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ALDEA GLOBAL | El pánico electoral

ALDEA GLOBAL | El pánico electoral

Nov 5, 2016

En la última semana se han cerrado las encuestas entre los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos. Antes de entrar en pánico, vale la pena observar el tablero completo y el impacto real que tiene en el proceso electoral.

Cualquier encuesta publicada a partir de noviembre mostró una tendencia favorable para el candidato republicano. Hay dos posibles explicaciones de estos movimientos en las encuestas.

Primero, los correos electrónicos. En los últimos días conocimos que el director del FBI, James Comey, envió una carta a diversos legisladores en la que señaló haber encontrado correos electrónicos que pueden estar vinculados a la investigación sobre los correos de la demócrata. Estos fueron observados en una computadora que obtuvieron como parte de una investigación al exlegislador Weiner, esposo de una de las colaboradoras más cercanas de Hillary Clinton, Huma Abedin. La carta de Comey fue vaga y permitió una amplia interpretación. No se sabe si estos correos son duplicados de los miles que ya revisaron o si son nuevos correos que pueden complementar la investigación que ya fue cerrada a mediados de este año. Desde la óptica de los hechos, es recordar que Clinton fue descuidada al utilizar su servidor privado para recibir correos electrónicos con información clasificada. A pesar que no hay indicios de que se reabriría la investigación, es recordar uno de los principales puntos que generan desconfianza hacia la candidata demócrata.

Segundo, el retorno de los republicanos. La investigación nos hace recordar la falacia post hoc ergo propter hoc. La falacia implica que una cosa ocurre después de otra y, por ende, debe ser ocasionada por ella. Esto rara vez es cierto. Si Hillary perdió terreno no se debe necesariamente a la posibilidad de que en la computadora se encuentren nuevos correos electrónicos; se debe a que de todas formas se cerrarían las encuestas al acercarse el Día D.

Si observamos el histórico de las encuestas, Trump no ha ganado un «amplio» porcentaje. A lo largo de la contienda ha sido constante al obtener el 42% en las encuestas, independientemente de la consideración del margen de error. En los últimos días ganó un punto y también perdieron las alternativas a los dos principales candidatos, particularmente Gary Johnson, candidato del Partido Libertario y exgobernador republicano de Nuevo México.  ¿Qué implica esto? Que electores republicanos están regresando a su partido; si algo los une, es la animadversión a Clinton.

La pregunta en realidad, más que las encuestas nacionales, es la matemática en el Colegio Electoral. La campaña de Trump señala que después de esta buena semana, el voto de la «mayoría silenciosa» los hará ganar. El tema, de ser así, está en la operación en tierra de su campaña para ganar estados clave y romper la barrera que colocó la campaña demócrata en los estados del corredor industrial (Pensilvania a Wisconsin). Para que obtengan los 270 votos en el Colegio Electoral, requieren ganar todos los estados en juego (Nevada, Florida, Carolina del Norte, Ohio, Iowa, New Hampshire) y ganar un estado azul como Colorado o Pensilvania. El reto es mayúsculo, asumiendo que se pueda mover a estas alturas del calendario electoral.

Al día de la elección seguramente habrán votado casi 40 millones de personas por voto anticipado y votarán más de 120 millones de personas en todo el proceso. La moneda está en el aire. La próxima semana ya sabremos quién será el presidente y qué partido tendrá el control del Congreso.