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ALDEA GLOBAL: Salir de las sombras

ALDEA GLOBAL: Salir de las sombras

Nov 22, 2014

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«Las acciones ejecutivas que anunció el presidente Obama son una buena noticia para los casi cinco millones de migrantes indocumentados que se verían beneficiados. Sin embargo, la labor debe de trascender una visión individual y premiar la regional que continuará siendo prioritaria para la relación trilateral en el Norte de América».

Después de dos semanas de los desastrosos pero esperados resultados electorales para los demócratas, el presidente Barack Obama anunció que adoptará ciertas medidas a través de una acción ejecutiva para reducir los efectos del sistema migratorio disfuncional en Estados Unidos.

Las medidas anunciadas entrarán en vigor el 5 de enero del 2015 y son una buena noticia porque facilitarán que un número importante de migrantes indocumentados «salgan de las sombras» —como mencionó Obama— y comiencen su proceso de regularización.

El contexto migratorio es el siguiente: actualmente se encuentran 11 millones de indocumentados en Estados Unidos, de los cuales más de la mitad son mexicanos (5.8 millones). En 2013, el Senado norteamericano aprobó una iniciativa de reforma con las siguientes características: (1) un mecanismo de regularización para los 11 millones de indocumentados; (2) 200 mil visas por año entre alta y baja calificación (HB-1 y W respectivamente); y (3) reforzar la seguridad fronteriza.

La iniciativa, para convertirse en ley debía pasar a la Cámara revisora y ser sometida a votación, pero el Speaker John Boehner (R-Ohio) no lo ha hecho desde hace más de un año. Como lo mencionó Obama, la iniciativa no es perfecta, pero es lo posible y las partes en la negociación obtuvieron y renunciaron algo por un fin común; sin embargo, la visión política entró en choque con un fin ulterior.

Ante el impasse de la Cámara de Representantes, Obama anunció las medidas a través de una acción ejecutiva que, con la legislación vigente, aborda los principales objetivos de la iniciativa que aún no concluye su proceso.

Las medidas a implementar son las siguientes. Primero, asegurar la frontera sur para continuar la disminución de personas que tratan de cruzarla. No se mencionó un número determinado de activos de seguridad o recursos financieros adicionales para ser destinados a la seguridad fronteriza; sin embargo, en la iniciativa se habla de un aproximado de 20 mil policías y una inversión que rebasaría los 23 mil millones de dólares al 2018.

Segundo, revisión de los estándares para deportar a los indocumentados en Estados Unidos a tres categorías: prioridad 1 incluye terroristas, miembros de bandas criminales y otros sujetos que representan una amenaza a la seguridad nacional; prioridad 2 incluye a todos aquellos migrantes que han sido deportados y son reincidentes, personas que cometieron faltas administrativas o delitos considerados no graves; y prioridad 3 incluye a todos los nuevos migrantes que crucen la frontera.

Tercero, ampliar la posibilidad de regularizar a los migrantes indocumentados que puedan cumplir con los siguientes requisitos: (1) más de cinco años de residencia en Estados Unidos; es decir, que entraran antes del 1 de enero del 2010; (2) tengan hijos con ciudadanía o residencia legal, que esta ruta abrirá la puerta a cerca de cuatro millones de indocumentados para obtener; (3) someterse a una revisión de antecedentes en Estados Unidos; (4) estar dispuestos a pagar impuestos; y (5) pagar una multa.

Cuarto, buscar incentivar que los extranjeros con grados escolares y empleados de altos rangos obtengan la residencia e incrementen la competitividad del país. (Ojo, la última medida puede ir en detrimento de la propia competitividad de nuestro país si no adecuamos los incentivos para mexicanos con esas características regresen al terminar sus estudios u oferta de trabajo.)

Estos cuatro puntos son los más relevantes de la acción ejecutiva propuesta por el presidente Obama. Sin embargo, es pertinente realizar algunas observaciones. La primera de ellas es a nivel económico. El columnista David Brooks publicó en su columna (TheEasyProblem, New York Times, 31/01/2013) que los inmigrantes son 30% más propensos a emprender un negocio que los estadounidenses. Además, en un análisis puramente recaudatorio sobre la iniciativa aprobada por el Senado, se espera que incremente el ingreso de Estados Unidos en 48 mil millones de dólares por impuestos, según la Oficina de Presupuesto del Congreso de Estados Unidos. Pensar que, aún sin la aprobación de la iniciativa se obtengan recursos adicionales, lo vuelven medidas de sentido común pensando en un déficit norteamericano. También sería previsible un impacto positivo en México por remesas conforme mejoren las condiciones laborales de los poco más de tres millones de mexicanos que cumplen los requisitos de regularización.

La segunda observación es a nivel político. La rentabilidad electoral será directamente proporcional a la base que tendrán los demócratas en entidades como California, Texas, Florida, Nevada, Nueva York, entre otras que tienen una amplia presencia de migrantes que simpatizan o se verán beneficiados por las acciones adoptadas por el Ejecutivo. Históricamente las elecciones intermedias tienen una baja participación y las bases de los partidos son las que reflejan los resultados. En las elecciones del pasado 4 de noviembre la participación de latinos fue baja y, para que los demócratas mantengan la Casa Blanca en el 2016, deberán reactivar su base e incluir a un número importante de votos que se agreguen a la ventaja demográfica que pronostican para los principales operadores políticos en el partido demócrata para las próximas elecciones.

El tercer punto es una crítica a la ausencia de la visión norteamericana. El número de nuevos migrantes con destino a Estados Unidos proviene principalmente de Centroamérica y las razones por las cuales salen de sus respectivos países son seguridad y/o falta de oportunidades. En el caso de México, hasta el 2012, el tránsito de migrantes neto cayó prácticamente a cero e inclusive disminuyendo. La crítica a esta aproximación es que la visión norteamericana daría asistencia a los países centroamericanos y buscaría fortalecer la cooperación con México para asegurar una frontera regional, más que individual.

El pasado mes de mayo quedó manifiesta la necesidad de incluir un proceso garantista de deportaciones para dar certeza a los menores no acompañados en la frontera del estado de Texas con México. La necesidad de una visión regional es evidente, tanto por los antecedentes de la migración, como por sus consecuencias.

Las acciones ejecutivas que anunció el presidente Obama son una buena noticia para los casi cinco millones de migrantes indocumentados que se verían beneficiados. Sin embargo, la labor debe de trascender una visión individual y premiar la regional que continuará siendo prioritaria para la relación trilateral en el Norte de América.


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