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ALDEA GLOBAL | Vientos de cambio

ALDEA GLOBAL | Vientos de cambio

Dic 12, 2015

El 6 de diciembre se escucharon vientos de cambio en Venezuela, pero no es momento de lanzar las campanas al vuelo. A pesar de ser la primera derrota electoral que sufre el chavismo después de 16 años en el poder, su salida de la política se ve lejana. La nueva legislatura, que será dominada por la oposición tiene grandes obstáculos para lograr la apertura democrática.

El señor Hugo Chávez llegó al poder en 1999 con un discurso centrado en el modelo económico vigente en Venezuela. Ofreció poner fin a los «abusos», pero terminó diluyendo al sistema político. Poco a poco fue cooptando a las instituciones y las convirtió en la infraestructura de la revolución bolivariana.

La democracia la hacen los perdedores, dicen los teóricos de la materia; sin embargo, el ser demócrata es la última de las preocupaciones chavistas. Al conocer los resultados de la pasada jornada electoral, las cuentas oficiales del Partido Socialista Unido de Venezuela comenzó a tuitear frases de Lenin, utilizadas por Stalin para alentar a los camaradas sobre el rumbo de la revolución; el «bien» está de su lado. Maduro reconoció la derrota, pero la causa de la misma fue una «guerra» contra su modelo económico. ¿Quién osaría criticar la economía si tan sólo tienen una inflación de tres dígitos?

A pesar que no habían sufrido una derrota de tal magnitud, en otros momentos estuvieron cerca de perder y, en un par de ocasiones, lo hicieron. Por ejemplo, en la contienda contra Henrique Capriles, Gobernador de Miranda, en el 2012 y 2013. Anteriormente, en 2007 perdió el referéndum sobre las reformas constitucionales por un margen mínimo de 51 a 49. Días después Chávez denunció a la oposición de ene adjetivos peyorativos. En 2010 perdió la mayoría calificada en la Asamblea Nacional, aunque mantuvo su mayoría gracias a la redistritación exprés que realizaron. Es decir, sus derrotas han sido graduales, pero el aparato institucional es muy grande y les puede permitir recuperar los espacios perdidos.

Con precedentes tan notables de la calidad democrática, la Organización de Estados Americanos, a través del jefe de la Comisión Electoral de Venezuela, envió una carta mostrando preocupación por la equidad electoral. Es notable porque la OEA no se caracteriza por la crítica a la forma de gobierno de los Estados. Al día siguiente de la misiva, 157 legisladores de Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos y Perú enviaron otra carta para solicitar la imparcialidad de la contienda. También observamos este tipo de presión internacional con la manifestación que realizaron los exJefes de Estado y exJefes de Gobierno para señalar los abusos a derechos humanos.

El punto central de la elección es que votó un 74% de los posibles electores, sin considerar a los que se quedaron fuera por operación estatal. El resultado fue favorable para la Mesa de la Unidad Democrática, obteniendo 112 de 167 espacios disponibles en la Asamblea Nacional. Es decir, cuenta con mayoría calificada.

A pesar del resultado, aún quedan retos importantes. Primero, observar a la actual legislatura. Tan pronto como se conoció la derrota del chavismo en la jornada electoral, se comenzó a hacer referencia a dos actos emergentes: por un lado, renunciaron 13 de los 32 jueces de la Suprema Corte que tenían el final de su periodo en 2016, para ser nombrados a la brevedad. Por otro lado, se especula sobre una legislación particular que delegue facultades legislativas al Presidente. Con esto lograrían que el Presidente pueda continuar con su agenda legislativa sin preocupación ni respeto a la Asamblea Nacional y, por consiguiente, de ser llevado a tribunales respecto a su constitucionalidad, tendrían a la Suprema Corte de su lado.

Segundo, la agenda de la oposición. En un primer punto, la cohesión de las distintas fracciones. No debemos de perder de vista que la Mesa de la Unidad Democrática está conformada por nueve fuerzas políticas de oposición. Aunque no es reciente su alianza, las confrontaciones son probables. El Partido Primero Justicia es el que obtiene la mayoría y operación política más amplia. Como referencia, en este partido se encuentra Henrique Capriles, contendiente contra Chávez y Maduro, y Julio Borges como líder y fundador del partido.

Otro de los fundadores de Primero Justicia que después se retira del mismo para formar su partido es Leopoldo López, conocido por como Alcalde y hoy líder de Voluntad Popular, actualmente se encuentra como preso político. Su esposa es sumamente activa en redes y continúa la labor en la oposición, a pesar de la lamentable situación que somete el chavismo a su esposo. Dato interesante: los tres principales líderes de la oposición estudiaron en Boston y Nueva York en los noventa. En fin, mantener la unidad entre las nueve fuerzas puede ser complejo, particularmente acercándose a las elecciones presidenciales.

En otro punto, consolidar el voto de la mesa de la unidad. En el verano estuve en diálogo con actores venezolanos y me llamaba la atención que decían: somos una mesa electoral, no de ideología. Sin embargo, lo que nos une es algo de primer orden: la dignidad de nuestro pueblo. Qué cierto es. Como anécdota, después de varias reuniones y cercanos a su regreso a Venezuela, me pidieron comprar cosas antes de irse. Lo primero que pensé fue que comprarían Tequila. Sí, lo confieso. Sin embargo, fue un lote de pañales, leche en polvo y otros enceres de primera necesidad.

Como tercer punto, deberán controlar la borrachera presupuestal que tiene hundido a Venezuela. Los subsidios del crudo son devastadores para su economía, máxime cuando los petroprecios están en un bajo histórico. Sin embargo, tendrán el reto de enfrentar a una Suprema Corte que probablemente coloque las causas revolucionarias por encima de la legalidad. El último punto es legislar la amnistía contra los presos políticos, entre ellos Leopoldo López. Este es uno de los temas prioritarios y que causará escozor al régimen.

La confrontación apenas comienza. Reconocer la derrota es más un cálculo político que una actitud democrática. La presión debe continuar a favor de la oposición venezolana y, entre ellos, debemos incluirnos nosotros, los mexicanos. En este debate hemos estado ausentes. Los venezolanos ven en nuestro país un referente en la región. Sin embargo, ¿qué hemos hecho? ¿Muestras de apoyo? ¿Denuncias por violaciones a los derechos humanos? Nada. Justificar la inacción con una política vigente en las primeras décadas del siglo pasado es un despropósito y un rechazo al ejercicio del liderazgo que podemos tener como «México Global».

Aunque los vientos de cambio se escuchan fuerte en Latinoamérica con Argentina y Venezuela, no podemos pensar que el chavismo dejará el espacio político. Mientras eso sucede, no debemos perder de vista la lucha de nuestros vecinos, puesto que tienen un largo camino por recorrer y una infraestructura por reformar. Lo último que necesitamos es lanzar las campanas al vuelo.

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@salinasja