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Aldea Global: Au revoir, París

Aldea Global: Au revoir, París

Jun 17, 2017

Por Juan Aberto Salinas //
Donald Trump anunció que su administración denunciará el Acuerdo de París. Esta decisión refleja nuevamente el cambio en la política exterior estadounidense cuyas consecuencias es debilitar viejas alianzas, atacar los valores promovidos y renunciar a ejercer su liderazgo como la última superpotencia.

Como antecedente, el Acuerdo de París fue adoptado en la COP 21 (2015) por 195 naciones y entró en vigor el 4 de noviembre del 2016. Es un régimen jurídico prácticamente universal y ha sido ratificado a la fecha por 148 Estados miembro.

El Acuerdo de París construye sobre la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) que entró en vigor desde 1994. Muchas de las obligaciones que se discuten en el contexto del Acuerdo de París pertenecen a la arquitectura jurídica de la CMNUCC, notablemente los esquemas de financiamiento.

El objetivo del Acuerdo de París es claro: limitar el alza en la temperatura a 2 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales. Para lograrlo, los Estados deberán presentar cada cinco años sus contribuciones (NDCs); es decir, una estrategia nacional para mitigar los efectos del cambio climático. No se creó una estructura para sancionar el incumplimiento, únicamente mecanismos de transparencia que permitan monitorear los avances.

Ante esto, ¿cómo debemos observar el anuncio de Estados Unidos?

Desde la perspectiva global, es un lugar común que vivimos en un mundo interconectado e interdependiente. Problemas globales requieren soluciones globales. El régimen jurídico sufre con el anuncio de la administración del presidente Trump ya que Estados Unidos es el segundo país emisor de dióxido de carbono y es uno de los pilares en financiamiento para transitar a energías renovables.

A pesar del cambio de política exterior estadounidense, la consolidación del régimen jurídico fue mucho más amplio que su gobierno federal. Por ejemplo, vean las acciones del gobernador de California o de diversos empresarios estadounidenses que anunciaron el interés de mantener los compromisos del instrumento. Por tal motivo, el Acuerdo de París podría sobrevivir por sus componentes transnacionales, que trascienden la diplomacia convencional entre Estados.

Para Estados Unidos la decisión no es sencilla: su anuncio refleja un cambio de política exterior con lo que cede el liderazgo en materia de cambio climático. Bajo el sello de America First, la administración de Donald Trump señaló que su decision partía, como siempre, de un trato injusto hacia su país. Los argumentos son dos: hay un alto costo para la economía estadounidense y un trato diferenciado entre su país y otros. Por tal motivo, si no negocia un “mejor” tratado, se retiran. Sin embargo, más allá de la veracidad de los argumentos, considero que la parte elemental es su rechazo a la premisa misma de la política: el cambio climático no existe, “es un invento de los chinos para llevarse la industria”.

Al margen del anuncio es importante observar el proceso de retiro en el mismo tratado (Artículo 28): no puede denunciarse hasta que pasen tres años de su entrada en vigor y la denuncia surtiría efectos un año después de dicha fecha. Esto implica que el retiro de Estados Unidos tomaría lugar el 4 de noviembre del 2020, un día después de la elección presidencial estadounidense.

Recordando a Abram y Antonia Chayes, la soberanía es estatus—la justificación de un Estado en la comunidad internacional. Hoy, nuestros vecinos del norte están dejando ir su posición en este tema conscientes de que los vacíos no existen y otros países los ocuparán. Estamos siendo testigos de la renuncia del liderazgo estadounidense.