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ALDEA GLOBAL | El último Estado de la Unión

ALDEA GLOBAL | El último Estado de la Unión

Ene 23, 2016

«Déjame ver esta cosa una vez más. Es algo cool». Esas fueron las últimas palabras de Barack Obama antes de salir del Congreso una vez que concluyó su séptimo discurso con motivo del Estado de la Unión. La cuenta regresiva comienza y una nueva página de la historia tomará lugar.

En menos de dos semanas (1 de febrero), tendremos los primeros resultados de las primarias estadounidenses y veremos quiénes se acercan a la nominación rumbo a la jornada electoral del próximo noviembre. Las instituciones permanecen y en menos de un año el próximo presidente de Estados Unidos habrá tomado protesta.

Mientras tanto, platiquemos un poco del Estado de la Unión. El mensaje de Barack Obama estuvo dividido en cuatro preguntas sobre el futuro, de las cuales quiero hacer algunas observaciones. Primero, regresó el candidato Barack Obama. En la cena de corresponsales de la Casa Blanca (WHCD, por sus siglas en inglés) del 2011, el comediante Seth Meyers dice en su participación, «señor presidente, no sé si le puedan ganar en el 2012, pero le puedo decir quién definitivamente lo podría derrotar: el Barack Obama del 2008. Le caería bien». El mensaje del Estado de la Unión nos hace recordar su discurso en la Convención Nacional Demócrata celebrada en Boston hace casi 12 años, en la cual eligieron a John Kerry como candidato demócrata en contra de George W. Bush. En ese momento era senador en el Congreso de Illinois (local) y candidato para ser senador por el mismo estado (federal). Según relata David Axelrod en su libro Believer, fue un discurso que redactó él mismo un par de noches previas e incluso tuvo qué recortar minutos antes a solicitud del equipo de John Kerry. Si nunca han escuchado ese discurso, tómense unos minutos y háganlo, vale la pena. Proponía rebasar las divisiones en Estados Unidos por razón de religión, raza, estado socieconómico, educación, si eran estados azules (demócratas) o rojos (republicanos); todos, al final del día, son los Estados Unidos, decía Obama. Su discurso fue emblemático porque contó su historia como parte de una narrativa más grande —una que no se hubiera podido dar en otro país. El discurso cumplía todas las expectativas y lo coloca en la mesa de los adultos. Dos años después de ese discurso, comenzó su campaña de la mano de los dos David: Axelrod y Plouffe hasta la victoria el 4 de noviembre del 2008.

¿Por qué es relevante esto? Porque en su discurso del Estado de la Unión retoma el mensaje en un tono de lamento y afirmando que es una de sus grandes tristezas. El motivo es sencillo: hoy Estados Unidos está más dividido de lo que lo encontró. Al observar cualquier medición sobre control de armas, cambio climático, migración, sistema de salud o educación, uno encuentra una polarización brutal. Hablar de soluciones «con sentido común», es difícil. De hecho, en diversos momentos, el mensaje de Obama estuvo dirigido a Trump y a los muchos otros que lucran con el miedo e insultan a estadounidenses por razones de religión, origen o color. Independientemente de las probabilidades que tengan los precandidatos de ambos partidos, el mapa electoral los obliga a posicionarse al extremo para lograr consolidar su base. Incluso, el señor Trump lucra con el mapa electoral, llevándolo al máximo con la propuesta de ir en contra del sistema. Por eso, el discurso reflexiona sobre cómo la política puede reflejar lo mejor de un país y no lo peor. El Obama del 2008, habría criticado esta realidad.

Segundo, el papel de Estados Unidos en la política internacional. A pesar que en materia de seguridad nacional no ha actuado drásticamente diferente a su antecesor, Estados Unidos enfrenta un contexto más fragmentado. Particularmente son polémicas las posiciones en torno a dos actores: Irán y el Estado Islámico. En cuanto al programa nuclear iraní se le critica que fue un mal trato. Por un lado, el principal aliado de Estados Unidos en el mundo islámico, Arabia Saudita, pende de un hilo con el precio del barril que estuvo la semana pasada por debajo de los 28 dólares (Brent) y un Irán con mayores ingresos, visión y poder. De hecho, mientras festejaba la solución diplomática en su mensaje, los iraníes tenían como rehenes a media docena de la naval estadounidense. Los soltaron horas después, pero fue un momento polémico del mensaje. Por otro lado, encontramos el caso de Israel que, aunque su momento fue en 2012 por la presunción de la irracionalidad iraní que los quería destruir. Hoy están a la expectativa. En términos reales, los saudíes detestan más el acuerdo iraní que los israelíes.

En cuanto al Estado Islámico, las posiciones son distintas entre republicanos y demócratas. Al menos en la narrativa. Para los republicanos es un tema de fortaleza. Dicen los conocedores de la política estadounidense que es el problema del _papa (en oposición al problema de mamá, que refleja a los demócratas). Cuando la gente busca seguridad, votan republicano. Sin embargo, más allá de la narrativa, en la práctica existen más coincidencias que diferencias en este punto.

Tercero, la economía estadounidense. En esta parte, lo dividió en tres, por decirlo de una forma: la solidez de su economía doméstica, la innovación y sus acuerdos comerciales. En cuanto a la fortaleza de Estados Unidos, el mensaje fue irónico al recordar medidas impopulares sobre el rescate de la crisis del 2008 que hoy dan buenos resultados, como el caso del rescate a la industria automotriz. En cuanto a la innovación fue interesante porque propone curar el cáncer. Un tema curioso, sobre todo porque una de las series más famosas de la política estadounidense (The West Wing) se tuvo un debate similar para un mensaje del Estado de la Unión. Por último, el tema de los acuerdos comerciales, particularmente el recientemente acordado Acuerdo Asociación Transpacífico, uno de los principales logros en materia de política exterior en el 2015.

Uno puede esperar de un Estado de la Unión que se defiendan los logros, el dónde están en economía, en su seguridad nacional, salud, entre otros temas. Sin embargo, ¿de qué sirve cuando están más divididos y la política ya no muestra lo mejor, sino lo peor de su sociedad? ¿Qué diría el Obama del 2008 al Obama del 2016?