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ALDEA GLOBAL: Aumentan las Tensiones

ALDEA GLOBAL: Aumentan las Tensiones

Ago 23, 2014

Por Alberto Salinas

Aumentan las tensiones en el este de Ucrania y el conflicto llega a una nueva fase luego que un operativo militar ruso ingresara de forma unilateral al territorio ucraniano. La evolución del conflicto nos permite identificar cuatro etapas y nos encontramos en la brecha para iniciar una quinta con las recientes operaciones ordenadas por el Kremlin.

La primera fase comenzó con la destitución del presidente Viktor Yanukovich por decisión del Parlamento después de los lamentables enfrentamientos entre la fuerza pública y el movimiento civil. Dicha confrontación ocasionó la muerte de decenas de ucranianos, muchos de ellos jóvenes en búsqueda de un mayor acercamiento con Occidente. Una vez consolidada la destitución, el Parlamento constituyó un gobierno de transición y llamóa elecciones.

La segunda fase tomó lugar en respuesta a la destitución del aliado del Kremlin,
forzando y acelerando la anexión de Crimea, territorio afín y con importante presencia
militar de Rusia. El proceso de anexión ocurre con dos acciones. Inicialmente con el
despliegue de fuerzas militares rusas en la isla, para disuadir y repeler el control del
ejército ucraniano. Después, para justificar la movilización militar, los rusos impulsaron
un referéndum a mediados de marzo, el cual avala por una amplia mayoría que
Crimea se considere independiente de Ucrania y busque su anexión a la federación
rusa. El ejercicio aislado del referéndum pudiera ser considerado un ejercicio de
libre determinación; sin embargo, se llevó a cabo bajo presión militar rusa y sin
observadores internacionales que certificaran la transparencia del proceso —pensando
que quisieran hacer un proceso internacionalmente legítimo— que además es contrario
al procedimiento que la misma Constitución de Ucrania establece sobre la disolución de
la unión. Rusia recibe la independencia con agrado y firma acuerdos sobre su anexión y
protección militar. Esto implica que las fuerzas militares desplegadas van a proteger el
territorio de Crimea contra el “Golpe de Estado” impulsado por los aliados occidentales.
La tercera fase se da con la elección del actual presente de Ucrania en la cual
participaron más de 36 millones de personas (equivalente a poco menos del 60 por
ciento de su “lista nominal”). El proceso fue revisado por más de mil 200 observadores
internacionales que constataron la legitimidad de los resultados. El candidato ganador,
Petró Poroshenko, es un personaje pragmático, reconocido a través del espectro político
por su capacidad y voluntad paraformar un gobierno incluyente que logre la estabilidad
del país. Desde el proceso electoral, Poroshenko manifestó un rotundo rechazo a la
anexión de Crimea como un territorio perteneciente a la Federación Rusa; sin embargo,
con la apertura para buscar una solución diplomática entre los dos países. La primera
reunión entre los presidentes Putin y Poroshenko se llevó pasado junio con el objetivo
de lograr una solución a la violencia en el este de Ucrania; sin embargo, el esfuerzo fue
poco alentador. De hecho, esta semana se tiene programada una segunda ronda de
diálogo para lograr la paz en la región, pero dos hechos particulares han debilitado la
posibilidad de un acuerdo liso y llano entre los dos Estados: el derribo del avión MH17
a manos de rebeldes (“proxies”) con armamento ruso y el ingreso de un “convoy” con
amplias sospechas sobre sus fines.

La cuarta fase se inicia con el atentado contra el avión de Malaysia Airlines. Aún no se
conocen las causas del derribo del avión MH17 y la investigación todavía no arroja la
suficiente evidencia para señalar que el gobierno ruso indicó el ataque al avión. Sin
embargo, sí existen elementos suficientes para determinar que los ataques se realizaron
con armamento que provee el gobierno ruso. Esta situación permite especular sobre la
estrategia rusa, pero le otorga a ellos la posibilidad de negar la existencia de cualquier
operativo que así lo determinara.

La quinta fase comenzó el viernes pasado con la más reciente operación rusa en
la frontera con Ucrania, ingresando un convoy con más de 200 unidades de forma
unilateral y sin autorización del gobierno de Ucrania para realizar dicha operación. En
la reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSONU), el
representante ruso argumentó que su gobierno no podía esperar de forma indefinida la
autorización para que ingresara asistencia humanitaria a las zonas controladas por los
rebeldes pro-rusos. Sin embargo, hay dos puntos a notar: por un lado, para el operativo
humanitario no se siguió el protocolo de asistencia humanitaria y no fue acompañado
por miembros de la Cruz Roja como es acostumbrado en el escenario internacional;
por otro, además de ingresar agua, alimento y medicina, ingresó artillería pesada que
tiene limitado uso de carácter humanitario. De hecho, el gobierno de Ucrania llamó esta
operación una invasión y la comunidad internacional discrepa en la escala, pero coincide
con la premisa al existir una violación a la integridad territorial de Ucrania. Asimismo,
según un comunicado del Secretario General de la OTAN, se expresó que es la primera
evidencia que permite vincular la asistencia de Rusia a rebeldes que ocasionan la
desestabilización de la región.

Rusia tiene margen de maniobra para negociar y justificar sus acciones, aunque a la
luz de la comunidad internacional parezcan descabelladas. Sin embargo, a raíz del
ataque al avión MH17, logró que la Unión Europea y Estados Unidos establecieran
importantes sanciones en su contra. Mas el problema de las sanciones económicas ha
sido discutido en éste y otros casos: son lentas y con limitados efectos en escenarios
poco democráticos. De hecho, Putin goza de la aprobación más alta desde que tomó
poder hace más de una década.

Es importante que la comunidad internacional adopte medidas consensuadas que
permitan el diálogo con Rusia. Ucrania es una pieza en el tablero de la gran estrategiaen
las relaciones internacionales. Occidente requiere, por ejemplo, la asistencia de Rusia
para controlar a Assad o a Irán con su programa nuclear; particularmente si desean
enfrentar la creciente amenaza de ISIS. Estos hechos obligan una acción colectiva que
incluya la protección de los aliados occidentales al este de Europa y permita cooperar
con importantes aliados rusos en Medio Oriente. Esta nueva etapa muestra el riesgo y
la fragilidad del diálogo, pero cualquier alternativa es mejor que llamar el bluff de Rusia
e ir a un conflicto de mayor nivel que, además, tendría importantes consecuencias en
otras partes del mundo.

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