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ALDEA GLOBAL | El republicano y el control de daños

ALDEA GLOBAL | El republicano y el control de daños

Abr 30, 2016

Después de las elecciones del pasado Súper Martes 4.0, todo indica que serán Hillary Clinton y Donald Trump los que lucharán por la Casa Blanca. Sin embargo, aún quedan diversas interrogantes sobre la temática de la elección general y los cambios que podrían generarse con la polarización que se avecine.

Para los demócratas la elección está prácticamente definida: Hillary Clinton será la candidata. Si bien aún quedan 14 contiendas antes de la convención, la matemática es prácticamente imposible para Bernie Sanders. De hecho, la campaña del senador por Vermont publicó un comunicado después de la derrota, señalado dos aspectos notables: (1) la campaña se centrará en la discusión de políticas públicas y, (2) buscarán influir en la plataforma demócrata que será ofertada a los estadounidenses.

Por más que señalan los seguidores de Sanders que nunca se pensó que ganaría, hubo un momento después de Iowa y New Hampshire que la contienda parecía cerrarse a un grado dramático. Sin embargo, la incapacidad de salir fuera de sus bloques de base le impidió llegar a una audiencia más amplia que la de los blancos, independientes, jóvenes y primeros electores. Ante esta realidad, Sanders anunció la reducción de su personal y parece que honrará su anuncio después de la derrota del pasado martes, centrándose en cerrar filas y acercar su plataforma a la de Hillary Clinton.

En el otro lado del espectro político, los republicanos enfrentan una crisis muy particular que su resolución aún es de pronóstico reservado. Si bien todo indica que Trump será el candidato después de obtener cinco victorias cruciales en el pasado martes, aún permanecen las incógnitas sobre el proceso interno, la contienda general y el día siguiente de la elección presidencial.

Quedan 10 contiendas en el proceso interno de los republicanos. Para lograr la nominación, Trump debe ganar dos entidades: Indiana y California. Esto asume que tendría una cómoda victoria New Jersey y West Virginia, entidades en las que tiene ventajas de doble dígito desde el inicio de las primarias. Es importante tomar en cuenta que Chris Christie, gobernador de New Jersey y ex candidato presidencial, es parte del equipo de Donald Trump.

Por lo pronto, la atención se centrará en Indiana. Acorde a las encuestas de la entidad, Trump tiene una ventaja modesta, pero suficiente para lograr sus objetivos: en el peor de los escenarios, tiene 2.5 puntos porcentuales de ventaja; en el peor de los escenarios, cercana a los 8 puntos, según Fox News. En este contexto, Indiana es una entidad que facilita las cosas para la campaña del neoyorquino: acorde a sus reglas, el que obtenga la mayoría de votos, se lleva la totalidad de los delegados en juego (57 delegados). Es decir, a diferencia de otras entidades en que la asignación de delegados es proporcional al voto, en este caso, quien gane por un voto, podría llevarse el 100% de los delegados. ¿Por qué las reglas de la asignación son importantes? Porque Trump es un candidato que obtiene en promedio 4 de cada 10 votos, escenario que le complicaría llegar al número mágico de 1,237 antes de la convención. Sin embargo, con este mecanismo sería muy factible que asegure una mayoría substancial de los 57 delegados que están en juego. De cristalizarse la victoria en Indiana, la nominación la podría asegurar en California con sus 172 delegados, en la que al parecer Donald lleva una sólida ventaja. (Es importante notar que, a diferencia de Indiana, en California se asignan de forma proporcional al voto.)

Los otros candidatos republicanos han buscado contener al neoyorquino, cediendo el espacio al candidato que tiene mayor probabilidad de ganarle (Ted Cruz va contra Trump en Indiana). Además de dicho acuerdo político, Cruz invitó a Carly Fiorina, excandidata presidencial en este proceso, como su compañera de boleta. A pesar de lo anterior, parece que poco efecto tendría en los resultados del próximo martes y hasta la convención en Cleveland.

 

El temor al desastre electoral

La cúpula del Partido Republicano sabe que Trump sería un desastre en la contienda general. Hasta el momento pierde el voto de los mismos republicanos (únicamente el 38% estaría dispuesto a votar por él) y, desde luego, de cada minoría en el mapa electoral. Sin embargo, esta elección es más que la Casa Blanca, particularmente en cinco aspectos cruciales para la agenda republicana. Primero, tienen en juego sus mayorías en el Senado y la Cámara de Representantes. Segundo, tienen en juego 12 gubernaturas que podrían ser la base para la elección en 2020. De la docena, ocho se encuentran en terreno competitivo para ellos. Tercero, la nominación del siguiente juez de la Suprema Corte. Hasta el momento el proceso de confirmación ha sido detenido por el control republicano pero, de perder las mayorías en el Congreso, corren el riesgo que se retire la nominación del Garland (considerado moderado) y se seleccione a un candidato más liberal que será el fiel de la balanza en la decisión de temas cruciales sobre el legado de Barack Obama, como las acciones ejecutivas en materia de migración. Cuarto, los tratados en materia comercial. Aquí particularmente debemos señalar tres: (1) la vitalidad de Norteamérica con el TLCAN y su necesaria evolución; (2) la relación con Europa y el tan cuestionado TTIP; y (3) la región Asia-Pacífico con el Acuerdo Asociación Transpacífico. Quinto, las relaciones de segundad con la OTAN en la que Trump afirma que se debería salir Estados Unidos, colocando un riesgo substancial para el este de Europa y la asistencia militar en prácticamente cada rincón del mundo.

A mediano plazo, la demografía no luce bien para los republicanos y menos con un candidato como Trump. Actualmente, según las mediciones de Pew Research, el GOP tiene negativos en 6 de cada 10 estadounidenses, colocando al partido en una situación compleja para las elecciones del 2018 y 2020 en las que podrían recuperar la Casa Blanca. A pesar de todo, parece ser que los republicanos comienzan a ver hacia el futuro y dejar pasar la aventura de Trump como una etapa gris de la política estadounidense.

Más que la elección presidencial, los Republicanos entran en modalidad de control de daños porque está en juego su espacio político en el mapa electoral. Esto los obligará a tomar medidas extraordinarias para contener la debacle que se les avecina con un candidato tóxico como el señor Trump.

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@salinasja