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ALDEA GLOBAL | La ruta Asia-Pacífico

ALDEA GLOBAL | La ruta Asia-Pacífico

May 2, 2015

La estrategia comercial hacia el Pacífico es de suma importancia para México, no únicamente por un sentido económico, sino por un sentido político y normativo en el escenario internacional. La estrategia para nuestro país y sus principales aliados tendrá como elemento esencial el crear puentes a través del comercio.

Uno de los medios de poder más importantes para México es la capacidad de utilizar su mercado interno y su restricción para ampliar las relaciones económicas con Estados que históricamente fueron considerados como no-prioritarios. Sin embargo, además de permitir una importante apertura doméstica e internacional, nos permite fijar normas internacionales que serán la plataforma que utilizaremos en la relaciones diplomáticas.

La apuesta de México en materia de acuerdos comerciales con los vecinos de la ruta Asia-Pacífico es primordialmente a través de la Alianza del Pacífico y de la negociación para concluir el Acuerdo Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés). Veamos un poco de ambos.

La Alianza del Pacífico es proyecto que se concibe en 2011 y entra en vigor en junio del 2012 entre cuatro países: Chile, Colombia, Perú y México. El objetivo transitar de una relación eminentemente comercial entre los cuatro países a una integración regional que facilite el libre tránsito de capitales y personas. Hasta el momento, el acuerdo alcanzado elimina aranceles para el 90% de los bienes que, según datos de la OMC, en el 2012 representaron el 35% del PIB y el 50% del comercio exterior en América Latina.

El TPP es considerado el primer acuerdo comercial del siglo XXI. En el 2006 entró en vigor el tratado original denominado Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica entre Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur. En el 2008, Estados Unidos solicita su adhesión al acuerdo y abre la ronda de negociaciones para que con base en los parámetros anteriormente establecidos, se negociara un nuevo tratado que hoy conocemos como TPP, el cual contempla 27 categorías, entre las que destacan principalmente dos objetivos: por un lado, de forma sustantiva ampliar el contenido en materia de propiedad intelectual y, por otro, de forma adjetiva facilitar el proceso de comercio a través de coherencia y mejora regulatoria.

El borrador incluye —que lo conocemos gracias a Wikileaks— principalmente nuevos estándares de propiedad intelectual a los establecidos en el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), por lo que a esta propuesta se le conoce como un instrumento ADPIC plus, por ir un paso más delante de la normatividad y buscar aumentar los niveles propuestos en establecido en la Ronda de Uruguay y, en menor medida, por la Ronda Doha en la OMC. El apartado de propiedad intelectual se enfoca en dos sectores particularmente: salud pública y tecnologías de información. Por estos puntos en particular, nos damos cuenta que en cuanto a su contenido, empuja los límites comerciales con todas sus ventajas y retos, particularmente para los países en vías de desarrollo como es nuestro caso.

En cuanto al valor estratégico de estos dos acuerdos, podemos destacar los siguientes puntos. Primero, tiene un valor importante por la apertura de nuestras exportaciones a nuevos mercados que nos permitan reducir la dependencia que tenemos con Estados Unidos como el principal consumidor mexicano. Lo mismo es con países sudamericanos o con asiáticos miembros de la negociación que son importantes aliados comerciales.

Segundo, la operación de bloques comerciales. La Alianza del Pacífico permite diversificar y estableció un bloque adicional al TLCAN que permite a los cuatro Estados tener una integración económica mucho más profunda y operar como plataforma para otros acuerdos comerciales que buscarán un estándar similar o más superficial.

alianza pacifico copy

Tercero, replantear la relación de Norteamérica. México y Estados Unidos son aliados naturales en materia comercial. Veintiún años después de que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), tenemos una integración muy interesante si se busca premiar la visión regional, sobre la visión individual. Esto puede traer diversos beneficios. Por ejemplo, China será la primera potencia económica del mundo dentro de unos años, sin embargo, como América del Norte, pudiera continuar como la principal potencia económica. ¿Qué es necesario para lograr esta visión regional en materia económica? Entre otras cosas, utilizar el TLCAN como el acuerdo marco que nos permita negociar como bloque, particularmente el TPP y la negociación de los acuerdos comerciales con la Unión Europea. A pesar que México ha apostado por diversificar, el replanteamiento como Norteamérica debe ser, sin lugar a dudas, una prioridad frente a otros bloques comerciales.

Cuarto, la importancia vis-à-vis China. Tanto la Alianza Pacífico como el TPP son unos instrumentos que permiten establecer una estrategia regional de una ruta comercial con el gigante asiático y sus aliados. Para nuestro país, por un lado, nos permite en lo interno pensar en reducir el déficit comercial existente con China que tan sólo en el 2014 fue de 60,277 millones de dólares, una alza casi del 20 por ciento comparado desde el 2012 y, por otro, nos permite fortalecernos ante la preeminencia económica que tendrá China en los próximos años, por encima de Estados Unidos.

Quinto, una alianza frente a bloques en América del Sur, particularmente frente a Brasil y sus esfuerzos en diversos bloques para dominar la región. Tener acuerdos comerciales con Estados como Chile, Colombia o Perú, nos permiten contener y fortalecer las relaciones con países que tradicionalmente no eran parte del enfoque estratégico de México.

La apuesta comercial en la ruta Asia-Pacífico trae diversas ventajas que le permite a México fortalecer su rol en la comunidad internacional a través de ejercer sus medios de poder de forma más eficaz, particularmente el aprovechamiento de nuestro mercado interno como un medio de poder, nuestras alianzas con bloques tanto en el Norte como en el Sur y nuestra privilegiada posición geográfica para, a su vez, pensar en relación con el Atlántico mucho más provechosa que los esfuerzos aislados que actualmente tenemos.

 

@salinasja