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ALDEA GLOBAL | Referéndum en la Gran Bretaña

ALDEA GLOBAL | Referéndum en la Gran Bretaña

Jun 25, 2016

«El mejor argumento en contra de la democracia es una conversación de cinco minutos con elvotante promedio».
Winston Churchill

Los británicos abrieron la caja de Pandora del sistema internacional. Pocos acontecimientos posteriores a la Segunda Guerra Mundial habían ocasionado un riesgo equiparable a la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea.

Como antecedente, el referéndum entró a debate en 2011, un año después de que Cameron tomara control de 10 Downing Street. Sin embargo, no fue hasta el 2013 cuando la idea toma forma y el Primer Ministro decidiera callar las voces dentro y fuera de su partido sobre la salida de la Unión Europea. El error es que su cálculo reflejaba la realidad del 2013 y no la del 2016.

Los tres argumentos más fuertes de la salida fueron la migración (un fenómeno no presente en 2013 que se recrudece el año pasado), el «alto costo» de la membresía con la Unión Europea y las regulaciones con estándares impuestos por personas poco representativas. Para los de la campaña ganadora, los 350 supuestos millones de libras que cuesta la membresía a la semana es un costo innecesario que paga a una burocracia ineficiente y le permite a los refugiados el acceso a su territorio. (La cifra ya ha sido altamente cuestionable y se estima en 190 millones de libras en términos reales).

El umbral de electores fue de 46.5 millones, entre los cuales participaron el 71.8%. Una alta votación en la que el 52% de los votantes decidieron salirse de la Unión Europea. Los jóvenes fueron el segmento que más apoyaron la permanencia dentro de la Unión, pero particularmente los mayores a 60 años fueron determinantes para abandonar el proyecto europeo.

En términos reales, el resultado no es vinculante y, por ello, el Primer Ministro señaló que estaría pocos meses más para organizar el aviso de salida y dejar el paso a un nuevo líder conservador. Conforme al artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, el retiro se notifica al Consejo Europeo y se abre formalmente un periodo de dos años en los que habrán de negociar los términos de su separación.

Aún no es posible prever la totalidad de las ramificaciones que ocasione la salida, pero de forma evidente podemos señalar algunos puntos sobre los dos actores directamente involucrados.

El primero de ellos es a la Unión Europea. La organización regional se quedará con 27 miembros y una población aproximada de 450 millones de personas. Sin embargo, con la salida de Reino Unido pierde a su segundo país en importancia por el tamaño económico y militar. El riesgo más alto está en una mayor pérdida de cohesión entre los Estados miembros. Hoy todo recae de forma más evidente sobre Alemania y, en menor medida, Francia. De hecho, minutos después que se dio a conocer el resultado, se impulsó el Frexit. Seguramente otros más tomarán fuerza.

El segundo actor es Reino Unido. Para los británicos las pérdidas se aquilatan en liderazgo, en la pérdida de acceso al mercado único —mercados y movilidad de personas— y la compleja realidad de seguridad. En los últimos días se ha mencionado que Reino Unido puede seguir los pasos de Noruega y Suiza al adoptar mecanismos bilaterales con la Unión. Quizá el consuelo de esa posibilidad los haga asumir su nueva realidad: dejar su espacio en la mesa de los países de mayor influencia.

Una consecuencia adicional radica en la fragmentación interna. De las cuatro naciones que integran hoy Reino Unido, Escocia e Irlanda votaron por permanecer en la Unión Europea. Esto seguramente desencadenará una serie de solicitudes de referéndum para los próximos años.

En términos reales, las ramificaciones del *brexit son inciertas, pero lo que sí sabemos es que se abrió una caja de Pandora que representa uno de los riesgos más altos para el planteamiento de la comunidad internacional como hoy la conocemos.

jasalinasm@gmail.com
@salinasja