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ALDEA GLOBAL | El colegio electoral y la ventaja de Clinton

ALDEA GLOBAL | El colegio electoral y la ventaja de Clinton

Ago 13, 2016

El proceso para elegir al Presidente de los Estados Unidos es particular y usualmente confuso. En gran medida se debe a que la elección presidencial es a través de un método indirecto; es decir, el vencedor no resulta del voto popular, sino por voto de los estados en el Colegio Electoral.

¿Cómo se compone el Colegio Electoral? ¿Cómo se asignan a los electores del Colegio Electoral? ¿Cómo se obtiene la victoria en el Colegio Electoral? Estas son preguntas frecuentes cuando se habla de la elección presidencial estadounidense y se realizan afirmaciones como: la victoria del candidato A está en los triunfos de X, Y y Z estados.

El Colegio Electoral se compone de 538 electores. Este número es el resultado de sumar el número de integrantes en la Cámara de Representantes (435), el número de Senadores (100) y tres electores asignados al Distrito de Columbia (son aparte porque no tienen la categoría y, obviamente, representación de un estado).

La asignación de los electores a las entidades tiene dos variables. Por un lado, cada entidad tiene el equivalente a dos electores, igual al número de senadores. Por otro lado, se le asigna el número de electores dependiendo su población, igual que el número de representantes en la entidad. Esto se realiza con base en el último censo (2010), teniendo al menos un elector por esta vía. En el último censo, Estados Unidos tenía poco más de 309 millones de personas en sus 50 entidades. Sin embargo, no todas las entidades tenían el mismo número de personas: California tenía 37,341,989 y Alaska tenía 721,523. Por ende, California tiene un mayor peso que Alaska en el Congreso y en el Colegio Electoral. La asignación es aproximadamente de un elector por cada 700 mil personas. Al resolver las dos variables, un estado tiene al menos tres electores en el Colegio Electoral.

Para ganar una elección, la fórmula debe obtener más de 269 votos en el Colegio Electoral. Los electores se van obteniendo cuando se gana la votación en una entidad. No hay reparto proporcional: aún así se gane 51–49, el vencedor obtiene la_totalidad_ de los electores que le corresponden al estado.

Como consecuencia de lo anterior, las encuestas nacionales son meramente indicativas, ya que lo importante es ir ganando estados y, por ende, observar las encuestas estatales. Cuando en los últimos días se ha mencionado que Hillary Clinton tiene el 86% de probabilidades de ganar es que, con base en los históricos y las preferencias electorales de ciertas entidades, permiten proyectar escenarios en el Colegio Electoral. Dependiendo de la publicación, Hillary Clinton tiene al día de hoy una base de entidades que resultarían en 191 votos y 154 para Trump. La diferencia es reflejo, empero, de las ventajas en históricos de los demócratas en estados de mayor peso como California, Nueva York e Illinois.

Ahora, si utilizamos como base esos parámetros, los demócratas requerirían 79 votos en el Colegio Electoral fuera de sus entidades seguras. Ahí comienza el juego de las entidades clave por su volatilidad; es decir, aquellas que podrían votar en una elección por los demócratas y en otra por los republicanos. A estas entidades se les llaman swing states. El 86% de probabilidad de victoria para Hillary Clinton es resultado de que, además de sus 191 votos de base, podría sumar los correspondientes a swing states como Ohio, Virginia, Pensilvania y Florida en los cuales ya aventaja.

De este escenario, podemos destacar tres cosas: (1) parece que Clinton solidifica su ventaja posterior a las convenciones; (2) los negativos de Trump pueden permear de forma negativa «en cascada» a los estados y sus representantes; y (3) de mantenerse la ventaja en swing states, Hillary Clinton rebasaría los 270 votos necesarios para ser la Presidente 45 de los Estados Unidos.