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ALDEA GLOBAL: ¿Doble gobierno?

ALDEA GLOBAL: ¿Doble gobierno?

Mar 14, 2017

Por Juan Alberto Salinas /

DIFÍCILMENTE PODRÍA CONFIGURARSE EL CONCEPTO DE UN ESTADO PROFUNDO CON NUESTRO VECINO DEL NORTE, PERO SÍ EXISTE UNA EVIDENTE INCOMPETENCIA QUE SE DEMUESTRA CON LA FALTA DE COORDINACIÓN INTERINSTITUCIONAL.

En los últimos días se ha cuestionado que en Estados Unidos puede existir un Deep State que Donald Trump no controla y sabotea las políticas de la Casa Blanca al realizar filtraciones a medios. La incompetencia disimulada en la atribución a una abstracción.

La premisa de los Deep States o Estados Profundos es que existe un aparato burocrático en materia de seguridad que controla los procesos políticos en la toma de decisiones. Esto ocurre en países militarizados con un débil andamiaje institucional. Estados Unidos, más que caer en una categoría de este tipo, demuestra una falta de coordinación interinstitucional de proporciones mayúsculas.

Hay una teoría expuesta por Walter Bagehot en el siglo XIX en el que distinguía dos tipos de instituciones establecidas constitucionalmente: las eficaces y las dignificantes. Las primeras son las que se encargan de hacer que el aparato burocrático funcione y el gobierno realice las actividades elementales. Las segundas se encargan de dar legitimidad al proceso político. El británico lo hizo pensando en una evolución en el ejercicio del poder público al transitar de un monarca a las instituciones. Para él, las instituciones dignificantes eran la monarquía y la Cámara de los Lores; mientras que las eficientes eran la Cámara de los Comunes, el Gabinete y el Primer Ministro.

En el 2014, Michael J. Glennon publicó su libro Seguridad nacional y doble gobierno implementando la teoría de Bagehot a la ingeniería constitucional estadounidense. El producto es convincente en materia de seguridad nacional al señalar que las instituciones creadas por Truman después de la Segunda Guerra Mundial mantienen una autonomía, independientemente del partido que gobierne. Si uno observa, por ejemplo, George W. Bush y Barack Obama mantuvieron un número importante de programas como los ataques selectivos con drones. Sin embargo, además de los círculos de inteligencia y seguridad nacional, hoy podemos observar que la resistencia interinstitucional se encuentra en otros espacios de la administración pública.

Simplemente es necesario observar los contrastes como el que vivió nuestro país con la declaración del Secretario de Seguridad Interior, John Kelly, en su visita a México cuando señaló que no se harían operativos militares en materia migratoria. Momentos antes, Donald Trump señaló que los operativos se estaban realizando militarmente. Para corregir la plana, Sean Spicer, vocero de la Casa Blanca, tuvo que señalar bajo el cliché: «lo que el presidente quiso decir».

Así como este caso, hay otros ejemplos en los que ha generado incertidumbre. Por ejemplo, el discurso del senador John McCain (R-AZ.) en la Conferencia de Seguridad de Múnich el pasado mes de febrero. En ella, el republicano mencionó los valores promovidos durante décadas por Estados Unidos y nombró a una serie de funcionarios que coincidían con una visión —en la lista estuvo ausente el presidente, pero sí mencionó a los principales funcionarios en materia de seguridad y diplomacia.

En la parte opuesta, no perdamos de vista que el canciller mexicano, Luis Videgaray, viajó a Washington para reunirse con Kushner, asesor y yerno del presidente, pero no se notificó al Departamento de Estado.

Difícilmente podría configurarse el concepto de un Estado Profundo con nuestro vecino del norte, pero sí existe una evidente incompetencia que se demuestra con la falta de coordinación interinstitucional. Esta realidad genera incertidumbre porque Estados Unidos no habla con una voz y se ha demostrado en reiteradas ocasiones que hay más de una dirección en el Poder Ejecutivo del país del norte.

La pregunta es: ¿A qué voz escuchamos?

E-mail: jasalinasm@gmail.com