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ALDEA GLOBAL | LA ONU: El Tablero (Parte 2)

ALDEA GLOBAL | LA ONU: El Tablero (Parte 2)

Oct 10, 2015

La semana pasada discutimos los posicionamientos de los mandatarios y las delegaciones de los países respecto a sus prioridades y cosmovisión para abordar los problemas que aquejan a la comunidad internacional. Para nuestro país, fue un espacio que permitía resaltar la agenda de nuestra política exterior después de un año en el que se diluyó el _mexican_ _moment_.

Es importante destacar que el posicionamiento de México se dio pocos días después de la tragedia de los mexicanos en Egipto y a los pocos días de estrenar canciller. Sin novedades, a diferencia con un año atrás que el presidente Enrique Peña Nieto anunció con bombo y platillo en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (AGONU) que México era el país de las reformas estructurales que adoptaba crecientes responsabilidades globales. Transitamos a ser un país en la categoría de potencia media. En cambio, para este año los objetivos son más mesurados y, sobre todo, dan una impresión de contracción.

Son seis los temas prioritarios que abordó la delegación mexicana. Primero, el problema migratorio. México debe ser consistente en este punto, sobre todo porque es un país de origen, tránsito y destino de migrantes. En el derecho internacional, los posicionamientos deben de mantenerse de buena fe y nunca un cambio debe ser en perjuicio de otros, por ello la importancia del criterio. En uno de los múltiples cables dados a conocer hace un par de años, la entonces Secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, hizo referencia que en México manteníamos un doble discurso con los migrantes; pedíamos lo que no dábamos. La reforma a la Ley General de Población y la creación de la Ley de Migración muestran la voluntad preliminar de la protección fundamental a los migrantes. Sin embargo, falta un —esperamos no sea tan largo— camino para que sea realidad su protección integral.

Entre las propuestas del Estado mexicano manifestó un punto que debería ser obvio: necesitamos una respuesta global. El problema no es europeo, no es centroamericano o estadounidense, es de la comunidad internacional. La migración es un tema complejo en la política doméstica de diversos países; sin embargo, hay evidencia que ha generado resultados interesantes en cuanto al emprendurismo, competitividad, bono demográfico, etcétera. Como dice Anne-Marie Slaughter, problemas en red, requieren respuestas en red.

En una parte del discurso, sí me llamó la atención que dijo el Presidente: «no podemos ser indiferentes ante el sufrimiento de poblaciones enteras». Interesante que este posicionamiento vino en la misma semana que se cumplió el primer aniversario del lamentable suceso en Ayotzinapa.

Segundo, el régimen del comercio de armas. El Tratado del Comercio de Armas (TCA) fue producto de la AGONU al establecer un grupo de negociación en 2009 para lograr un texto amplio y ambicioso en la materia. México fue uno de los principales actores en todo el proceso hasta su adopción, entrada en vigor y en la primera reunión llevada a cabo en agosto de este año. La prioridad es prevenir las transferencias ilícitas de armamento; desde carros de combate hasta armas pequeñas y armas ligeras.

Tercero, las operaciones de mantenimiento de paz (OMP). Desde que se anunció el cambio en la política mexicana respecto a las OMP, hemos desplegado fuerzas armadas al exterior y aún nos quedan retos domésticos qué resolver. Existe un vacío legal respecto a las facultades constitucionales en materia de guerra y de usos de fuerza que no son en escala, intensidad u objetivos equivalentes a un acto de agresión. Con fundamento en el artículo 89, fracciones VI, VIII y X el Ejecutivo tiene la facultad para disponer de las fuerzas armadas —tropas—, declarar la guerra y dirigir la política exterior. Sin embargo, en el ejercicio de estas facultades no son ilimitadas y requieren de legislación secundaria en tres puntos: (1) causales que permitan el uso de la fuerza y sus límites; (2) procedimiento para la autorización del uso de la fuerza; y (3) mecanismos de cooperación para el ejercicio de facultades compartidas en materia de política exterior.

Cuarto, el cambio climático. En este diciembre se llevará a cabo la cumbre de Cambio Climático en París (COP21). Los gobiernos de más de 190 naciones discutirán la posibilidad de concluir un tratado ambicioso para combatir el cambio climático. Esto es bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático establecida en 1992. Es una oportunidad de oro para resolver un problema que tiene más de dos décadas en el tintero de las negociaciones y de frente a la planeación de la agenda 2030.

Quinto, la creciente desigualdad y los nuevos populismos. En un mensaje curioso ya que no tuvo nombre y apellido —se especula que pudo ser enfocado en los movimientos como Podemos, el liderazgo de Le Pen, Corbyn, Donald Trump (¿?), o Andrés Manuel López Obrador. En un foro tan amplio como la AGONU, es poco fructífero utilizar abstracciones de este tipo ya que difícilmente las delegaciones captarán el punto y menos avanza nuestra política exterior.

Sexto, la reforma del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (CSONU). Hasta el momento el posicionamiento del Estado mexicano ha sido conservador ya que nuestro tablero está enfocado en mantener el _status quo_ de los cinco miembros permanentes. Sin embargo, el posicionamiento se sumó a la propuesta francesa de establecer límites al uso del veto, particularmente en casos de crímenes internacionales como de lesa humanidad, genocidio, etcétera. Esto resulta evidente después de observar el _impasse_ del CSONU para resolver la crisis en Siria desde que estalló la guerra civil en 2011. En dos ocasiones fueron vetadas las resoluciones que aprobarían medidas coercitivas en contra del régimen de Assad, vetadas por China y Rusia.

En términos reales no hay novedades en el posicionamiento del Estado mexicano, pero sí un énfasis en nuestras prioridades. Las reformas estructurales que crearon la percepción del _mexican moment_ pasaron a segundo término. Es un avance el dejar la narrativa, pero cuando se tiene algo mejor, el siguiente paso como la potencia media que aspiramos ser. El comercio regresó como nuestro refugio (con el TPP que discutiremos la próxima semana), pero debemos explotar más y mejor nuestros medios de poder. Por el, esto es mul, esto es multi, multilateralismo.