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ALDEA GLOBAL | Refugiados, ¿un problema europeo?

ALDEA GLOBAL | Refugiados, ¿un problema europeo?

Sep 5, 2015

La crisis de refugiados no es un problema del continente europeo, es de la comunidad internacional; el reto no es de los europeos, es para la humanidad misma. Independientemente del origen y destino de las personas, la magnitud de la responsabilidad no permite aislar esfuerzos, sino que demanda la más alta cooperación.

En los últimos días las noticias sobre la crisis de refugiados han sido devastadoras: los 71 refugiados que encontraron muertos dentro de un vehículo en Austria; los 150 ahogados en la costa de Libia; y, Aylan, el niño de tres años proveniente de Kobane, Siria, que fue encontrado sin vida en la costa de Turquía junto con su familia y otras más en búsqueda de un mejor presente.

Es problema es complejo y demanda algunas precisiones. La primera es relativa al status de refugiados y migrantes. Los refugiados tienen esa categoría porque están huyendo de un contexto conflicto armado o persecución en su lugar de origen y su Estado no los protege. (Ver el artículo 1, inciso A, fracción 2), de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951.) En cambio, un migrante puede estar huyendo de su lugar de origen por causas económicas o políticas; sin embargo, la diferencia fundamental es que el Estado o un conflicto armado no son la causa. Es decir, puede ser reintegrado a su comunidad; un refugiado, en cambio, no tiene un Estado que lo proteja.

La segunda es sobre la dimensión del problema de refugiados a nivel global. En 2014 había un refugiado por cada 122 personas; es decir, aproximadamente 60 millones de refugiados. El aumento en ese año fue de prácticamente 14 millones, comparado con la cifra en 2013. Si fuera un Estado, ocuparían el lugar 24 por demografía. Según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), únicamente 126 mil personas pudieron ser reintegradas a sus comunidades. ¿Qué quiere decir eso? Que los conflictos que originaron esos movimientos de personas no han sido resueltos.

La tercera es sobre el conflicto en Siria como la principal causa del incremento de refugiados en el último año. Casi la mitad de su población ha sido desplazada, cerca de 12 millones de personas, de las cuales ocho millones han sido internamente desplazadas y cuatro millones se encuentran ya fuera del territorio sirio. Tan sÓlo Turquía, Jordán y Líbano tienen cerca del 90% de los refugiados; sin embargo, las condiciones han rebasado a estos tres Estados vecinos de Siria y se ven obligados a buscar alternativas en Europa.

A pesar que el caso sirio es el más evidente, no podemos perder de vista que la crisis de refugiados está presente a lo largo y ancho del orbe: de Libia a Somalia; de Myanmar a Malasia; de Centroamérica a Estados Unidos; Ucrania misma con 1.1 millones de desplazados. ¿Por qué es importante considerar esto? Porque los problemas que ocurren a casi 12 mil kilómetros parecen distantes hasta que llegan fragmentos del mismo a las fronteras. He ahí la experiencia europea.

Ante la crisis, el Primer Ministro de Hungría, Viktor Orban, en una la-men-ta-ble declaración afirmó que «es un problema alemán. Nadie se quiere quedar en Hungría». En menos de cuatro meses —grexit—, se demanda una nueva muestra del liderazgo alemán y la unión de la comunidad europea. El próximo 14 de septiembre se reunirán para discutir las alternativas ante la creciente gravedad del contexto. Para esto, diversas Organizaciones No Gubernamentales (ONG) han propuesto medidas y el mismo gobierno alemán ya sometió a consideración un decálogo para atender la crisis. Quiero comentar algunos puntos coincidentes en las propuestas. Primero, proveer alternativas legales para los refugiados. La ingeniería jurídica en materia DE refugiados impide el tránsito; fomentando, sobre todo, la existencia del tráfico de personas para lograr el acceso al territorio europeo.

Segundo, es necesaria la coherencia regulatoria en materia de asilo político en cada uno de los Estados. Asimismo, es necesaria una revisión a la Regla Dublín respecto al reconocimiento del status. Actualmente, el status se solicita exclusivamente en el primer país que se tiene contacto; por ello, podemos observar un incremento particular en Italia, Grecia y Hungría.

Tercero, un replanteamiento a costo y distribución de refugiados dentro del continente europeo. Actualmente debe haber un aproximado de 120 mil refugiados en los tres países con primer contacto —Italia, Grecia y Hungría— que conforme al acuerdo adoptado en mayo de este año, deberían de redistribuir 40 mil refugiados a otros países en los próximos dos años. El calendario y la meta no han sido cumplidos. El premier húngaro dice que es un problema alemán porque desde el 2011 han recibido aproximadamente 700 mil solitudes de refugiados. ¿Por qué requieren un replanteamiento? Veamos algunas cifras de solicitudes de refugiados: Alemania tiene 676 solicitantes por cada 100 mil habitantes; Suecia tiene 2,359 por cada 100 mil habitantes; Reino Unido tiene 194 por cada 100 mil habitantes; Holanda 379 por cada 100 mil habitantes; España 45 por cada 100 mil habitantes. La necesidad es evidente.

Cuarto, una mejor estrategia de asistencia y captura en el Mediterráneo. La cantidad de botes inseguros que trasladan personas es abrumadora, por lo que se requiere una mayor cantidad de recursos para asegurar a las personas que transitan. Este punto es complejo, algunas propuestas de grupos de ultraderecha en Italia, Grecia y Alemania promueven el uso de la fuerza contra los traficantes; contra los que seguro será difícil distinguir entre traficantes y refugiados.

A estos puntos, le agrego uno más. Quinto, asistir a los Estados vecinos con financiamiento. Por ejemplo, la capacidad de un Estado como Líbano para mejorar la calidad de vida de los sirios —uno de cada tres personas en ese país es un refugiado sirio. Otro ejemplo es la falta de financiamiento a ACNUR en Siria: menos del 45% de la meta para este año.

Al final, podemos identificar que esta crisis tiene dos dimensiones claras. Por un lado, un sistema jurídico ineficaz que fomenta el riesgo de las personas; que es omiso a los conflictos; que premia la cooperación en la atención de efectos, en lugar causas. (La declaración de John Kerry sobre los refugiados es pertinente.) Por otro lado, en lo moral está la tentación sobre falsos nacionalismos que nos impiden ver que el hombre no tiene que ser el lobo del hombre.

La crisis de refugiados sirios y de cualquier otra nacionalidad pone en tela de juicio nuestra capacidad de acción, pero sobre todo de crítica cuando lo que está radicalmente en juego es nuestra humanidad.

@SalinasJA