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ALDEA GLOBAL | El juego de las convenciones

ALDEA GLOBAL | El juego de las convenciones

Ago 6, 2016

Después de dos semanas de convenciones, el proceso electoral en Estados Unidos entra a su etapa final que culminará el próximo 8 de noviembre. Las convenciones son de gran utilidad porque les permite a los partidos relanzar su oferta electoral y plantarse ante el electorado nacional.

Es importante destacar algunos puntos posterior a las convenciones.

Primero, el análisis de las encuestas. No es pertinente confiar en las encuestas posteriores a las convenciones. El motivo es que invariablemente arrojan un incremento que debe estabilizarse. Por ejemplo, en el lunes posterior a la convención republicana, Trump aparecía en diversas encuestas por encima de Hillary Clinton en las mediciones nacionales. De igual forma, al terminar la convención demócrata, las encuestas daban un incremento a Hillary que iba de los 5 a los 15 puntos. Son falsos positivos —es necesario esperar un par de semanas para que se asimilen las convenciones.

Segundo, la elección se juega en unos pocos estados. Es necesario observar el comportamiento de los estados que tienen a los candidatos con una diferencia dentro de margen de error y en sus históricos han votado indistintamente por los partidos, denominados swing states. Ahí estará la elección.

Tercero, las convenciones son show business. Los demócratas tuvieron los mejores ratings, promediando 29.2 millones de audiencia. El único día que los republicanos tuvieron una mayor audiencia fue el jueves, al momento del discurso de aceptación de Donald Trump. Con esto, quiero destacar dos puntos. Por un lado, la ventaja obtenida por los demócratas se debió fundamentalmente a los oradores de cada una de las convenciones. En términos futbolísticos, los demócratas sacaron a su mejor 11 a la cancha, mientras que los republicanos tienen problemas en el vestidor. Por otro lado, Hillary Clinton generó menos expectativa que algunos de sus compañeros de partido y que su contrincante, Donald Trump. No es necesariamente un foco rojo para los demócratas porque muchas interpretaciones son pertinentes: el morbo con Trump, el alto conocimiento de Hillary Clinton, entre otras.

Cuarto, el terreno de los temas. Pocas cosas son tan importantes en una campaña como dominar el mapa con los temas que dirigen a los electores de los estados clave. Tradicionalmente hay una diferencia marcada para los dos principales partidos: cuando el debate gira alrededor de la economía, salud o educación, por dar unos ejemplos, el elector se inclina con los demócratas; cuando los temas a discutir son seguridad, defensa o protección de libertades, el elector se orienta hacia los republicanos. Hoy, los republicanos tienen que preocuparse: los demócratas se metieron a un número importante de sus temas tradicionales. Si ustedes comparan a los principales oradores en las convenciones, los demócratas le hablaron a electores fuera de su base, principalmente a los republicanos interesados en seguridad, defensa y libertades —ideas asociadas al concepto republicano de patriotismo—. Esto marcó un contraste claro entre quien tiene «una piel sensible y reduce todo a 140 caracteres» o quien es capaz de proveer los matices necesarios sobre el rol de Estados Unidos (fragmento del discurso de Michelle Obama).

Quinto, la fractura en el partido de la disciplina. Generalmente se les conoce a los republicanos como el partido de la disciplina. Se apoya a los candidatos o, al menos, no se les ataca. En esta ocasión, la fractura es el sello del partido de Trump. No hay día que no conozcamos una nueva diferencia entre sus filas.

De observar las dos convenciones, considero que los demócratas sacaron mayor provecho a su convención: su mensaje llega a una mayor audiencia, dominaron temas importantes y cerraron filas de frente al 8 de noviembre.

jasalinasm@gmail.com
@salinasja