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ALDEA GLOBAL | El enemigo de tu enemigo

ALDEA GLOBAL | El enemigo de tu enemigo

Nov 28, 2015

Dice el viejo proverbio que el enemigo de tu enemigo, es tu amigo. Las partes deben de cooperar para derrotar a un enemigo en común. Sin embargo, no siempre es cierto: el derribo del avión de guerra ruso por parte de las fuerzas armadas de Turquía es muestra de ello. No es en sí mismo un problema de intereses, sino la complejidad para cooperar.

Los conflictos no se destruyen, se transforman. Unos se vuelven más complejos o se degradan; otros simplemente modifican el peso de los actores y cambian los balances. En el caso del conflicto sirio, se nos presenta un caso de estudio cada vez más difícil de analizar por sus distintos matices. La realidad del conflicto es dinámica y los vacíos de poder son rápidamente llenados por la fuerza más próxima. Hace algunos meses, Assad era el punto central del debate, hoy es un elemento más de la ecuación que durará en el poder más que algunos líderes de las democracias de Occidente, notablemente el caso de presidente Obama. El punto focal en la actualidad se llama Estado Islámico, particularmente después de que a lo largo del año hemos sido testigos de su fortalecimiento y desarrollo estratégico, culminando con los ataques en París.

Turquía y Rusia, países con influencia en la región pero que tenían “sana distancia” en el conflicto sirio, comenzaron a movilizar militarmente en los últimos meses. En el caso de Turquía por una amenaza que representa el conflicto en sus fronteras; Rusia particularmente por una decisión táctica de aumentar su nivel de negociación al rescatar a Assad. En los últimos meses que Rusia intensifica su presencia, nos percatamos de algunos “abusos” en sus operaciones como atacar centros rebeldes sirios con asistencia estadounidense o invadir los espacios aéreos. El lunes pasado, Turquía dio el manotazo en la mesa y derribó con un F–16 el avión SU–24 y mató a la tripulación en su descenso y un marine que se dirigía al rescate. El hecho inmediatamente le dio la vuelta al mundo por lo endeble de las mesas de cooperación.

No es difícil ahondar en la relación actual de Turquía y Rusia para darse cuenta que un conflicto entre ellos es poco probable, van algunos datos: (1) el turismo ruso es el segundo más importante para Turquía, después de Alemania con casi 4.4 millones de turistas en el 2014; (2) el 4% de las exportaciones turcas van Rusia, brincando la sanción económica a productos europeos; (3) Turquía es el segundo mejor consumidor de gas para Rusia, después de Alemania; (4) tienen proyectos de infraestructura energética; (5) Turquía y Egipto son los principales consumidores de trigo ruso. El punto central: Rusia no tiene muchos aliados comerciales y Turquía es uno de esos aliados comerciales con una relación estimada en 200 billones de dólares para el 2020. Estos datos son cruciales, considerando el PIB ruso se contraerá 3.8 por ciento este año.

En este contexto se debe analizar la reacción del derribo del avión ruso. A las pocas horas del suceso sale y dice Putin que era “una puñalada por la espalda”. Turquía, a su vez, en un posicionamiento oficial afirmó que el avión violó su espacio aéreo y se le advirtió diez veces que saliera del mismo; en un área de dos millas transitadas en 17 segundos. Entre el intercambio de declaraciones, el presidente Erdogan declaró que Rusia “no debería jugar con fuego”. Rusia afirma era una sortie ordinaria y se presentan una serie de mapas que ponen en tela de juicio la posibilidad de que se le advirtiera el número de veces en el espacio de dos millas. Sin embargo, más allá de los mapas, es el tablero completo. En los últimos dos años, Rusia se ha visto inmersa en sucesos similares, unos de mayor escala que otros y con actores más fuertes que otros; no es lo mismo Ucrania que Turquía.

Ahora, la pregunta, ¿cómo podría escalar el conflicto por este hecho? Desde el lado ruso hay tres escenarios posibles. Primero, buscar la reparación y garantías respecto al avión. Entre las formas de reparación más probables para este hecho está la satisfacción que implica una simple disculpa y una garantía de que no volvería a suceder. Esto es lo más sencillo y común. Segundo, accionar un mecanismo de legítima defensa por considerarlo un “acto de guerra”. Esto sería posible pero difícilmente cuadraría el supuesto de “ataque armado” requerido para justificar una movilización militar en aras de la legítima defensa. Además, por estoppel —doctrina que te impide cambiar tu práctica en perjuicio de terceros— le complicaría sus actos en otras partes del tablero, notablemente en Ucrania. Dicho de otra manera, no es posible considerar esto un acto de guerra y no hacerlo en Ucrania. Tercero, accionar medidas de autoayuda que no incluyan movilización militar. A esto comúnmente se le denominan contramedidas, que son acciones en respuesta a un hecho internacionalmente ilícito (derribar el avión y, sobre todo, asesinar a la tripulación y a los marinos que iban en su rescate), para que se regrese a un estado de cumplimiento. Esto lo podríamos ver, sobre todo, en forma de sanciones económicas. Con el contexto comercial que antes hablábamos, Rusia suspendió las negociaciones para eliminar el requisito de visa y un tratado comercial bilateral respecto al trigo.

Por otro lado, con Turquía es más complejo. Si aislamos el hecho, el sobrevuelo del avión militar ruso es un liso y llano “incidente en la frontera”, término citado del famoso caso Nicaragua v. Estados Unidos ante la Corte Internacional de Justicia. No es en sí mismo el vuelo, sino la práctica rusa en los últimos años. El problema con Turquía radica en el Tratado del Atlántico Norte con la cláusula de solidaridad: si alguien lo ataca, deben de asistirle. Esto involucraría indubitablemente a Estados Unidos. Roger Cohen escribió una columna muy interesante que asemejaba este escenario al detonante de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, este avionazo dista de ser equiparable a los hechos de Sarajevo.

Turquía tiene un “carácter” distinto a diferencia de Ucrania o Georgia, en los términos de Kissinger con la historia. No puedes jugar tus piezas de la misma forma. Rusia está en crisis y su inmersión en defensa de Assad puede traer ramificaciones adversas. Sin embargo, por el momento, difícilmente habrá algo que trascienda las sanciones económicas. De hecho, en los últimos días, las declaraciones de Putin en su reunión con Hollande fueron reveladoras: “estamos dispuestos a cooperar”. Entonces, ¿derribar el avión fue un manotazo en la mesa o un acto desproporcionado?

jasalinasm@gmail.com
@salinasja