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ALDEA GLOBAL: Norteamérica del Siglo XXI

ALDEA GLOBAL: Norteamérica del Siglo XXI

Oct 25, 2014

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«Nuestro comercio bilateral con Estados Unidos es de 1.4 mil millones de dólares diarios. Sin embargo, a pesar de ser un instrumento revolucionario, no limita la existencia de nuevas áreas de oportunidad».

El Council on Foreign Relations (CFR) publicó su reporte North America: Time for a New Focus (Reporte) en el que nos invita a pensar en una nueva relación entre los tres Estados que integran la región y aprovechar las ventajas que nuestras poblaciones, geografía y recursos nos brindan. El reporte nos menciona diversas áreas, pero me enfoco en opinar sobre las siguientes: Desarrollo económico, Aprovechamiento energético, Migración y la frontera del siglo XXI y, por último, Un nuevo modelo de seguridad y Estado de Derecho.

Primero, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), celebrado entre Canadá, Estados Unidos y México. debe servir como plataforma para las relaciones comerciales del siglo XXI. El instrumento originalmente fue diseñado para integrar el comercio, las inversiones y, el tránsito de personas de negocios y profesionistas en la región.

Los resultados para México son visibles, nuestro comercio bilateral con Estados Unidos es de 1.4 mil millones de dólares diarios. Sin embargo, a pesar de ser un instrumento revolucionario, no limita la existencia de nuevas áreas de oportunidad. Por un lado, consolidar un esquema comercial regional más profundo entre los tres integrantes. Es decir, evitar que comiencen a negociar una mayor reducción de barreras con otros países antes que pensar en sus aliados más próximos.

Por ejemplo, Estados Unidos ya celebró acuerdo con Corea del Sur que incluye aspectos como comercio digital, propiedad intelectual, nuevas modalidades de excepciones, seguridad, mientras que el TLCAN es operante para una realidad de inicio de los 90. (No hay una sola mención de comercio digital,) Por ello, es menester apostar por un acuerdo plus, una versión 2.0, por decirlo de alguna forma, que, sin renegociar el TLAN, permita utilizarlo como acuerdo marco en áreas esenciales para aprovechar la integración económica. Por otro lado, el TLCAN sea la base que permita negociar los acuerdos comerciales con una visión norteamericana. Hay dos relaciones que tienen particular relevancia para la región y deben ser aprovechadas: La ruta Pacífico y la relación con la Unión Europea. En ambos casos, los tres Estados (Canadá, Estados Unidos y México) se encuentran negociando de forma individual, desperdiciando la oportunidad de tener una visión estratégica más amplia que, con base en el poder norteamericano, compita con otras regiones.

Segundo, Norteamérica es una región autosuficiente en materia energética. Es necesario plantear distintas aristas en cuanto a la materia energética. Primeramente, a nivel jurídico la reforma energética en México permite proyectar una dinámica mucho más integrada en la región; sin embargo, aún permanecen limitaciones para la comercialización energética que no se circunscriben a nuestro país e involucran un cambio profundo en Estados Unidos en la comercialización e inversión conjunta en reservas comunes. Un segundo aspecto está orientado a una política integral para la exploración de aguas profundas en el Golfo de México y otras zonas comunes entre dos o más Estados. Un tercer aspecto gira en torno a una política de protección ambiental en el Golfo y otras zonas como el Ártico. Por último el más importante para la nueva realidad energética en la región es la construcción de infraestructura. La inversión en exploración y producción fue superior a los 250 mil millones de dólares en el 2012 y se especula que ese número pueda crecer a medio trillón de dólares para el 2016. Sin embargo, es necesario conectar nuestra infraestructura desde el proyecto del Keystone Pipeline hasta el sur de México.

Tercero, la reforma migratoria y la frontera del siglo XXI. El TLCAN estableció un nuevo esquema migratorio que permitió un mayor tránsito de personas entre los integrantes; sin embargo, no es suficiente para impulsar una realidad que opere a una población integrada con cerca de 500 millones de habitantes. Cada uno de los Estados ha adoptado su legislación y es una de las áreas que requiere de mayor cooperación. La reforma migratoria es uno de los temas en juego en las próximas elecciones intermedias en Estados Unidos; en México, adoptamos una política de mayor apertura en 2011 con la creación de la Ley de Migración pero aún es perfectible y; en Canadá, es un tema pendiente, particularmente la relación México-Canadá. Este es uno de los temas más complejos en una agenda trilateral, pero con tres visiones en ocasiones disímbolas que impiden utilizar de forma eficiente los 12 mil kilómetros de fronteras entre los tres países.

Cuarto, Seguridad y Estado de Derecho. Según el reporte, la Iniciativa Mérida (IM) debe ser utilizada como plataforma. Me parece lógico utilizar las herramientas vigentes. Mas sería oportuno cuestionar ciertas premisas integradas como la estrategia en la lucha contra el crimen organizado y control al consumo de drogas, ajustándolas a una visión regional del problema (de ser posible hasta Sudamérica, como planteó Felipe Calderón y Juan Manuel Santos en 2012). También implica una mayor voluntad de Estados Unidos de cambiar el paradigma de seguridad fronteriza y apostar por una mayor asistencia a México. Por ejemplo, la actual administración en EU gastó 18 mil mdd en seguridad fronteriza (aumentará en los próximos cinco años por 4 mil 500 mdd adicionales), mientras la inversión a la Iniciativa Mérida es de 1 mil 900 mdd en los años fiscales 2008-2012 (Clare Ribando Seelke and Kristin M. Finklea 2013, 36). Por otro lado, el Estado de Derecho es uno de los temas pendientes en México y es la precondición del desarrollo comercial al brindar certeza jurídica a nuestros socios comerciales. Aquí es necesario que completemos la implementación del nuevo modelo de seguridad y justicia, además de dar un impulso a la esfera subnacional para que mejore el desempeño de las funciones judiciales.

Es necesario aprovechar nuestra población, geografía y recursos para consolidar la región como una potencia a nivel internacional. (Aprovechando la contracción de Estados Unidos). Como señaló Arturo Sarukhan, tenemos una frontera del siglo XIX, un instrumento jurídico del siglo XX con el TLCAN y flujos comerciales del siglo XXI (El Universal, Norteamérica 3.0, 22 de octubre de 2014). Es necesario aprovechar la posición geográfica, los aliados y los recursos naturales comunes para relanzar un proyecto que ejerza una posición privilegiada en el escenario internacional. Los retos para obtener esto son mayúsculos, pero parte de hacer prioridad la visión norteamericana en cada una de las esferas domésticas por encima de estrategias individuales. De los tres, uno.


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