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ALDEA GLOBAL | Elecciones en EE.UU. dos cosmovisiones de país en juego

ALDEA GLOBAL | Elecciones en EE.UU. dos cosmovisiones de país en juego

Jun 18, 2016

El peligro de la discusión sobre lo ocurrido en Orlando radica en la creación de una espiral de violencia ante la evidente polarización a lo largo del espectro político estadounidense. Con los fundamentalismos nadie está a salvo: desde el desprecio a aquellos que tienen una preferencia sexual distinta hasta los que profesan una determinada religión.

El ataque en Orlando cobró la vida de 49 personas —entre ellos, varios mexicanos— y dejó heridos a 53 personas, que algunas de ellas continúan peleando por su vida. Sin embargo, más que las cifras, nos recuerda algo más radical y oscuro de la realidad: personas que ven las diferencias del otro como una amenaza.

En el contexto de la polarización con la elección presidencial, era de esperarse que los diversos actores políticos buscaran avanzar sus narrativas. En el debate, podemos identificar diversas aristas entre las cuales me quiero enfocar en dos: por un lado, la relación entre el islam y el terrorismo y, por otro, el control de armas.

La discusión sobre la «presunta» relación causal entre el islam y el terrorismo parte de una premisa equivocada: la cosmovisión propuesta por la religión atenta contra los «valores occidentales». Sin embargo, como señaló David Brooks en su columna del viernes publicada en el New York Times, es la humillación y no la religión, lo que ocasiona el terrorismo. Resulta tan absurdo pensar en la existencia de una relación causal entre el islam y el terrorismo, como pensar que es cristiano ser parte del KKK.

A pesar de lo anterior, el Donald arrancó el debate al congratularse en un tuit por haber tenido la «razón» desde hace meses sobre el «islam radical». Esa «propuesta» fue realizada en el contexto de los hechos en San Bernardino, California, buscando el bloqueo al ingreso de refugiados porque ellos eran los «Caballos de Troya». Más allá de lo insensible de su posición, es absurdo en diversos niveles por las siguientes razones. Primero, los que atacaron en San Bernardino y en Orlando eran nacionales estadounidenses. Segundo, el evitar el ingreso de refugiados no únicamente es inhumano, sino que la ausencia de una política de «manejo» de la crisis, permite a los grupos terroristas tener una academia de reclutamiento. Por último, su lógica de generar una equivalencia entre el terrorismo del islam con el terrorismo, fomenta el divisionismo que podría llegar a niveles históricos en el proceso electoral.

Por otro lado, el control de armas es una de las grandes deudas de la política estadounidense. Cada que ocurre un tiroteo masivo que cobra la vida de decenas de personas se habla de una reforma sobre la regulación en el mercado de las armas. En Estados Unidos es más fácil conseguir un arma que algunas medicinas —así de absurdo es el planteamiento. En enero, cuando Obama presentó una vez propuesta más de control de ventas, la nota para muchos amantes de la Segunda Enmienda de la Constitución —que su interpretación ha permitido la libertad en la compra de armas— fue que lloró al solicitar un replanteamiento de la posición vigente. El pasado miércoles se discutió una propuesta presentada por Chris Murphy, senador por Connecticut, en la que tuvo que tomar la tribuna por 15 horas para discutir el control de armas. En ese lapso de menos de un día, según Vox, 48 personas murieron a causa de armas compradas legalmente en Estados Unidos.

Lo ocurrido en Orlando permite observar las profundas divisiones en la política estadounidense y el porqué el proceso electoral de noviembre cobra aún más importancia: es una decisión entre distinticas cosmovisiones, una que busca dividir y otra que busca fortalecerse con las diferencias de las personas.

jasalinasm@gmail.com
@salinasja