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ALDEA GLOBAL | Los riesgos de la geopolítica en el 2016 (Parte 2)

ALDEA GLOBAL | Los riesgos de la geopolítica en el 2016 (Parte 2)

Ene 16, 2016

La semana pasada comenzamos con el análisis del documento Top Risks 2016, realizado por la firma de consultoría internacional Eurasia Group. Como recuento, las cuatro primeras situaciones de riesgo fueron: (1) la alianza transatlántico; (2) un Europa cerrado; (3) la huella de China y; (4) el Estado Islámico.

Quinto, la caída de Arabia Saudita. En la actualidad, el reino enfrenta retos domésticos y regionales que debe resolver para evitar un mayor aislamiento. Dentro de sus problemas a nivel doméstico, debemos destacar dos puntos. Por un lado, hay una creciente confrontación interna sobre la sucesión del Rey Salman bin Abdelaziz, quien llegó al poder a inicios del 2015 pero tiene problemas de salud. Busca que su hijo, el Ministro de Defensa Mohammed Bin Salman, sea su sucesor. Internamente hay dudas hacia él entre los 15 mil príncipes que deben alinear. Por otro lado, tienen la limitante de los petroprecios en su economía. Su balance financiero los obliga a implementar medidas de austeridad a las que no están acostumbrados, todo por la poca diversificación económica y el impacto de los casi 30 dólares por barril de petróleo, 85 por debajo del precio que se vendía en el verano del 2014.

A nivel regional se encuentran en un escenario muy complejo de aislamiento. Hay numerosas variables que ocasionan el declive del liderazgo saudí, entre los que podemos encontrar: (1) el Estado Islámico y su estrategia de combate; (2) Irán; y (3) las guerras con proxies. La primera es el crecimiento del Estado Islámico que tiene raíces sunitas y se gesta relativamente bajo su supervisión; no implica que lo fomentaron, sino que mostraron poco margen de maniobra con el grupo terrorista más importante del mundo. La siguiente variable es Irán, su «némesis». Particularmente aquí juega un papel importante Estados Unidos con el acuerdo sobre el programa nuclear porque fortalece las finanzas de Irán y permite solidificar su rol como liderazgo regional. Esto, obviamente, genera un debilitamiento en las relaciones de Estados Unidos-Arabia Saudita. Para los Saudís, Estados Unidos ya juega su propio tablero sin importarle las necesidades de sus aliados. A pesar que parcialmente es cierto, se suma a otras variables como la reducción en la dependencia petrolera y al impulso de energías renovables, por ejemplo. Sin embargo, para muestra de la falta de satisfacción sobre este contexto, los saudís ejecutaron a 47 personas el mismo día que se implementaría el acuerdo sobre el programa nuclear iraní. Entre los ejecutados se encontraba Nimr al-Nimr, un prominente religioso chiita que promovía la independencia de una zona de Arabia Saudita que alberga casi dos millones de saudís chiitas. Esta acción generó que hubieran manifestaciones en Bahréin, Pakistán, e incendiarían un consulado y embajada saudí en Irán. A su vez, la reacción saudí fue el rompimiento de relaciones diplomáticas con Irán. Mas se quedaron solos en el esfuerzo; únicamente Bahréin rompió relaciones junto con ellos y los EAU rebajaron la relación diplomática pero la mantuvieron. Notablemente Pakistán y Egipto se quedaron callados, cuando han sido aliados de los Saudís. Saben que el futuro incluye a Irán. Esta situación tiene un impacto en las guerras proxies (Siria y Yemen), en las que difícilmente habrá solución si no tienes a las dos fuentes ideológicas en la mesa.

Sexto, el incremento de organizaciones no gubernamentales enfocadas en tecnología. Su influencia en la geopolítica cada vez es mayor y en ocasiones entra en juego suma cero con los gobiernos. Además, su complejidad radica en que no tienen que rendir cuentas, situación que los hace impredecibles fuera de los cálculos del mercado.

Séptimo, líderes impredecibles. En esta lista se encuentran notablemente cuatro actores que buscan reflectores y tienen un amplio margen de maniobra a nivel doméstico. Entre ellos se encuentran Putin, Erdogan, Bil Salman, y Petro Poroshenko. El primero es el líder que más puntos obtuvo en el 2015. Marcó la pauta en el poker con un juego bastante malo. El siguiente es Erdogan, quien obtuvo una victoria electoral notable en Turquía —arrasó— y se espera proponga una modificación para transitar del sistema parlamentario al presidencial. El caso de Bin Salman se encuentra en una situación distinta, es el probable sucesor en Arabia Saudita, pero tiene que ganarse la legitimidad entre 15 mil miembros de la familia real, esto lo puede obligar a tomar medidas drásticas que lo fortalezcan a nivel doméstico. El último es Poroshenko, presidente de Ucrania, que si bien juega en una liga inferior, puede desatar una crisis en el tablero ruso, ocasionando una mayor escala en el conflicto. En los cuatro escenarios, el riesgo radica en su necesidad de llamar la atención y la limitada oposición doméstica.

Octavo, la crisis brasileña. Una de las economías emergentes más importantes atraviesa una grave crisis de gobernabilidad. La presidente, Dilma Rousseff, enfrenta un proceso de juicio político en el que seguramente saldrá adelante, pero sacrificará mucho de su capital político. Esto deja fuera la posibilidad de las reformas que requiere su país. En cualquiera de los escenarios que pronostica Eurasia Group, se encuentra una crisis económica más profunda hacia el proceso del 2018.

Noveno, las elecciones en el 2016. Las elecciones son válvulas de presión y estarán ausentes en un año con un menor crecimiento económico y, en el mejor de los escenarios, el status quo en las condiciones de bienestar. Esto puede generar un golpe importante a la gobernabilidad y estabilidad por el descontento. En este caso, únicamente hay dos elecciones presidenciales de economías emergentes y destacan la de Brasil. Aunque en otra categoría, también debemos observar la elección de Taiwán.

Décimo, los cambios domésticos de Turquía. Con el capital político del presidente Erdogan, seguramente vendrán cambios drásticos en la forma de gobierno. Actualmente Turquía no está en el folleto de países con una democracia vibrante y, con estos cambios, se aleja la posibilidad que sea incluido para este año. Esto difícilmente afectará en el corto plazo su estabilidad, pero a menor necesidad de rendición de cuentas, se vuelve un pivote impredecible que compite por el liderazgo regional.

Si bien, empero, el reporte no es una bola mágica, sí nos sugiere los diez riesgos que pueden afectar la geopolítica en este 2016 y seguramente estaremos hablando de ellos a lo largo del año.

jasalinasm@gmail.com
@salinasja