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ALDEA GLOBAL | Arranca el 2016

ALDEA GLOBAL | Arranca el 2016

Ago 8, 2015

La confrontación de ideas es un elemento medular en la conformación de una democracia. Los electores norteamericanos tendrán la oportunidad de observar y evaluar las distintas alternativas en los republicanos, demócratas y algún aventurado independiente (Trump ha anunciado esta posibilidad). Para los no-electores, es importante evaluar quiénes permiten avanzar una agenda estratégica como la norteamericana.

El Partido Demócrata parece tener el camino construido para Hillary Rodham Clinton, quien es de formación abogada y en su trayectoria está el haber sido ex Primera Dama (Arkansas y Estados Unidos), senadora por Nueva York y secretaria de Estado. Sin embargo, en las últimas semanas se ha sumado Bernie Sanders, exlegislador por Vermont y actualmente senador por la misma entidad. También se especula se podría sumar el actual vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, con una profunda experiencia en el Senado estadounidense y con el presumible apoyo de algunos afines a la Casa Blanca.

A pesar de la probable oposición que implique la actual candidatura de Sanders y la presumible de Biden, Hillary acumula años de experiencia, recaudación de recursos económicos y cuenta con uno de los principales activos en la política doméstica e internacional de Estados Unidos: Bill Clinton.

Por su lado, los Republicanos arrancaron con dos debates de frente a las primarias que definirán al candidato a la presidencia de los Estados Unidos. Cada organizador determina las reglas de participación y establece, junto con los equipos de campaña, los formatos. El más visible de los dos debates fue el último, organizado por Fox News, en el que participaron —según las reglas establecidas por ellos— los 10 punteros en cinco encuestas rumbo a las primarias, dejando fuera a seis por no alcanzar el porcentaje de preferencia. El debate se llevó a cabo el pasado 6 de agosto del 2015 en Ohio y participaron tres senadores (Ted Cruz, Texas; Marco Rubio, Florida; y Rand Paul, Kentucky), cuatro gobernadores (Mike Huckabee, Arkansas; Scott Walker, Wisconsin; John Kasich, Ohio; y Chris Christie, Nueva Jersey), un exgobernador (Jeb Bush, Florida), y dos perfiles con experiencia profesional, pero no en la representación (Donald Trump y Ben Carson). El próximo debate será el 16 de septiembre y será organizado por CNN y se espera existan dos segmentos entre los que alcancen al menos 1% de preferencias y los que no, y otro bloque con los diez punteros.

A pesar que Trump sale arriba en las encuestas rumbo a las primarias de Iowa y New Hampshire el próximo febrero, Jeb Bush es el precandidato —en ambos partidos— que más ha recaudado fondos hasta el momento. Hay un viejo dicho en la política estadounidense, «el dinero mueve encuestas y las encuestas mueven dinero». Además de ello, será importante cómo pueden integrarse los bloques entre los 16 precandidatos actuales —seguramente quien tenga más capacidad de unir los intereses del GOP logrará llegar más fuerte al Super Tuesday en el próximo marzo, después de cuatro encontronazos de las primarias. Por ello, es difícil afirmar que existe un candidato con la delantera y liderazgo para tener avanzada su candidatura.

Para lograr la nominación, los republicanos y demócratas deberán reunir la mayor cantidad de delegados. Cada entidad puede definir su método de elección y deberán presentar las reglas antes del 1 de octubre de este año. Hay algunas que reparten proporcionalmente sus delegados conforme a los votos, mientras que otras entidades tienen un método en que el vencedor se lleva todos los delegados; incluso puede darse el caso de entidades que definan con base en una encuesta (Minnesota, por ejemplo, debate este método).

A diferencia de los partidos en México, las estructuras de los partidos en Estados Unidos son mucho más estacionales; es decir, se orientan y fortalecen rumbo a los procesos electorales y dependen del número de personas que se registren para votar internamente. De hecho, más allá de los nombres, las estructuras de los partidos tienen nombres de «convenciones» (RNC y DNC).

El proceso electoral estadounidense puede parecer irrelevante para México, pero existe una profunda integración, sí permite creer que existan políticas públicas en detrimento de la relación. Existen algunas variables que deberíamos seguir y observar temas medulares, por ejemplo, ¿qué candidato/partido le apuesta por una mayor integración económica en Norteamérica? En materia energética, ¿qué candidato/partido busca una estrategia conjunta para regular exploración y explotación de aguas profundas?, ¿una agenda conjunta en la lucha contra el cambio climático?, ¿políticas para el ártico en suma con Canadá? En cuanto a la reforma migratoria, ¿qué candidato/partido plantea ir por la enchilada completa y replantear la visión de los casi 500 millones de personas que integran Norteamérica y los más de 12 mil kilómetros de fronteras? En cuanto a seguridad, ¿qué partido/candidato plantea una nueva estrategia en el tema de las drogas?, ¿del Estado de Derecho?, ¿cooperación en la seguridad desde Colombia hasta Canadá?

Estas son algunas de las preguntas que nos permiten elaborar un criterio sobre quiénes y qué partido nos permite construir y aprovechar de forma conjunta nuestra población, geografía y recursos para consolidarnos como región y ejercer el liderazgo en otros tableros como el comercial con el TPP (que sigue pendiente de consolidarse) o en la relación con la Unión Europea. Vale la pena darle seguimiento al proceso electoral de nuestro vecino, porque de ahí depende si nos ve como socios o «patio trasero».

Por fin, después de tener durante cinco meses vacante nuestra principal posición diplomática, parece que tendremos un nuevo embajador de México en Estados Unidos. La propuesta es Miguel Basáñez. Es un perfil académico con buenas relaciones con el grupo de poder en turno, pero no sólo eso, vive en la ciudad universitaria más importante de Estados Unidos (con perdón de San Francisco, Nueva York y Washington) y ha tenido relación con innumerables actores políticos —difícilmente habrá un mexicano que hubiera vivido en Boston que no conozca a Miguel Basáñez. Es un perfil con visión y que ha construido respeto en Estados Unidos. Ojalá sea lo mejor para él y sea un digno representante diplomático de México. Enhorabuena.