciando a votar por obligación, para así conseguir razonar el voto.

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