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ALDEA GLOBAL | Las disputas en el Mar del Sur de China

ALDEA GLOBAL | Las disputas en el Mar del Sur de China

May 16, 2015

La soberanía sobre las extensiones de islas e islotes en el Mar del Sur de China (MSC) es disputado por cinco Estados. Esta región es de suma y vital importancia en cuanto a los recursos energéticos con los que cuenta y como ruta comercial que, a nivel global, observa el tránsito de más de 5 trillones de dólares anuales.

En él hay dos grupos de islas e islotes. El primero es denominado Islas Paracel que ocupan aproximadamente 7.75 kilómetros cuadrados de extensión, las cuales son disputadas por China y Vietnam. El segundo corresponde a las Islas Spratly que son un conjunto de más de 100 islotes que tienen una extensión poco menor de 5 kilómetros cuadrados, pero rico en pesquerías, petróleo y gas que son disputados por China, Vietnam, Malasia y Filipinas, de las cuales la totalidad de las partes ocupan la mitad de la extensión territorial.

Para entender el problema en el MSC, es necesario explorar dos áreas relevantes. Primero, la disputa territorial entre los cinco Estados. Para resolver quién es el soberano sobre los territorios, es necesario observar los argumentos históricos y jurídicos.

El argumento histórico te permite identificar quién tiene el primer y mejor derecho. La mayor antigüedad. Con esta lógica, China tendría un derecho más antiguo; sin embargo, en el caso Isla de Palmas, se determinó que en caso de un conflicto entre un derecho histórico y la ocupación efectiva del territorio, el último debe prevalecer. Por ello, es necesario observar que estos territorios han sido ocupados por diversos Estados, particularmente desde la primera Guerra Sino-Japonesa a finales del siglo XIX y hasta la conclusión de la Segunda Guerra Mundial, Japón reclamó los derechos exclusivos sobre diversos archipiélagos en el MSC y el Mar del Este de China (MEC) e invade casi todas las islas hasta las Islas Spratly y Hainan, las territorialmente más distantes en la región.

Con el Tratado de Paz celebrado en San Francisco que pone final a la SGM, Japón renunció a los territorios que ocupó, salvo las Islas Ryukuy, de las cuales mantuvo la soberanía residual. En respuesta, China reclamó la soberanía sobre la mayoría del área correspondiente al MSC, incluyendo las Islas Prata, el Banco Macclesfield, las islas Paracel y las islas Spratly que cubren entre ellas un 90% del MSC.

Desde la otra óptica que nos deja en herencia el caso Isla de Palmas, el argumento jurídico sobre la ocupación efectiva tiene una pertinencia mayúscula con la protección de la Zona Económica Exclusiva (ZEE), tutelada en la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS, por sus siglas en inglés) de 1982. Dicho instrumento entró en vigor catorce años después y con amplias reservas de cada uno de los cinco estados que disputan el territorio. El sentido es que a cada uno se le reconozca soberanía de las 200 millas náuticas de ZEE a partir de su línea de base. Obviamente, en este punto, China tendría que ceder gran parte del territorio que afirma ejercer soberanía. De hecho, antes de que entrara en vigor el UNCLOS, en 1992, China promulgó la Ley sobre el Mar Territorial, la cual reclama soberanía sobre todo el MSC basado en su derecho histórico que data hasta la Dinastía Xia entre el siglo XXI y el XVI a.C.

A pesar de esto, en noviembre de 2002, los Estados-miembro de ASEAN y China firman un Código de Conducta que busca reducir las tensiones y crea lineamientos para la resolución de conflictos. En enero del 2013, Filipinas solicitó un panel arbitral con base en UNCLOS sobre las islas Spratly y Scarborough. China rechaza la solicitud y continúa sin su participación.

Para resolver la disputa territorial con los argumentos históricos y jurídicos requeriría que exista un panel arbitral en donde todas las partes se comprometan a cumplir su laudo o que el caso sea llevado a la Corte Internacional de Justicia. Sin embargo, después de fracasos históricos como el ocurrido en Actividades Militares y Paramilitares En y Contra Nicaragua v. Estados Unidos, el máximo tribunal internacional debe de medir su capital político en casos contra potencias que tienen asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSONU).

Segundo, los intereses y la amenaza a la seguridad internacional. Desde abril de este año, diversas imágenes satelitales han mostrado que China desarrolla la construcción de islas artificiales en el sur de las islas Spratly en el arrecife Subu. Esto puede escalar el conflicto y la movilización de activos navales en la región. Sin embargo, esta realidad no es nueva. Los conflictos de mayor intensidad se han dado entre China y Vietnam en diversas y en casi toda la extensión del MSC. La primera de ellas se dio una vez acordada la paz entre los norteamericanos y vietnamitas, momento en el cual los últimos anexaron parte del territorio de las Paracel, ocasionando que China escalara y ocupara una porción del oeste de las Islas Paracel, colocando banderas en diversas islas y tomando control de una penitenciaria del Sur de Vietnam.

Después de la caída de Saigón y la reunificación de Vietnam, la nueva República Socialista de Vietnam mantiene el reclamo de los derechos sobre las islas Spratly y Paracel. En la Guerra Sino-Vietnamita lanzó una ofensiva en respuesta a la invasión y ocupación de Camboya en 1978, la cual dio fin al reinado comunista de Khmer Rouge. China había ayudado a Vietnam contra Francia y Estados Unidos. A pesar que China no logró la retirada de la ocupación vietnamita en Camboya, China se retira después de 30 días de invasión.

La única ocasión en la que China no entró en un conflicto con un Estado distinto de Vietnam fue en enero de 1996, tres barcos de la Marina china sostuvieron una batalla de 90 minutos con la Marina de Filipinas, cerca de la Isla Capones, parte de las Islas Spratly. En respuesta, Estados Unidos realizó operaciones en conjunto con Filipinas en las Islas Palawan.

A pesar que hasta ahora no ha escalado a un conflicto de proporciones mayores es por la disuasión que genera la asistencia norteamericana en la región con Japón y Filipinas, principalmente. Sin embargo, de escalar, podría dar inicio a uno de los tableros militares más complejos y difícilmente el órgano competente que sería el CSONU podría dar certeza y diluir la probable amenaza a la paz y seguridad internacionales.

La disputa territorial del MSC debe analizarse de forma integral, desde un punto de vista jurídico para determinar al soberano del territorio y, por otro, el cálculo y los intereses políticos de los principales actores en la región. Por ello, este caso es una latente amenaza a la paz y seguridad internacionales si no se logra un consenso entre las partes.