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Aldea Global: G-Zero-20

Aldea Global: G-Zero-20

Jul 8, 2017

Por Juan Alberto Salinas //

Hoy la comunidad internacional enfrenta un contexto G-Zero. Ningún país asume el liderazgo en las relaciones internacionales y la cumbre del G20, celebrada en Hamburgo, Alemania, es muestra de ello.

Como antecedente, el Grupo de los 20 se conceptualizó a finales de los noventa por parte del Grupo de los 7 (G-7) con el objetivo de ser un foro que permitiera la discusión y adopción de agendas en materia económica y financiera entre las economías avanzadas y emergentes. En ella, además, participan las instituciones Bretton Woods, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y órganos de Naciones Unidas.

En la cumbre de este año, el G20 se mostró como un rompecabezas sin armar. Partes ensambladas en las esquinas, algunas piezas cohesionadas, pero finalmente inconclusos. Esto no ocurrió de la noche a la mañana–es una realidad que ha venido evolucionando en las últimas décadas y se aceleró particularmente en los últimos meses.

Para observar el alcance de los cambios simplemente es necesario ver el comunicado de la cumbre del G20 celebrada en septiembre del 2016 y sus debates. En ese momento, se plasmaron como principios de las actividades la inclusión, apertura comercial e integración de los Estados. Hoy, ¿qué Estado apuesta su capital y es capaz de hacer que avancen dichos principios en el 2017? No es que los temas sean menos importantes, pero está ausente esa superpotencia que asuma el liderazgo y los países confíen en ella.

Hoy, a diferencia de un año, tenemos un Estados Unidos que ha adoptado una nueva política exterior en donde renuncia a ejercer su rol como la última superpotencia. Es el gran elefante en la habitación, como ha señalado Ian Bremmer, presidente de Eurasia Group. Se percibe la falta de confianza en los Estados Unidos con un presidente como Donald Trump.

A nuestro vecino del norte se suma Reino Unido sumido en la confusión: brexit o no brexit, he ahí el dilema. Los británicos están más preocupados por su separación con Europa que por unir al mundo.

A su vez, generalmente se dice que Merkel asumió el rol de liderazgo en la política internacional. Sin embargo, si bien su posición doméstica está en un buen momento y la cohesión de la Unión Europea se recupera con el triunfo de Macron en Francia, su participación dista de ser a nivel de gran estrategia. Simplemente, para dar un dato, su gasto en defensa es 1.2 % de su PIB. Desde el año pasado ha promovido el Plan Marshall para África, pero el esfuerzo se limita a ser un buen deseo ya que no cuenta con los recursos financieros, ni la coalición para lograr objetivos equiparables a un Plan Marshall en dicho continente.

China es un país con un crecimiento notable, pero aún dista de ser dominante. Sus redes diplomáticas aún ejercen una influencia inferior a la estadounidense. Es un año que mostrarán fuerza por la política doméstica y lo que está en juego para Xi Jinping, pero sus planteamientos son meramente regionales. Su capital será apostado principalmente a consolidar la Ruta de la Seda 2.0 y diluir las tensiones con India. De igual forma, con la administración de las crisis regionales, particularmente con Corea del Norte y la soberanía sobre las Islas.

En términos reales, si uno observa, hay un común denominador en algunos retos globales de la actualidad como lo son la apertura de mercados comerciales, cambio climático o migración: Estados Unidos renuncia a promoverlos. America First es una política proteccionista en el sentido más amplio de la palabra; se retiran del Acuerdo de París y cuestionan la mismísima existencia del cambio climático; y, por último, insisten en colocar muros, en lugar de apostar por el desarrollo de las comunidades y la protección de los derechos humanos de los migrantes.

En estos escenarios, la gran pregunta es: ¿cuánto durará el contexto G-Zero? No lo sabemos, pero todo indica que no cambiará en el corto plazo.