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ALDEA GLOBAL | ¿Qué pasó?

ALDEA GLOBAL | ¿Qué pasó?

Nov 12, 2016

La pregunta más frecuente en los días posteriores a la jornada electoral de Estados Unidos es, «¿qué pasó?», cuando muchos asumíamos la victoria de Clinton, el tren de Trump nos pasó por encima.

Los resultados de la elección son los siguientes. A pesar que aún faltan confirmarse los resultados de dos estados (Michigan y New Hampshire), Donald Trump será el presidente número 45 de Estados Unidos al haber obtenido una amplia ventaja en el Colegio Electoral, pero perdió el voto popular. Recuerden: son jugadores, no creadores del juego. Clinton fue la preferida por la mayoría de los estadounidenses, pero el método indirecto le dio el triunfo al neoyorquino. El Senado seguirá siendo controlado por los republicanos, a pesar que perdieron dos asientos. La Cámara de Representantes tendrá también mayoría republicana, independientemente de que su mayoría se redujo.

Para el análisis de una elección se observa, sobre todo, tres cosas: (1) los históricos de las elecciones, (2) los cambios demográficos, y (3) las encuestas en sus diversas dimensiones. Dicho de otra forma, ¿quiénes votan?, ¿cómo han votado?, ¿qué les preocupa? Los tres elementos indicaban que Hillary Clinton ganaría con una ventaja amplia en el colegio electoral y con tres puntos de diferencia en el voto popular. Nos equivocamos.

En un análisis preliminar de la jornada, creo necesario observar los siguientes elementos. Primero, las encuestas. Dicen los estrategas estadounidenses que quienes viven de la bola de cristal, comen mucho vidrio. No se ha observado una encuesta que hubiera reflejado el resultado de la jornada. Incluso, los prestigiados modelos de FiveThirtyEight, Upshot o RealClearPolitics fallaron en sus predicciones.

Las encuestas reflejaban muchas contradicciones. Por ejemplo, la aprobación de Obama es alta para un presidente en esta etapa del calendario electoral. Sin embargo, al votar, siete de cada diez electores manifestaron que el país iba por el rumbo equivocado. Al valorar otros aspectos como la economía que tuvo decenas de meses sumando empleos, la inflación, cobertura de salud, entre otros elementos, hizo pensar que la elección no era necesariamente de cambio. Irónicamente aprueban el progreso bajo el mandato de Obama, pero votaron por desmantelarlo.

Segundo, la matemática y la demografía. La realidad es, reitero, que el electorado no hizo propia la idea de Hillary Clinton como presidente. Clinton obtuvo casi siete millones de votos menos que Obama; Trump, a su vez, tuvo casi dos millones de votos menos que Romney. Esto se vio reflejado en segmentos demográficos clave para los demócratas. Por ejemplo, Clinton obtuvo seis puntos menos que Obama con hispanos y afroamericanos; siete puntos con asiáticos; y 20 puntos menos con personas con ingresos menores a 30 mil dólares. Desde el punto de vista geográfico, perdió el voto rural de forma dramática. Por último, el factor más grave: los demócratas no votaron por ella.

Tercero, la organización y mensaje. Uno de los principales argumentos a favor de Hillary Clinton era su organización en la campaña. Sin embargo, no se tradujo en una ventaja matemática. De forma preliminar, se observa que pudo haberle dado un punto porcentual en la contienda. Por otro lado, la campaña de Clinton cometió errores con su mensaje de campaña al olvidar segmentos demográficos. La prueba de la efectividad de Trump: en Ohio, Pensilvania, Michigan o Wisconsin se impuso su mensaje, por encima de la percepción negativa de su persona.

Seguiremos analizando el resultado electoral y lo que viene para México. Sin embargo, por lo pronto, nunca pensé decir lo siguiente: Presidente electo Trump.

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@salinasja