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ALDEA GLOBAL | Retos después del Brexit

ALDEA GLOBAL | Retos después del Brexit

Jul 2, 2016

Los ataques en Turquía mostraron una faceta del riesgo político que resultó del referéndum británico. El proyecto europeo no se limita a ser una serie de libertades consolidadas en un mercado común, sino el entramado de principios y objetivos que construyeron el orden posterior a la Segunda Guerra Mundial.

La importancia de Reino Unido está en su rol como pivote entre ambos extremos que son divididos por el Atlántico. Desde el punto de vista de los actores implica que: (1) el continente europeo pierde un actor relevante que compartía los costos del liderazgo y, (2) se pierde el bróker de los intereses trasatlánticos.

Con esto en mente, analicemos que a los pocos días del #brexit, los ataques en Turquía mostraron la necesidad de una alianza que asegure la paz. Por tal motivo, la importancia radica en el golpe que dieron los británicos al proyecto europeo al ser el país con mayor poder militar del continente. Reitero, no todo es el mercado único; es lo que éste representa en un tablero más amplio de la gran estrategia.

Quiero ser claro: el brexit no ocasionó el suicidio de los tres sujetos, ni un resultado distinto con los electores no lo hubiera prevenido. Lo que sí refleja es un debilitamiento de los mecanismos de respuesta. Si desde el inicio del año se observaba que la relación trasatlántica se encontraba en un punto de riesgo político, el referéndum acelera y amplifica la amenaza.

La Unión Europea tiene una instancia de paz y seguridad dentro de su aparato burocrático. Históricamente ha sido relegada a un estatus de limitada importancia porque existe una organización de defensa que une desde Canadá hasta Turquía y despacha en Bruselas: la Organización del Atlántico Norte (OTAN).

Si bien el brexit únicamente tendría un impacto para la Unión Europea, no podemos perder de vista el impacto que podría tener para la OTAN. Para unos, es la oportunidad de enfocarse, sobre todo, en cumplir los objetivos del 2 por ciento del PIB en defensa y ampliar sus operaciones. Para otros, implica una probable falta de coordinación en los intereses europeos, riesgo altísimo en materia de seguridad.

Esto implica que hay dos tipos de riesgos que se abren en materia de paz y seguridad: los internos y externos. Mientras los riesgos internos afectarían la estabilidad interna para lograr los objetivos, los riesgos externos apuntan a la raíz de la organización: la defensa.

Actualmente presentan tres apremiantes retos. Primero, contener a Rusia en el este del continente. Después de la anexión de la península de Crimea, la OTAN estuvo a prueba para disuadir a los rusos con ese tipo de actividades. Ahora, con una relación debilitada, seguramente estarán puestos a prueba en el tablero geopolítico. Tampoco podemos perder de vista las alianzas de seguridad que unen al continente asiático.

Segundo, los refugiados en el continente. Este es el tema más polémico y preocupante al dar pie a los nacionalismos desterrados de las democracias occidentales. Si bien Merkel continúa firme en su posición, el capital político sufrió un duro golpe con la pérdida del apoyo de David Cameron. Tema que fue uno de los principales motores del resultado en el referéndum.

Por último, el combate al terrorismo. Este es uno de los puntos más complejos. La inestabilidad de las alianzas fertiliza el terreno de los ataques. La lucha es prioritaria e implica un enfoque en Medio Oriente —sobre todo Siria— que, sin Reino Unido, podría necesitar un replanteamiento del bloque correspondiente a la UE.

Los ataques a Turquía mostraron una faceta de la crisis que enfrenta el proyecto europeo por la próxima salida de los británicos. Aunque se antoje difícil, esperemos que las próximas negociaciones maticen el lenguaje y el contenido del brexit poniendo al centro los objetivos occidentales impulsados en el siglo XX.

jasalinasm@gmail.com
@salinasja