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ALDEA GLOBAL | Siria: sin paz en el horizonte

ALDEA GLOBAL | Siria: sin paz en el horizonte

Nov 7, 2015

La primera parte del diálogo sobre la paz en Siria se llevó a cabo en Viena durante la última semana de octubre y se retomará en la próxima semana. Los resultados hasta el momento no son prometedores y no se ve una solución política en el horizonte que le dé las más mínima tregua a la población.

En el diálogo participan delegaciones de 17 Estados y representantes de la Unión Europea y Naciones Unidas. Hasta el momento se anunciaron medidas sobre algunos puntos comunes: Siria debe permanecer independiente, con su integridad territorial y secular. Esto no es un logro, sino un lugar común desde Ginebra I.

El problema del diálogo está en deconstruir el conflicto para que se logren resultados en sus diversas aristas. Si realizamos este ejercicio, al menos podemos encontrar tres niveles. Primero, la política doméstica en Siria. Su población es aproximadamente de 23 millones de personas, incluyendo los 12 millones de personas desplazadas interna y externamente. El número de muertes asciende a 300 mil personas, casi 50 mil más que el último conteo oficial a inicios de este año. La cantidad de personas fallecidas únicamente se limita a una lucha entre Bashar al Assad y los grupos rebeldes en la oposición. Es decir, no contamos a los afectados por la lucha contra el Estado Islámico. La expectativa de vida de un sirio cayó 13 años de 2011 a 2013 y el número se espera sea aún más grave a finales del 2015. El número de niños en la escuela cayó también en un 50 por ciento desde que inició el conflicto. La economía se contrajo al menos en un 40 por ciento —algunos Estados acercan el número a 75 por ciento— como consecuencia de la caída de los petroprecios y, sobre todo, de su producción; pasó de 370 mil barriles por día a 40 mil barriles por día. Algunos afirman que la cifra es aún peor, hasta una realidad de 10 mil barriles por día. La moneda se ha depreciado 78 por ciento desde 2011. Las reservas en Siria se agotarán prácticamente a finales de este año, después que en 2011 contaban con 22 billones de dólares a poco menos de un billón al final de este año. La última cifra: tres de cada cuatro sirios vive en condiciones de pobreza.

Uno de los principales puntos de crítica de la reunión en Viena es que no participaron ni representantes del gobierno ni de la oposición en Siria. Como si la paz fuera a darse en forma exógena. Ahora, tampoco es tan sencillo el conflicto interno y se identifican al menos cuatro bloques: (1) pro Assad, alawitas, chiitas, y otros grupos seculares; (2) rebeldes que pertenecen a la oposición siria; (3) los Kurdos en Siria; y (4) los extremistas sirios o Daesh, identificados con cercanía al Estado Islámico. ¿A quiénes convocas? Desde el diálogo en Ginebra I hace tres años se señaló la necesidad de una solución política desde Siria y para Siria. El día de hoy no se ve una forma en la que la población pueda retomar su papel político en la reconstrucción de su país.

Segundo, el conflicto regional. En Medio Oriente se encuentran dos grandes actores que compiten por el liderazgo: Irán y Arabia Saudita. En la reunión de Viena participó por primera ocasión una delegación iraní, esperando fuera a ser el factor determinante para lograr el anhelado acuerdo de paz. Sin embargo, hasta el momento lo único que tenemos es la evidencia de un choque entre las dos potencias regionales y un intercambio de señalamientos que incluso pondrían en riesgo la continuidad de su participación.

Para comprender de mejor forma el problema regional es necesario adoptar la óptica de los saudíes e iraníes, desde la demografía y religión. Los iraníes protegen las mayorías chiitas a través de transferencias directas a Assad y sus aliados Hezbollah en Líbano. En cambio, para los saudíes, el conflicto es en la protección de los suníes que se ven representados mayoritariamente en la oposición en Siria.

El conflicto regional hoy tiene un tercer factor que modifica el balance de poder: el Estado Islámico. El conflicto en Siria era primordialmente interno hasta el 2014 que estalla y hoy controla una porción notable del territorio. A ninguna de las fuerzas regionales les conviene el crecimiento del grupo territorial más peligroso.

Tercero, a nivel de gran estrategia. El objetivo en este nivel de la política internacional tiene puntos de encuentro y discordia. El punto de encuentro más sólido está en degradar a un adversario común: el Estado Islámico. El punto discordante está en degradar a Assad.

Dos Estados que tienen una particular relevancia en este plano: Rusia y Estados Unidos. A pesar que el Kremlin no está al mismo nivel de poder, sí tiene una influencia regional que le permite complicar e incrementar la intensidad del conflicto. En los últimos meses anunció un incremento en su participación en la asistencia al gobierno de Assad. Desde que comenzaron las operaciones, más que degradar la presencia del Estado Islámico en Siria se han atacado centros de control y comando de los rebeldes, poniendo en riesgo la operación de Estados Unidos en la zona. Sin embargo, el movilizar recursos para combatir al Estado Islámico le va a traer costos económicos, militares y de seguridad que no tienen calculados.

En cuanto a Estados Unidos la situación es aún más compleja. Les queda claro que no quieren ser los policías de la comunidad internacional, pero el impasse militar obliga una mayor asistencia y determinación. En un ensayo que publiqué hace dos años, escribí lo siguiente:

«La falta de estrategia de Estados Unidos al inicio del conflicto en Siria permitió se tornara cada vez más compleja la dinámica en dicho país. La intensidad del conflicto va a la alza y el predominio de la diplomacia está en duda; existen limitadas alternativas que permitan obtener una solución viable a la cruda realidad del pueblo sirio».

La crisis estadounidense es estratégica. Ha colocado líneas rojas que se cruzan que lo colocan en posiciones incómodas: las armas químicas y el rechazo (hasta hace un mes) en el uso de botas en el suelo. Es querer jugar, pero sin romper el plato bajo la regla pottery barn —lo rompes, lo pagas. De hecho, un día antes de la reunión en Viena, el Vocero de la Casa Blanca hizo público que Estados Unidos participaría con 50 equipos de fuerzas especiales. Son grupos de alto nivel, pero es muy poco y muy tarde. Para contener la situación y ganar terreno contra el Estado Islámico se requieren al menos 10 mil activos en Irak y Siria, aproximadamente seis mil botas en el suelo más de las que actualmente operan en la región.

Hasta el momento parece que la reunión en Viena es una réplica de Ginebra hace tres años, pero con cifras menos alentadores y un Estado Islámico que se mantiene. Ojalá se rompan los pronósticos del diálogo y se logre un acuerdo orgánico en bien de los sirios.

jasalinasm@gmail.com
@salinasja