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ALDEA GLOBAL | Las probabilidades de Trump

ALDEA GLOBAL | Las probabilidades de Trump

Ago 27, 2016

En las últimas semanas hemos observado que las probabilidades de victoria para Donald Trump son reducidas, pero existen. En política rara vez hay muertos y el neoyorquino ha sorprendido en este proceso electoral.

Acorde a las mediciones realizadas en la tercera semana de agosto, la probabilidad de Hillary Clinton se mantuvo en los ochenta. Incluso, el New York Times le dio el 90% de probabilidad —el porcentaje más alto para la demócrata hasta el momento.

¿En qué se basan estas mediciones y qué requeriría Trump para obtener la victoria el próximo 8 de noviembre?

Algunos argumentan que las campañas políticas son una ciencia disfrazada de arte. En gran medida porque en la actualidad existen diversos métodos y modelos que permiten analizar la demografía y fraccionarla a su máxima expresión. Obama, en su emblemático discurso en la Convención Demócrata de Boston en 2004, señaló que los expertos en política electoral cortan y rebanan los mapas electorales. Es cierto, pero no se puede concebir una campaña seria sin estos componentes.

Cuando se señala el alto porcentaje de victoria en el Colegio Electoral para Hillary Clinton es debido a que en diversos estados hay cambios demográficos que alteran la política electoral. Por ejemplo, en 1980, Ronald Reagan se llevó la elección de calle con el 66% de los votos de blancos. En 2012, Mitt Romney obtuvo el 59% de los votos, pero perdió de forma contundente. ¿Qué cambió? La cantidad de blancos en la participación electoral. La importancia de este segmento demográfico pasó del 88% del total de electores en 1980 a 72% en el 2012. Por ende, como consecuencia lógica, la importancia de minorías creció del 12% en 1980 al 28% en 2012 (particularmente concentrados en entidades volátiles como Florida, Michigan, Ohio, Pensilvania, Virginia, Nevada, entre otras.) Peor aún: entre blancos, el mayor bloque favorable para los Republicanos es el de blancos sin educación universitaria. Acorde a las mediciones de FiveThirtyEight, este segmento se reduce aproximadamente 3 puntos por elección presidencial. (Son principalmente blancos en zonas rurales.) En oposición, incrementa el de blancos con educación universitaria que son más «abiertos» a las alternativas electorales. Con la derrota de Romney fue evidente, los Republicanos habían agotado su coalición y necesitaban ampliarla si querían recuperar la Casa Blanca.

Como consecuencia de lo anterior, Trump ha hecho dos movimientos en los últimos días que presumiblemente son parte de una estrategia para pivotear a la elección general. Por un lado, pidió disculpas a todos aquellos que pudieron sentirse ofendidos por su narrativa. Lo paradójico de la situación es que en menos de 12 horas de su disculpa, ya estaba ofendiendo en Twitter. Por otro lado, busca matizar su posicionamiento con el tema migratorio. Esto trae dos complicaciones sencillas: el daño con el electorado general ya está hecho y su base puede desconcertarse con los cambios en el tema migratorio.

No es imposible que Trump obtenga la victoria, pero el daño que ha generado su narrativa durante las primarias le dificulta ampliar la coalición republicana. Hoy requiere incrementar su afinidad con minorías en estados clave, o bien, que estas no salgan a votar como lo han hecho en las últimas elecciones. Se antoja difícil, pero no se puede descartar dicha posibilidad.

jasalinasm@gmail.com
@salinasja