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ALDEA GLOBAL | Los dos candidatos tienen altos negativos

ALDEA GLOBAL | Los dos candidatos tienen altos negativos

Jun 4, 2016

La elección de Estados Unidos es atípica por los altos negativos que tienen los dos principales candidatos en la contienda presidencial. Por ende, todo indica que noviembre será un proceso que administra los números rojos en los saldos electorales, pero se desconoce cómo se buscará su reducción y los temas que buscarán posicionar en cada cuarto de guerra.

La situación es grave para ambos candidatos. Para el señor Trump, presunto candidato republicano, la contienda es particularmente compleja: según el promedio de las encuestas de mayo, su saldo negativo oscila por los –22. Por ejemplo, acorde a The Economist, su saldo fue de –25 (36, favorables; 61, negativos). Algunos más afines al GOP como Fox News lo colocan con un saldo de –17 (41, favorables; 56, negativos). Como he señalado durante los últimos meses, el neoyorquino enfrenta una campaña cuesta arriba con prácticamente cada segmento demográfico, salvo blancos, particularmente los que tienen menor escolaridad.

En el lado demócrata, la probable candidata Hillary Clinton (aún no es «presunta», porque no alcanza el número mágico de delegados, aunque sea ya matemáticamente un hecho que será la contendiente) enfrenta una situación similar con los negativos: en promedio tiene un saldo negativo de –18 (38, favorables; 56, negativos). En algunas encuestas como The Economist, le dan un saldo negativo de –11 (43, favorables; 54, negativos). Otras, como Fox News le dan un saldo negativo de –24 (37, favorables; 61, negativos).

Vale la pena tomar las mediciones con un grano de sal: ¿quién pregunta?, ¿a quién le pregunta?, ¿qué pregunta? Estas mediciones son retratos de un momento que son afectados por muchas variables. Imaginen que quieren tomar una fotografía con el sol de frente y otra con el sol a espaldas —podemos esperar que tendremos un resultado distinto en cada perspectiva. Ambos retratos, posiciones distintas.

De hecho, para «encender los motores» de la polémica, diversas encuestas nacionales colocaron a Hillary únicamente a 4 puntos de ventaja sobre Trump. Muchos entraron en pánico y con justa razón. Sin embargo, tomemos en consideración lo siguiente. Primero, las elecciones presidenciales de Estados Unidos son con un método indirecto, electos por un colegio electoral y, por ende, las mediciones nacionales son meramente indicativas. Por ejemplo, en el 2012, Obama tuvo una ventaja de un dígito en las encuestas nacionales. Algunas, incluso, posicionaron al presidente Obama y a Romney dentro del margen de error. ¿Qué sucedió el 7 de noviembre del 2012? Obama arrasó con una matemática que resultaba de ganar las entidades que brindaban una mayor cantidad de votantes para el colegio electoral. Es decir, no vale lo mismo ganar en California que en Nebraska. Segundo, Hillary Clinton va arriba en la mayoría de los segmentos demográficos, por mencionar algunos: mujeres, afroamericanos, hispanos y asiáticos. Por último, Bernie Sanders aún permanece en la contienda y se puede esperar que un número considerable de electores se unan a Hillary Clinton una vez que concluya la última ronda de elecciones el próximo 7 de junio en California.

Son muchas las mesas en las que frecuentemente discutimos si Trump va a ganar, «¡vean las encuestas!», me dicen. Sí, puede ganar, compró boleto para el evento. Sin embargo, recordemos lo que dijo Lindsey Graham en la contienda interna, «Trump es el único candidato que puede crecer en negativos». Por más que el Senador de Carolina del Sur hubiera sido contendiente, no reduce mérito a su apreciación cuando todavía el Partido Republicano no se rendía ante Trump

Tenemos la última semana de Donald como muestra de su fragilidad. ¡Vaya semana! Después del Memorial Day (día en que agradecen a los soldados caídos en el servicio), Trump dio una rueda de prensa para decir todo lo que ha hecho por los veteranos, particularmente festejarse por un evento recaudatorio que organizó hace unos meses. En las preguntas le dijo «sucio» a un reportero y reafirmó que su presidencia sería dura con la prensa. Como contexto, el evento del que habló tomó a lugar en el mismo día que Fox News organizó un debate y Trump no acudió después de lo mal que Megan Kelly lo trató en un debate anterior. (Ni mencionar lo que él le dijo al día siguiente en una entrevista telefónica: le hizo las preguntas y le salía sangre de los ojos y de su «lo que sea»). Luego se preguntan por qué va abajo 26 puntos con las mujeres. En la misma semana avanzó el caso de fraude contra Trump University. Según Donald, el caso es ridículo y atacó al juez por su herencia mexicana. De hecho, el juez nació en Indiana, pero eso no le importa al presunto candidato. Esto refrescó su narrativa racista y, sobre todo, llamó la atención sobre los jueces que él nombraría como presidente.

Con lo anterior, ¿cómo cuadrar la elección? Esto me recuerda a dos escenas de West Wing. La primera en la que un asesor (Toby Ziegler) le dice al presidente Bartlett: «hagamos esta elección sobre ser inteligente y no, tener experiencia y no». La segunda cuando el coordinador de campaña de Matt Santos, Josh Lyman, dice que el ciclo de noticias debe permanecer en sus «terrenos». Por un decir: seguridad, van republicanos; economía, van demócratas. Con estas perspectivas, Hillary Clinton lleva una ventaja considerable. Si observamos la experiencia, la candidata demócrata es una estadista. En su discurso (que analizaremos posteriormente en estas páginas) se hizo una sencilla reflexión: ¿quién tiene lo necesario para tomar las mejores decisiones en el situation room?

Por el otro lado, Trump tiene un reto importante. ¿Qué brinda en la contienda? Fuera de los insultos, su perfil promociona su éxito financiero y el arte de hacer buenos tratos. Sin embargo, en las últimas semanas se ha especulado que su fortuna es falsa y por ello se le requiere su declaración de impuestos. Nadie sabe qué contiene, pero podría arrebatarle un nicho vender una mayor riqueza para todos.

El problema para la campaña de Donald es que Hillary Clinton se posiciona como republicana en diversos aspectos de la política exterior, siendo demócrata. Si la elección gira alrededor de la seguridad, la política exterior podría enfrentar los ciclos de forma adecuada. De hecho, diversos académicos neoconservadores señalaron que lo peor es no poder señalar que Clinton se equivoca.

¿Qué harán ambas campañas para reducir sus negativos? Aún está por verse, pero la contienda tendrá que persuadir a los electores para salir a votar en un contexto que la apatía podría dominar el tablero político.

jasalinasm@gmail.com

@salinasja