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ALDEA GLOBAL | Recordar el MH17

ALDEA GLOBAL | Recordar el MH17

Ago 1, 2015

El las últimas semanas se cumplió el primer aniversario de la caída del MH17, avión perteneciente a Malaysia _Airlines en el que fallecieron decenas de personas en una zona de conflicto. Es motivo de reflexión porque aún nos quedan más dudas que respuestas para esclarecer lo sucedido y atribuir las responsabilidades, pero, sobre todo, para acciones que limiten estas prácticas en el porvenir.

Desde la óptica global, el número de accidentes de la aeronáutica civil fue el más bajo registrado desde 1927 con 120 accidentes (pero lo consideramos en porcentaje, es mucho mayor el número de vuelos diarios el día de hoy, que hace 88 años), según el Buró de Archivo de Accidentes Aeronáuticos (BAAA). A lo largo del 2014 se tuvieron poco menos de mil 300 muertes derivadas de accidentes aéreos, de los cuales casi el 25 por ciento corresponden al vuelo de MH17.

El MH17 fue derribado al este de Ucrania en el pasado mes de julio del 2014, proveniente de Ámsterdam y con destino a Kuala Lumpur. En este avión viajaban 298 personas de 18 nacionalidades, pero principalmente de Países Bajos. A pesar de que tanto el MH370 —avión perdido en el Océano Índico—, como el MH17 pertenecían a la misma aerolínea, en el caso del último se da en un contexto de conflicto, pero sin ser parte de las hostilidades. Pocos ejemplos existen con estas características, pero podemos recordar los ejemplos del Pan Am 103 que viajaba de Frankfurt a Detroit (mejor conocido como el caso Lockerbie) en 1988 y los ataques al WTC con aviones el 11 de septiembre del 2001. Para la población de Países Bajos, la caída del MH17 sería equivalente al ataque de las Torres Gemelas (196 personas para una población de 15 millones).

Para esclarecer la situación, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSONU) adoptó la resolución 2166 en la que establece la necesidad de seguir tres etapas para atender la tragedia del MH17: investigación, atribución y sanción. La etapa de investigación continúa en su proceso para determinar quiénes fueron los responsables del ataque en el 17 de julio del 2014. En un primer momento las labores de la investigación fueron bloqueadas por los rebeldes separatistas en el Este de Ucrania, pero ante la necesidad y obligación de recuperar los cuerpos de las víctimas se fue ganando un poco de espacio para la investigación. Una vez que los investigadores tuvieron acceso a la zona, se tuvo conocimiento que el avión cae a causa de misiles SA–11, mejor conocidos como BUK, provenientes de Rusia. No son las únicas armas que han sido compartidas por los rusos a la causa de los rebeldes, permitiendo identificar el objetivo de desestabilizar a Ucrania a través de la pérdida de su integridad territorial.

La etapa de atribución es mucho más compleja. En circunstancias normales, a primera vista, el territorio en el cual se ejecutó sería el primer actor que requeriría deslindarse de cualquier responsabilidad. Sin embargo, en el caso de Ucrania es lo más complejo: la zona donde cayó el avión es Donetsk, en el este de Ucrania que tiene una importante presencia de activista pro-rusos que buscan la anexión de esa parte del país a Rusia, utilizando una narrativa de libre determinación. Si bien no es posible atribuir por este hecho que sea un acto de agresión de la Federación Rusa, sí es posible atribuir que los rebeldes son proxies de la causa de Moscú.

La tercera etapa que corresponde a la sanción es la más contenciosa. Desde el año pasado se ha insistido que Ucrania podía ejercer su jurisdicción bajo los supuestos establecidos en la Convención de Montreal o por la afectación de sus nacionales para buscar la sanción. Sin embargo, no deja de ser contencioso: asumiendo que un grupo de nacionales rusos fuese responsable, fácilmente se irían al territorio ruso, obligando la extradición. Para ello, es necesario que los países involucrados tengan un acuerdo en esta materia; de lo contrario, pueden establecerlo de forma ad hoc utilizando la Convención de Montreal como recurso. De no hacerlo, seguramente el solicitante puede utilizar un esquema de complementariedad internacional, ejercer jurisdicción y buscar la presión política para extraditar, como fue en el caso Lockerbie. O bien, puede buscarse la responsabilidad a través de una organización internacional que es el supuesto que resulta de la UNSCR 2166. Sin embargo, la semana pasada un grupo de cinco Estados —Holanda, Australia, Ucrania, Malasia y Bélgica— solicitaron al CSONU que se estableciera un tribunal internacional ad hoc para sancionar a los responsables de los hechos. Ante esto y como era de esperarse, China, Angola y Venezuela se abstuvieron y Rusia vetó. Los argumentos para vetar fueron dos: (1) el tribunal podía estar integrado por nacionales de países que impulsen la propaganda de occidente y (2) aún continúan las investigaciones para sancionar a los responsables.

La realidad es que ante el involucramiento de Rusia en el este de Ucrania, difícilmente permitirían que un tribunal internacional ad hoc tuviera jurisdicción sobre ellos. Sin embargo, en esta discusión hubo un punto ausente, ¿por qué no buscaron referir el caso a la Corte Penal Internacional (CPI)? Con fundamento en el propio artículo 5(1)(d) del Estatuto de Roma, podría discutirse el hecho como un acto de agresión, competencia de la CPI. Sin embargo, es importante aclarar que la máxima instancia criminal de la comunidad internacional no puede admitir el caso si no es referido por el CSONU, ya que Rusia no es Estado miembro del Estatuto de Roma, pero de suyo es interesante la elección de discutir la creación de un tribunal ad hoc, en lugar de la CPI, situación que permite presumir el manejo de capitales políticos de los propios tribunales.

A pesar que el número de accidentes de la aeronáutica civil es muy bajo, casos como el MH17 preocupan y obligan a un análisis más particular por las implicaciones políticas. Si bien queda poco espacio de duda sobre la responsabilidad de proxies rusos, es importante tomar en cuenta que la cooperación entre los miembros permanentes del CSONU impide el castigar políticamente en este momento a Rusia, ya que puede debilitar la posición en otras esquinas del tablero, como el acuerdo con Irán, la asistencia en Siria o en el mismísimo Ucrania. Sin embargo, más allá de la complejidad del tablero internacional, debe dejarse en claro que los civiles no deben ser parte de ningún conflicto y, mucho menos utilizar la aeronáutica civil con fines tácticos en un contexto de conflicto.

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@salinasja