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ALDEA GLOBAL | Siria: ¿Crisis de optimismo?

ALDEA GLOBAL |  Siria: ¿Crisis de optimismo?

Sep 26, 2015

En Siria hay una crisis de optimismo. Dice el viejo chiste: cuando el pesimista dice que todo está mal y no puede estar peor, el optimista dice que sí, es posible que esté peor. Uno puede pensar que las cosas no pueden ser más adversas de lo que ya son, pero siempre hay la posibilidad de agregarle un nuevo matiz a la ya compleja situación. La movilización militar de Rusia e Irán en Siria difícilmente traerán fin a la guerra civil siria, pero sí puede fortalecer a uno de los líderes más violentos que hemos visto en esta generación.

La crisis en los cuatro años y medio de guerra civil en Siria es de proporciones mayúsculas: 80% de los sirios viven en pobreza (64.7% en extrema pobreza); el sistema educativo colapsó; el desempleo es de 58%; sus pérdidas económicas ascienden a más de 200 mil millones de dólares; el promedio de vida en 2010 era de 76 años, a finales de 2014 era de 56 años.

Según el reporte presentado el pasado 13 de agosto del 2015 por la Comisión de Investigación de Naciones Unidas sobre las violaciones de derechos humanos en Siria, desde el 2011 la población civil en general «sufre lo indecible, ante la mirada del mundo». De los testimonios reunidos se desprenden las siguientes cifras: 28,277 personas que fallecieron en asesinatos masivos; 27,006 civiles fueron asesinados con artillería pesada; 18,866 civiles muertos por ataques aéreos del gobierno, 8,871 civiles secuestrados, detenidos o torturados; 984 civiles asesinados por exposición a sustancias químicas o tóxicas; 654 médicos o trabajadores de la salud fallecidos (¡por ataques a hospitales!); 565 civiles muertos por hambre, deshidratación o atención médica básica.

En los últimos días se ha intensificado el debate sobre Siria, particularmente por tres factores. Primero, en los últimos días se registró una inesperada movilización de fuerzas militares rusas en apoyo de su aliado Bashar al Assad en contra el Estado Islámico. Esto es entendible y tiene diversas aristas que debemos analizar. Por un lado, esta acción le permite a Rusia desplegar su fuerza militar e incrementar su liderazgo en la región. Con esta acción, fortalece directamente a su aliado para que permanezca en el poder en los próximos años. La lucha con el Estado Islámico o ISIS es la principal amenaza y, como hacen referencia los rusos, es el adversario común con los aliados estadounidenses. Tiene, también, como efecto colateral distraer el debate de la inestabilidad en el este de Ucrania y con ello la intención de bloquear la propuesta de Australia para establecer un tribunal internacional enfocado en el derecho a la verdad de las víctimas del ataque al avión Malaysia Airlines 17. Por el otro lado, las acciones no están libre de costo: la economía rusa difícilmente podrá soportar una movilización sostenida de activos militares en la región.

En los últimos días, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, anunció que estarían dispuestos a abrir un diálogo con el gobierno sirio, con la salvedad que Assad deje el poder. Sin embargo, no hay un amplio margen de maniobra y Obama tiene el reloj en contra. En cuanto a la movilización militar de Rusia, Kerry afirmó que era con el objetivo de la protección de fuerzas armadas rusas y, por ende, correcta.

Según confirmaron funcionarios de ambos gobiernos, con motivo de la sesión anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGONU), Obama y Putin tendrán una reunión entre lunes y martes. Será el primer intercambio directo desde el 2013 que los rusos decidieron apoyar a Edward J. Snowden, situación que se profundiza con la anexión de Crimea el año pasado.

Segundo, el creciente liderazgo de Irán en la región. Una vez logrado el acuerdo sobre el programa nuclear entre el P5+1 e Irán, su margen de maniobra es considerablemente más amplio y es necesario tomar en cuenta que conforme las sanciones económicas dejen de surtir efecto, su capacidad económica será aún mayor, teniendo como consecuencia una mayor capacidad de movilizar activos militares y para asistir aliados en la región. Desde que comenzó la guerra civil, para los iraníes es un tema de protección a la causa revolucionaria, ya que Irak y Siria tienen una fuerte presencia de chiitas. A diferencia de Rusia, Irán puede tener una influencia exponencial y su forma de actuar será crucial para contener al Estado Islámico, pero también está en su interés consolidarse con Assad.

Tercero, la falta de claridad en la estrategia estadounidense. Una vez que Assad cruzó la línea roja con el uso de armas químicas, el involucramiento de su administración se enfocó en la asistencia a los rebeldes. En una ecuación con dos variables interna, parecía tener un porcentaje de éxito con los riesgos de transferir recursos y material a la oposición. (Está documentado que armas han caído a manos de filiales de al-Qaeda.) Sin embargo, con el ingreso de la variable del Estado Islámico se ha llegado a punto mucho más complejo. En semanas anteriores afirmé que Assad parecía bajo la narrativa rusa e iraní como el mal menor. Ahora, con la disposición estadounidense para restablecer el diálogo con el gobierno sirio, permite creer que el actual gobierno se mantendrá por un periodo mayor que el gobierno de Obama.

En los últimos meses Estados Unidos involucró a Turquía dentro del conflicto sirio. En los primeros días se dijo que sería un cambio en el tablero; sin embargo, hasta el momento no ha tenido otra consecuencia que mantener la zona de amortiguamiento en su frontera con Siria. Sin embargo, pensando en el día siguiente, ¿Turquía cooperaría con Irán y Rusia para mantener la correlación de fuerzas? Cada vez se agrega un nivel de complejidad a la ecuación.

La situación en Siria es apremiante en su realidad, pero aún más pensando en el día que Assad deje el vacío de poder. ¿Cómo se ocuparán los vacíos? Hay un riesgo mayor entre el liderazgo iraní, los rusos en declive y una cuestionable estrategia estadounidense. Lo radicalmente importante, es que en estas decisiones no hay fecha que permita la esperanza para los casi 18 millones de sirios que aún se encuentran en su territorio —incluyendo los desplazados internamente— que su futuro será cada vez más adverso

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@salinasja